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Homenaje a Alejandro Dolina en el dia de su cumpleaños.

Arte5/20/2013
Bueno, bienvenidos a mi post. En esta ocasion, les voy a hablar sobre Alejandro Dolina, un maestro de la literatura nacional actual, que hoy 20 de mayo del 2013 cumple 69 pirulos., Ademas de ser un escritor tremendo, uno se rie mucho con sus cuentos y/o ensayos. En varias de sus obras puede notarse una mezcla y un equilibrio buenisimo entre comicidad, mito e inteligencia.

Comenzemos con una breve biografia, substraida de su pagina oficial:



Alejandro Dolina nació en Baigorrita y se crió en Caseros.
Ha publicado cuentos y notas en diferentes revistas. Desde 1985 ha conducido programas de radio y televisión.
Ha compuesto numerosas canciones y ha integrado distintos grupos musicales como director y arreglador.
En 1988 publicó su primer libro, “Crónicas del Ángel Gris”. Una edición corregida y aumentada de esta misma obra apareció en 1996.
Es autor también de las comedias musicales
“El barrio del Ángel Gris”, que obtuvo el premio Argentores en 1990; y “Teatro de Medianoche”, que protagonizó él mismo como actor y cantante.
En 1998 grabó su opereta “Lo que me costó el amor de Laura”. En esa grabación representaron los papeles de la obra Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa, Ernesto Sábato, Les Luthiers, Horacio Ferrer, Sandro, Julia Zenko, Juan Carlos Baglietto y muchos otros artistas, acompañados por la Orquesta Sinfónica Nacional. En 2000 fue llevada al teatro y obtuvo el premio Argentores a la mejor obra del año.
En 1999 editó “El libro del fantasma”. Y en 2002, una recopilación de historias musicales escritas para la radio bajo el título de “Radiocine”.
Durante el año 2003 realizó el ciclo televisivo
“Bar del infierno”, con relatos, tangos y canciones compuestas especialmente para el programa.
En 2004 se editó el disco “Tangos del Bar del Infierno” y se representó el espectáculo teatral “Bar del Infierno” -a partir de la misma temática- en toda la Argentina, en Montevideo, en Sevilla, en Madrid y en Granada. Este espectáculo formó parte del 6º Festival Internacional del Tango de Buenos Aires, del cual Dolina fue padrino.
Su programa de radio “La venganza será terrible” se mantiene desde hace veinte años al frente de las mediciones de audiencia de la medianoche.
Alejandro Dolina es Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, distinción que le fue otorgada en 2001. Asimismo, en 2003 fue declarado Visitante Ilustre de la ciudad de Montevideo, Uruguay. Ha obtenido, además, distinciones tales como el premio Martín Fierro –en siete oportunidades-, el premio Coral del Festival cinematográfico de La Habana, el premio Argentores a la trayectoria, el premio Sadaic en 1997 y numerosos galardones por su labor radial, literaria y musical. Es también profesor honorario de la Universidad CAECE.
Ha cantado y formado dúos o grupos musicales con Héctor Stamponi, Virgilio Expósito, Osvaldo Tarantino, Sebastián Piana, Lolita Torres, Nelly Omar, Suma Paz, Antonio Agri, la Orquesta del Tango de Buenos Aires, la Orquesta Juan de Dios Filiberto, José Luis Castiñeira de Dios, el cuarteto Zupay, los Huanca Hua, Horacio Molina, entre otros.
En el cine, en el teatro, en la televisión y en la radio actuaron junto a él y representaron sus obras figuras como Alfredo Alcón, Julio Bocca, China Zorrilla, Jairo, Tincho Zabala, Lito Cruz, Lorenzo Quinteros, Esther Goris, Diego Maradona, Jorge Luz, Cecilia Milone, Gogó Andreu, José Ángel Trelles, Víctor Heredia, Guillermo Fernández, etc.
Fue el más joven de los miembros fundadores de la Academia Nacional del Tango, en 1990.
Ha dado charlas y conferencias en infinidad de foros académicos y culturales. Su presentación en la Feria del Libro de Buenos Aires convoca cada año a miles de personas. En 2004 su conferencia fue la de mayor asistencia en toda la historia de la Feria del Libro.
En el 2005 publicó su tercer libro “Bar del Infierno” bajo el sello de Editorial Planeta.
En el 2012 acaba de sacar su 4º libro: "cartas marcadas".


Aca les dejo unos segmentos de su programa de radio, que hacia en Continental junto con Rolon y Stronatti..que es muy comico









Bueno, y aca les dejo algunos cuentos de su obra "Cronicas del angel Gris" cuya lectura recomiendo fervientemente


aajajja este, aunque paresca tonto me hiso reir una banda:Historia del que se desgracio en el tren

Jaime Gorriti tomaba todos los dias el tren de las 14.35.Y todos los dias se fijaba en una estudiante morocha. Con prudente astucia trataba de ubicarse cerca de ella y -a veces- ligaba una mirada prometedora.Una tarde empezo a saludarla. Y algunos dias despues tuvo ocasion de hacerse ver, ayudandola a recoger unos libros desbarrancados.Por fin, un asiento desocupado les permitio sentarse juntos y conversar. Gorriti acelero y le hizo conocer sus destrezas de picaflor aficionado.No andaba mal. La morocha conocia el juego y colaboraba con retruques adecuados. Sin embargo, los demonios decidieron intervenir.Saliendo de Haedo, la chica trato de abrir la ventanilla y no pudo. Confesto mundano, Gorrito copo la banca.-
Por favor....Se prendio de las manijas, tiro hacia arriba con toda su fuerza y sedesgracio con un estruendo irreparable.Sin decir palabra, se fue pasillo adelante y se largo del tren en Moron.
Desde ese dia empezo a tomar el tren de las 14.10.


Esta es muy interesante: fui a Parque Chas y juro, que no consegui darle vuelta a esa esquina, ademas de que me cague perdiendo:Historia de la manzana misteriosa de Parque Chas

Existe en el barrio de Parque Chas una manzana acotada por las calles Berna, Marsella, La Haya y Ginebra.
No es posible dar la vuelta a esa manzana.
Si alguien lo intenta, aparece en cualquier otro lugar del barrio, por más que haya observado el método riguroso de girar siempre a la izquierda o siempre a la derecha.
Muchos investigadores han intentado la experiencia formando grupos numerosos. Los resultados han sido desalentadores. A veces sucede que el paseante sigue en la misma calle aún después de doblar una esquina.
En 1957, un grupo de exploradores franceses desembocó inexplicablemente en la estación de Villa Urquiza.
Urbanistas catalanes probaron suerte formando dos equipos y partiendo cada uno en dirección opuesta. En cualquier manzana de la ciudad es fatal que los grupos se encuentren en la mitad del recorrido. Pero en este lugar no sucede tal cosa y hasta se han dado casos en que un equipo alcanza al otro por detrás.
Los más pertinaces han realizado excursiones a través de los fondos de las casas, con el resultado de aparecer siempre dejando a sus espaldas calles que no habían cruzado jamás.
En estas experiencias se descubrió que muchos vecinos son incapaces de indicar en qué calle viven. Asimismo existen casas que no dan a ninguna calle. Sus habitantes se alimentan de sus propios cultivos o de lo que generosamente les pasan por sobre las medianeras.
Los taxistas afirman que ningún camino conduce a la esquina de Ávalos y Cádiz y que por lo tanto es imposible llegar a ese lugar. En realidad, conviene no acercarse nunca a Parque Chas.


Este pertenece a "bar del infierno"y es para reflexionar un poco, y se lo dedico a los wachiturros: Un artista en el palacio

El príncipe Yu Kiang, de la provincia de Kiang-si, solía entretener sus ocios convocando a su palacio a los artistas más renombrados de la región.
Por cierto, en aquellas lejanías existía una antiquísima tradición de arte y sabiduría. Y algunos pensaban que allí vivían los mejores poetas del Imperio.
Pero el príncipe tenía la drástica costumbre de hacer cortar las cabezas de los artistas que no alcanzaban a complacerlo. Y la verdad es que ninguno le agradaba. Acaso pensaba, como muchos poderosos, que un hombre sólo puede admirar a lo que le es superior y que cualquier homenaje al mérito ajeno implica un reconocimiento de inferioridad.
En diez años, centenares de artistas habían cantado y pintado frente al príncipe Yu Kiang. Ninguno había sobrevivido.
Al principio, esta crueldad fue un estímulo para los creadores jóvenes. Ellos pensaban que el príncipe estaba esperando nuevas formas de belleza para saludarlas con un perdón. Pero muy pronto resultó evidente que Yu Kiang no se conmovería jamás.
Pasaron los años. Ya no quedaban artistas en las tierras de Kiang-si.
El príncipe solía enviar melifluos embajadores a las provincias vecinas para seducir con engaños a actores remotos, que no conocían las costumbres de palacio.
Un día, se presentó ante Yu Kiang un recitador de adivinanzas soeces.
Vestía del modo menos discreto, se acompañaba con las toscas panderetas de los bárbaros de Tartaria y mostraba sus posaderas cuando alguno de los presentes equivocaba la solución de sus enigmas. Se llamaba K'iau Ni.
El príncipe simpatizó instantáneamente con aquel individuo. Recordó, al oírlo, los mecanismos infantiles y vulgares que provocaban su risa y su admiración antes de que los preceptores taoístas lo previnieran contra la pereza del alma.
Desde luego, le perdonó la vida. Pero además lo nombró ministro y cantor principal de la Administración de la Provincia.
Todas las noches, K'iau Ni recitaba versos ínfimos y avergonzaba a las nobles doncellas con palabras indecentes.
Su poder y su riqueza aumentaban día a día. Los jóvenes artistas registraron esta consagración como una señal estética y desde entonces, en la tierra de Kiang-si, todos los poetas quisieron ser como K'iau Ni. El lenguaje literario fue el mismo que el de los vendedores de limones. Ya nadie empleó su vida en hallar la secreta simpatía que vincula palabras y conceptos aparentemente lejanos. El arte tuvo un solo significado y no cuatro o cinco, como sostenñian los poetas decapitados por Yu Kiang. Reglas milenarioas como "La silla de al lado", "El último ojal del Emperador", "El ojo que no ve", "Las siete similitudes" o "Lo que no se dice distinto pero se escribe igual" fueron reemplazadas por incisos elementales, que remitían -por lo general- a las funciones menos nobles del cuerpo.
-¿Qué tiene el pescador en su mano?- preguntaban los seguidores de K'iau Ni. Inmediatamente los cortesanos y capitanes de la guardia caían al suelo babeando de risa.
El príncipe Yu Kiang ya no cortó la cabeza a ningún artista. Sus noches fueron animadas por los poetas cerriles de la escuela de K'iau Ni.
Muchos creyeron que aquélla era una buena noticia y se alegraron por la suerte de los nuevos cantores. Pero los hombres sabios vaticinaron cosechas insuficientes , indundaciones pertinaces, lluvias de sangre y terremotos ejemplares, porque la cara del mal es la cara de la estupidez. Y porque ningún reino puede ser digno si el complejo misterio del arte es reemplazado por los pasatiempos de los mercaderes.


LA AVENTURA DEL CONOCIMIENTO Y EL APRENDIZAJE

La velocidad nos ayuda a apurar los tragos amargos. Pero esto no significa que siempre debamos ser veloces. En los buenos momentos de la vida, más bien conviene demorarse. Tal parece que para vivir sabiamente hay que tener más de una velocidad. Premura en lo que molesta, lentitud en lo que es placentero. Entre las cosas que parecen acelerarse figura -inexplicablemente- la adquisición de conocimientos.
En los últimos años han aparecido en nuestro medio numerosos institutos y establecimientos que enseñan cosas con toda rapidez: “….haga el bachillerato en 6 meses, vuélvase perito mercantil en 3 semanas, avívese de golpe en 5 días, alcance el doctorado en 10 minutos…..”
Quizá se supriman algunos… detalles. ¿Qué detalles? Desconfío. Yo he pasado 7 años de mi vida en la escuela primaria, 5 en el colegio secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el baño o haciendo rimas chuscas.
Y no creo que ningún genio recorra en un ratito el camino que a mí me llevó decenios.
¿Por qué florecen estos apurones educativos? Quizá por el ansia de recompensa inmediata que tiene la gente. A nadie le gusta esperar. Todos quieren cosechar, aún sin haber sembrado. Es una lamentable característica que viene acompañando a los hombres desde hace milenios.
A causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan la ingeniería para levantar quiniela. Otros se resisten a leer las historietas que continúan en el próximo número. Por esta misma ansiedad es que tienen éxito las novelas cortas, los teleteatros unitarios, los copetines al paso, las “señoritas livianas”, los concursos de cantores, los libros condensados, las máquinas de tejer, las licuadoras y en general, todo aquello que ahorre la espera y nos permita recibir mucho entregando poco.
Todos nosotros habremos conocido un número prodigioso de sujetos que quisieran ser ingenieros, pero no soportan las funciones trigonométricas. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no están dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera encantado leer a Dostoievsky, pero les parecen muy extensos sus libros.
Lo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los beneficios de cada una de esas actividades, sin pagar nada a cambio.
Quieren el prestigio y la guita que ganan los ingenieros, sin pasar por las fatigas del estudio. Quieren sorprender a sus amigos tocando “Desde el Alma” sin conocer la escala de si menor. Quieren darse aires de conocedores de literatura rusa sin haber abierto jamás un libro.
Tales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso es precisamente lo que hacen los anuncios de los cursos acelerados de cualquier cosa.
Emprenda una carrera corta. Triunfe rápidamente.
Gane mucho “vento” sin esfuerzo ninguno.
No me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho entregando poco. Y menos me gusta que se deje caer la idea de que el conocimiento es algo tedioso y poco deseable.
¡No señores: aprender es hermoso y lleva la vida entera!
El que verdaderamente tiene vocación de guitarrista jamás preguntará en cuanto tiempo alcanzará a acompañar la zamba de Vargas. “Nunca termina uno de aprender” reza un viejo y amable lugar común. Y es cierto, caballeros, es cierto.
Los cursos que no se dictan: Aquí conviene puntualizar algunas excepciones. No todas las disciplinas son de aprendizaje grato, y en alguna de ellas valdría la pena una aceleración. Hay cosas que deberían aprenderse en un instante. El olvido, sin ir más lejos. He conocido señores que han penado durante largos años tratando de olvidar a damas de poca monta (es un decir). Y he visto a muchos doctos varones darse a la bebida por culpa de señoritas que no valían ni el precio del primer Campari. Para esta gente sería bueno dictar cursos de olvido. “Olvide hoy, pague mañana”. Así terminaríamos con tanta canalla inolvidable que anda dando vueltas por el alma de la buena gente.
Otro curso muy indicado sería el de humildad. Habitualmente se necesitan largas décadas de desengaños, frustraciones y fracasos para que un señor soberbio entienda que no es tan pícaro como él supone. Todos -el soberbio y sus víctimas- podrían ahorrarse centenares de episodios insoportables con un buen sistema de humillación instantánea.
Hay -además- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo largo de los siglos. Tal es el caso de los “sistemas para enseñar lo que es bueno”, “a respetar, quién es uno”, etc.
Todos estos cursos comienzan con la frase “Yo te voy a enseñar” y terminan con un castañazo. Son rápidos, efectivos y terminantes.
Elogio de la ignorancia: Las carreras cortas y los cursillos que hemos venido denostando a lo largo de este opúsculo tienen su utilidad, no lo niego. Todos sabemos que hay muchos que han perdido el tren de la ilustración y no por negligencia. Todos tienen derecho a recuperar el tiempo perdido. Y la ignorancia es demasiado castigo para quienes tenían que laburar mientras uno estudiaba.
Pero los otros, los buscadores de éxito fácil y rápido, no merecen la preocupación de nadie. Todo tiene su costo y el que no quiere afrontarlo es un garronero de la vida.
De manera que aquel que no se sienta con ánimo de vivir la maravillosa aventura de aprender, es mejor que no aprenda.

Yo propongo a todos los amantes sinceros del conocimiento el establecimiento de cursos prolongadísimos, con anuncios en todos los periódicos y en las estaciones del subterráneo.
“Aprenda a tocar la flauta en 100 años”.
“Aprenda a vivir durante toda la vida”.
“Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje”.


EL libro tiene un sinfin de buenas historias, si lo pueden leer, no se van a arrepentir.

Y para finalizar les dejo, unos segmentos de El show de Alejandro Molina, si queren verlo completo creo que estan todos en youtubi!








El programa fue transmitido durante el 2011, en canal 7. La tira se mueve en un ambiente perfectamente equilibrado entre humor y reflexion, gracias a los aportes filosoficos acompañado de los tipicos cuentos de Alejandro.

Para cerrar les dejo algo de mi autoria para que visiten y comenten. Esta humildemente inspirado en la narrativa de Dolina, no me salio para nada bien pero bueno; acepto criticas.



Bueno me despido, gracias por pasar y comenten .
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