Aquí os dejo la cuarta parte de esta saga. Espero que os guste. Gracias por leer, comentar y puntuar.
Diario de una mente enferma IV
Dicen que la soledad corroe a las personas, aunque yo pienso que estar entre tanta gente que solo sabe hacerte daño es lo que realmente corroe. Lo cierto es que vivimos en un mundo donde cada cual es más egoísta que el anterior. Todos de cara son amigos y a espaldas se lanzan dagas. Por eso siempre estoy sola evitando que me dañen.
Soledad...
Siempre paso cada día así. Sin nadie con quien hablar, encerrada en mi misma.
En el autobús de vuelta a casa siempre me quedo de pie al fondo, para evitar que alguien se acerque a mi. Por la calle siempre voy con la cabeza agachada, para que no me miren a la cara. Soy bastante antisocial, o quizás... Quizás es miedo a la sociedad por todo lo que me han hecho.
Ya no puedo creer que en el mundo siga habiendo personas buenas. He dejado de creer en la humanidad, y he perdido toda la magia que habitaba en mi.
Soy una chica sin deseos, sin pasado y sin ambiciones de futuro.
Y con los ojos rojos por tanto llorar, se acaba otro día de mi vida gris.
Nota: Nada de esta historia es real ni está basado en alguien real. Si encuentra semejanza con algo de su vida o algún conocido es pura coincidencia.
