InicioArteVeinte poemas de amor y una canción desesperada

Veinte poemas de amor y una canción desesperada

Arte3/11/2013
Veinte poemas de amor y una canción desesperada

Pablo Neruda








Poema 1



Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,

te pareces al mundo en tu actitud de entrega.

Mi cuerpo de labriego salvaje te socava

y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.



Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros

y en mí la noche entraba su invasión poderosa.

Para sobrevivirme te forjé como un arma,

como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.



Pero cae la hora de la venganza, y te amo.

Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.

Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!

Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!



Cuerpo de mujer mía, persistirá en tu gracia.

Mi sed, mi ansia sin limite, mi camino indeciso!

Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,

y la fatiga sigue, y el dolor infinito.













Poema 2



En su llama mortal la luz te envuelve.

Absorta, pálida doliente, así situada

contra las viejas hélices del crepúsculo

que en torno a ti da vueltas.



Muda, mi amiga,

sola en lo solitario de esta hora de muertes

y llena de las vidas del fuego,

pura heredera del día destruido.



Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.

De la noche las grandes raíces

crecen de súbito desde tu alma,

y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas.

de modo que un pueblo pálido y azul

de ti recién nacido se alimenta.



Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava

círculo que en negro y dorado sucede:

erguida, trata y logra una creación tan viva

que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.














Poema 3



Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,

lento juego de luces, campana solitaria,

crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca,

caracola terrestre, en ti la tierra canta!



En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye

como tú lo desees y hacia donde tú quieras.

Márcame mi camino en tu arco de esperanza

y soltaré en delirio mi bandada de flechas.



En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla

y tu silencio acosa mis horas perseguidas,

y eres tú con tus brazos de piedra transparente

donde mis besos anclan y mi húmeda ansia anida.



Ah tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla

en el atardecer resonante y muriendo!

Así en horas profundas sobre los campos he visto

doblarse las espigas en la boca del viento.















(...................)


La Canción Desesperada



Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.

El río anuda al mar su lamento obstinado.



Abandonado como los muelles en el alba.

Es la hora de partir, oh abandonado!



Sobre mi corazón llueven frías corolas.

Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!



En ti se acumularon las guerras y los vuelos.

De ti alzaron las alas los pájaros del canto.



Todo te lo tragaste, como la lejanía.

Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio !

Era la alegre hora del asalto y el beso.

La hora del estupor que ardía como un faro.



Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,

turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!



En la infancia de niebla mi alma alada y herida.

Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!



Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.

Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!



Hice retroceder la muralla de sombra.

anduve más allá del deseo y del acto.



Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,

a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.



Como un vaso albergaste la infinita ternura,

y el infinito olvido te trizó como a un vaso.



Era la negra, negra soledad de las islas,

y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.



Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.

Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.



Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme

en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!



Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,

el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.



Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,

aún los racimos arden picoteados de pájaros.



Oh la boca mordida, oh los besados miembros,

oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.



Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo

en que nos anudamos y nos desesperamos.



Y la ternura, leve como el agua y la harina.

Y la palabra apenas comenzada en los labios.



Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,

y en el cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!



Oh sentina de escombros, en ti todo caía,

qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron.



De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste

de pie como un marino en la proa de un barco.



Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.

Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.



Pálido buzo ciego, desventurado hondero,

descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!



Es la hora de partir, la dura y fría hora

que la noche sujeta a todo horario.



El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.

Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.



Abandonado como los muelles en el alba.

Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.



Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. Oh abandonado.













Para leerlo completo

En pdf

http://www.archivochile.com/Homenajes/neruda/de_neruda/homenajepneruda0007.pdf


En HTML




Datos archivados del Taringa! original
164puntos
1,089visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

J
JLCortazar🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts129
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.