Cerré los ojos. Una, dos, tres, cuatro, infinitas lágrimas se desplomaron de mí. Esto no estaba sucediendo. Esto era imposible. Jamás imaginé que llegaría este día, donde apostaría toda mi vida por amarte, donde apostaría todo mi amor.
Siempre me pregunté cómo él podría haberme elegido a mí habiendo tantas opciones mejores…
Me sentía enferma, inútil, triste. Yo estaba enamorada de él.
Había perdido la oportunidad… Ahora, él ya no estaba. Ahora, él se había ido… Y, esta vez, era para siempre.