A veces me gusta pensar sobre nosotros pero desde otra perspectiva. Desde el punto de vista negativo. Desde ese punto de vista que no te gusta para nada. A mí tampoco me gusta.
¿Qué es lo que hubiera pasado si yo me hubiera negado? ¿Y si nos hubiéramos perdido? ¿Mi sonrisa sería igual que ahora o sería mejor? ¿Vos serías igual que ahora o serías más feliz? ¿Qué hubiera pasado con nosotros? Me río antes estas preguntas semejantes mientras niego lentamente. Con toda seriedad admito que no imagino mi vida de otra manera. O quizás si. Miento. ¡La imagino de otra manera cada estúpido segundo de mi vida! Ya hasta sueño con los ojos abiertos.
Imagino mi vida totalmente igual a la que tengo, ¿no es eso irónico? ¿para qué imaginar entonces? Sólo hay una cosa que cambiaría, una simple pero dolorosa cosa. Y no, no es ese problema que no puedo superar. Y no, no es algo de mi familia. Y no, no es alguno de mis traumas. No es nada que pueda modificar mis problemas ni mi manera, tan relevante, de ser. Es algo que lo modifica totalmente a él. No sé si le haría mejor o no, pero creo firmemente en que si. Modificando sólo esa cosa, él sería más feliz. Y yo también, pero eso no viene al caso.
Deseo tanto modificarlo que daría cualquier cosa. Pero no quiero modificar desde ahora en más, no quiero desearlo y que se cumpla desde este momento para mi futuro. Quiero modificar ese simple hecho ahora, en el presente, pero que suceda en el pasado y también en el futuro. Lamentable es saber que no va a suceder.
Cerrar los ojos y volver a nacer. Esperaría 11 años más de vida para volverte a conocer. Conocerte, eso nos implica a los dos, solos, en un mismo lugar, juntos. Nada de internet. Nada de distancia. Nada de complicaciones. Nada de nada.
¿Qué es lo que hubiera pasado si yo me hubiera negado? ¿Y si nos hubiéramos perdido? ¿Mi sonrisa sería igual que ahora o sería mejor? ¿Vos serías igual que ahora o serías más feliz? ¿Qué hubiera pasado con nosotros? Me río antes estas preguntas semejantes mientras niego lentamente. Con toda seriedad admito que no imagino mi vida de otra manera. O quizás si. Miento. ¡La imagino de otra manera cada estúpido segundo de mi vida! Ya hasta sueño con los ojos abiertos.
Imagino mi vida totalmente igual a la que tengo, ¿no es eso irónico? ¿para qué imaginar entonces? Sólo hay una cosa que cambiaría, una simple pero dolorosa cosa. Y no, no es ese problema que no puedo superar. Y no, no es algo de mi familia. Y no, no es alguno de mis traumas. No es nada que pueda modificar mis problemas ni mi manera, tan relevante, de ser. Es algo que lo modifica totalmente a él. No sé si le haría mejor o no, pero creo firmemente en que si. Modificando sólo esa cosa, él sería más feliz. Y yo también, pero eso no viene al caso.
Deseo tanto modificarlo que daría cualquier cosa. Pero no quiero modificar desde ahora en más, no quiero desearlo y que se cumpla desde este momento para mi futuro. Quiero modificar ese simple hecho ahora, en el presente, pero que suceda en el pasado y también en el futuro. Lamentable es saber que no va a suceder.
Cerrar los ojos y volver a nacer. Esperaría 11 años más de vida para volverte a conocer. Conocerte, eso nos implica a los dos, solos, en un mismo lugar, juntos. Nada de internet. Nada de distancia. Nada de complicaciones. Nada de nada.