Cantan los gallos por tercera vez dentro del hueco-pozo de la ventana y amanece tu boca en la mía cuando la noche es aún azabache puro en los ojos ,
hamaca de costillas dulces que nos mece pa` encontrarnos, la piel es una mendiga ineludible sobre el aguacero poco de los labios,
afuera se sientan nuestros olvidos a esperar que resuciten esos recuerdos y adentro sólo van nuestras sombras sin conocerse aún,
cierras la puerta y nos guarecemos de la lluvia que anda arrastrando crecientes en ese lado que ya sabemos,
igual los dedos ya nos conocen y saben dónde hurgar para atarnos,
insistencias de preguntarnos si somos o hemos dejado de ser,lo que antes fuimos, lijan el alba para darle forma,
dichosas las cosas que hemos perdido, aunque perder ya no es un verbo si nunca la hemos visto en el libro mayor,menos mal que hay cosas que en cualquier inventario no deben costar,
cuando los gallos cantan por tercera vez fuera del hueco-pozo de una ventana.
No era justo sentir tantas cuchilladas y no alcanzar a dar ni siquiera una pedrada.
"La lluvia hace eso,dibujar pedradas en el aire"