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Crónica de amor y de locura.

Arte•7/3/2014
Y, de repente, llega esa persona. Esa persona que rompe tus esquemas, te enamora así como así. Llega y no sabes que hacer, ni que decir. Sientes que cualquier acto incorrecto puede alejar a esa persona de ti igual de rápido de como llego a tu vida. Y enloqueces, te desbordas. Sabes que ha llegado rápidamente, así como si nada, como una persona más pero no. No es una persona más, desde el momento en que la conoces sientes una chispa... Una conexión. En el fondo de tu alma sabes que se convertirá en alguien especial. Muy especial. Y no quieres. No quieres. ¿Cuántas veces has dicho que el amor apesta? ¿Cuántas veces viste a tus amigos sufriendo por amor? ¿Cuántas veces has dicho que querías estar solo? Y claro que no piensas de esa manera... Simplemente no quieres que te hieran, que te maten en vida. Simplemente no quieres enamorarte porque sabes que sufrirás. Es tan ingenuo(y estúpido) pensar de esa manera. Es como decir "No nazcas, si vas a morir". Y sabes que a pesar de decir todas esas locuras sobre el amor, el cual nunca has experimentado verdaderamente, deseas que aparezca alguien de sorpresa, te tome así como así y te enamore.

Y comienzas a hablar con esa persona, desconocidos charlando, nada más. Pero los días pasan y sigues hablando con esa persona de forma continua. Ya no son desconocidos. Pasan a la siguiente etapa: amigos. Muchos se quedan en esa etapa y es lo que deseas con tu cabeza, con tu cerebro, pero no con tu corazón. Y tienes una guerra interna: Cerebro vs corazón. ¿Qué vas a hacer? Sabes que esto no es una guerra como las que has estudiado en Historia, es algo mucho más profundo e interno. No hay un millón de soldados que pelean por cerebro ni mil soldados que pelean por corazón. No va a morir nadie. No hay alguien que liquide a sus enemigos y gane, como en una batalla. Entonces te preguntas... ¿Esto es una guerra de verdad? Y entiendes que no lo es, que es una metáfora. Entiendes que en realidad es una decisión que tienes que tomar para seguir adelante y que simplemente no puedes, te resulta difícil. Y piensas, razonas. Eliges a tu corazón. Te preguntas qué tan malo puede ser. No es que decides enamorarte, simplemente decides dejar que esa persona se introduzca en tu vida para luego ver que sucede entre ustedes.

Y entonces sucede lo inevitable, te enamoras. Ya es más que un simple gusto o una simple atracción física y mental. Te gusta su cabello, su rostro, su sonrisa, sus ojos, su mirada, sí, te gusta físicamente. Pero es aún más que eso, te gusta su forma de hablar, su forma de tratarte, sus actitudes, te gusta su personalidad , su forma de ser. Te gusta incluso cuando está enojado por alguna tontería. Sientes que esa persona es única, y lo es, todos somos únicos. Esa persona te hace inmensamente feliz con sólo hablarte, con contarte algún secreto, con sólo confiar en ti. Sabes que al confiar en ti, esa persona no cree que eres alguien más y te sientes feliz. Y siguen pasando los días, claro que no vas a decirle sobre tus sentimientos, temes que esa persona te rechace, que no sienta lo mismo que ti. Pero entonces ves que hay actitudes de la otra persona que no son de muy amigos, son de algo más y sientes un alivio interno, pero aún tienes tus enormes dudas. Hay iniciativas, indirectas que te hacen sonreír ampliamente y disfrutas de ese sentimiento, de esa persona. ¿Cómo es qué antes decías que el amor apestaba? No entiendes, si te la estás pasando tan bien...

Y ocurre lo imposible; hay indirectas para ti en toda red social que esa persona posee. Entonces te enteras que gusta de ti, y quizás eso te da ánimos para decirle lo mucho que sientes. Pero aún hay una pequeña duda. Muchos podrán decir cosas pero necesitas escucharlo de esa persona si no, no lo das por hecho. Y está bien. Entonces esa persona te lo cuenta, te dice de una manera muy tímida que le gustas. Y allí es cuando muere la amistad que tenían. Entonces le confiesas que sientes lo mismo. Te sientes tan feliz... No comprendes por qué todos tus amigos sufrían y te metían esas ideas tan feas en tu cabeza. Debes buscar una explicación lógica, entonces piensas que tus amigos sufrían porque con su pareja no se querían lo necesario. Y es lo mejor que puedes pensar, es tan real. Totalmente cierto en todos los sentidos. Pero claro que a ti no te pasara lo mismo, si con esa persona se gustan, se quieren. Pero, ¿esa persona está enamorada de ti o sólo le gustas? Invaden las dudas en tu ser y entonces piensas que ese es el lado negativo del amor. Las dudas. El no saber que siente el otro. Y, en parte, lo es.

Deciden ponerse de novios, obviamente es un gran paso más luego de la amistad. Ya es mucho más que amistad; es amor. Ves como todos esos ingenuos de tus amigos se ríen por lo bajo y no entiendes el por qué. ¿Es qué acaso no son tus amigos? Te enfureces con ellos y decides no prestar atención a todas sus palabras tontas. Claro que entiendes ahora porque se ríen, no se están riendo de ti, se están riendo de esa persona especial. Son tus amigos y se sienten con total confianza de hablar sobre tu pareja, y no está mal pero a veces son crueles... Hablan de los defectos físicos que tiene esa persona especial y te sientes incómodo, eso no está nada bien. Si es que te tiene que gustar a ti, es tu pareja, no la de ellos, ¿cuál es el maldito problema? Enfureces, lo haces, comienzas a discutir, es que esa persona especial no es alguien más, es tu vida entera. Y no puedes soportar que estén hablando mal sobre la persona que amas, se hacen los graciosos comentando sus defectos, su manera de hablar, eso que tanto te encanta. ¿Es que quién se creen que son? Entonces se arma una discusión en la que le haces entender que son tus amigos, deberían apoyarte, no burlarse... Y entran en razón, se disculpan pero nada es igual, perdonas pero no olvidas.


Wow, ya hace un par de meses que estás con esa persona y nunca te habías sentido tan feliz. Exactamente cuatro hermosos meses. Claro que ha habido peleas pero ninguna importante, discusiones tontas... Entiendes, celos, algunos problemas familiares, enojos. Sabes que cualquier pareja normal tiene sus peleitas y no te alteras, es algo totalmente normal. Amas tanto a esa persona, sientes que cada vez tu amor se va haciendo más y más grande... Y confías en que esa persona te ama de la misma manera a ti. Pero todo lo que sube, tiene que bajar. Las peleas comienzan a hacer más continuas, hay un distanciamiento y te alteras. Te niegas a perder a esa persona especial, así que haces todo lo posible para estar bien... Y lo consigues. ¡Felicidades por ti! Pero entonces comienzas a enterarte cosas sobre la persona que amas y te niegas a creer esas barbaridades, confías en ella. ¿Por qué la gente inventa cosas así? ¿Es que acaso no pueden ver feliz a alguien más? Una pequeña duda comienza a generarse... ¿Y si no estaban mintiendo? ¿Y si no eran fabuladores? Decides ignorar esta estupidez que te está sucediendo. Sabes que la relación no está en su mejor momento y no es momento para estar creyendo en pequeñeces que podrían hacer que lo suyo llegara a su fin.

Entonces llega ese día. Has escuchado varias veces esa frase de la boca de esa persona pero ninguna de esas veces te preocupa tanto como esta. "Tenemos que hablar", esas tres palabras están arruinando tu felicidad. Llega el momento de hablar seriamente con esa persona, intentas relajarte, no puede ser tan malo... ¿no?. Miras a esa persona y la notas un tanto despectante, sientes tensión en el aire, una agresividad irracional de su parte, de sus palabras. Miras hacia abajo, no la estás pasando bien, una incomodidad te invade el cuerpo. "Siento que no hay que seguir más con esto, nos distanciamos mucho, vos tenes que hacer la tuya, y yo hacer la mía"
Sí, te está dejando. ¿Por qué esa manera tan brusca y tan ruda de terminar lo suyo así como así? ¿Es que acaso no ha sido feliz contigo? Suspiras. ¿Qué vas a decirle? Sólo asientes y le dices "Esta bien" como si no te afectara, pero te importa y demasiado. Un nudo en la garganta aparece y te vas de allí. No entiendes como ha podido ser así contigo si es que te amaba tanto... ¿Entonces mentía? ¿Entonces aquellos fabuladores tenían razón? Lágrimas comienzan a salir y sientes que nunca van a cesar, que ese dolor lo llevarás por siempre. Y quizás lo haga.


Te ha roto el corazón en miles de pedacitos y lo peor de todo es que sigues amando a esa persona con cada pedacito. Te ha decepcionada la persona que creías diferentes y aún sigues creyendo en cada palabra que te ha dicho. Ves como ya no le importas, no le interesas, sigue su vida normalmente sin ti. Pero... si ha dicho que no podía vivir sin ti. Si dijo que por siempre te querría, si ha prometido un millón de cosas para el futuro... Las cosas que te hace decir el amor, supones, ¿no? Si juraba que sin ti se moriría... ¿Por qué sigue aquí? Te ha dejado solo y con esa persona se ha ido todo el amor que te daba y todas sus promesas perfectas. Miras como sigue su vida sin importarle cómo estás. Y es que esa persona nunca entendió, no pedías siete mil promesas... Sólo un poco de amor. Pero, a pesar de todos los errores de esa persona, la sigues amando como el primer día. Sientes que nunca vas a olvidarla y lloras. Lloras en las noches antes de dormir y al otro día te despiertas con los ojos hinchados... ¿Cómo es que pudo pasarte esto? No encuentras un consuelo. Es que, sólo esa persona podría consolarte y no, no va a venir. Lo sabes de sobra. Y ahora entiendes a tus amigos, lo que decían, sus ideas raras, tenían razón. Te habían desbordado, te habían roto el corazón.

"Fácil viene, fácil se va" Eso era lo que te repetían tus amigos diariamente. Pero no entendías que hacer con eso, era una frase, esa persona ya había venido y ya se había ido. ¿De qué te servia? Pero uno de tus amigos dijo una frase inteligente: "Si esa persona te pertenece, volverá, si no, nunca lo fue." Eso fue lo único que te parece útil, quizás sólo debes esperar. Entonces piensas, tu idea anterior, que la gente se hacía daño porque no se querían lo necesario y, allí, comprendes que esa persona nunca te quiso lo suficiente, que luego, tal vez, se daría cuenta de su error. Pero mientras tanto, tú lloras y te desbordas, la tristeza te invade el cuerpo y la mente, sientes que tu vida ya no tiene sentido. Y para colmo te enteras que esa persona está intentando algo con alguien más. ¿Es que tan fácil te ha reemplazado? Te enfureces. Una parte de ti desea que le vaya bien con esa persona, que realmente encuentre su felicidad, pero la otra parte desea que le vaya terriblemente mal, que sienta que esa relación no funciona, que vuelva contigo y se de cuenta de que eres el amor de su vida. "¿Recordara?" dices para ti mismo. Ya no, ya no recuerda las cosas que te decía. Ahora, esa persona está muy ocupada diciendole las mismas cosas a alguien más. Ya ni hablan, ya ni te recuerda.

Pasa el tiempo, has intentado tener una relación con alguien más pero esa relación no funciona. ¿Por qué? Ríes al saber el por qué. Obviamente, buscas a alguien que sea idéntico a esa persona que se ha ido, buscas que sea igual o, al menos, parecido, que tenga sus mismos gustos musicales, su mismo color de cabello, su misma manera de hablar... Pero no. Como ya hemos dicho antes, cada persona es única. Entonces te quedas solo, como estabas inicialmente. Realmente extrañas a horrores a esa persona. Recuerdas sus palabras, sus besos, sus promesas... ¿Cómo es que pudo hacerte tanto daño? Sigue pasando el tiempo pero , por lo menos, hablan. Eso te alivia. Sólo te interesa saber cómo esta esa persona, al fin y al cabo, sólo quieres que sea feliz.


Sigue pasando el tiempo, bendito sea. Aún no puedes sacarte de la cabeza a esa persona. "El error del ser humano es intentar sacarse de la cabeza a aquello que aún no sale del corazón" Suspiras al leer esas frases que te dicen. Es que, tienen tanta razón. Pero, a pesar de eso, estás mejor. Has mejorado notablemente, ya casi no lloras. Hablas con esa persona todos los días. Y vuelves al primer paso. Te sientes feliz de, por lo menos, ser su amigo. Tus deseos son otros pero te conformas. Pero todo vuelve a pasar, indirecta va, indirecta viene, esa persona vuelve a gustar de ti. Y te sientes tan feliz pero ¡¿qué es lo que está pasando?! Otra guerra interna: tu corazón y tu cerebro nunca se ponen de acuerdo. Parece que tu cerebro te habla: "Mírame, tú, ¿es que acaso vas a darle otra oportunidad? Debes estar bromeando... ¿Qué hago aquí adentro? Debería salir y darte unas buenas patadas. ¡Deja de cometer errores humanos!" y por otro lado tienes a tu corazón, que también te habla: "Cerebro tiene algo de razón, sí, pero... ¿está mal intentar otra vez? Claro que no. Esa persona se equivoco y mira, está muy arrepentida de todo el daño. Además, tus amigos dijeron que si esa persona te pertenecería volvería, y aquí está. Tú querías ésto, que volviera, ¿qué estas esperando?"

Y, igual que la primera vez, sigues a tu corazón. Sientes como poco a poco todo el dolor que te ocasionó esa persona se desvanece y desaparece. Es que, esa persona está perdonada. Sí, pero perdonas y nunca olvidas. A pesar de eso, es como si fueras olvidándote de aquel error poco a poco aunque lo tienes presente con tu leve desconfianza. Entonces, otra vez le das su oportunidad. Dicen que todos merecen una segunda oportunidad... ¿no? Además que te gusta cumplir tus promesas.

"Por favor, no me dejes solo" dijo él desesperado. "Promete que vas a estar siempre conmigo, en las buenas y en las malas" dijo él con lágrimas en sus ojos. "Lo siento tanto, nunca quise equivocarme así contigo... No mentía cuando decía que eras el amor de mi vida". Ella cerró los ojos y le sonrío "Siempre juntos, mi amor."

Aún los veo por ahí. Creo que ya ha pasado demasiado de eso... hmh, ¿medio año? Sí, creo que medio año y un día. ¿Hoy es tres? Sí, medio año y un día. Es tan placentero decir que ésta vez los dos están enamorados.

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