Debía estar agradecido de lo que me toco, era el mejor trabajo, el perfecto para mi, y no lo digo porque debía, sino porque de verdad lo creía. Habían llegado solo cinco personas en el día. Una chica muy bonita, de 19 años recién cumplidos, estaba conectada. Todavía tenía los ojos rojos, había llorado bastante antes de su turno. Quería ser maestra, creo, pero no tuvo suerte. En media hora ya no importaría de todas formas. La imagen de mi primer día invadió mi cabeza.
- Creo que esta de mas que te explique lo que pasa acá ¿No?
- Si.
- Si ¿Qué?
- Sí, señor
- Así está mejor. Tres años estudiando y no saben hablar con un poco de cortesía.
- Perdón, señor.
- Ya, déjalo ahí. Los primeros días te a volver medio loco ¿Ok? Si sos muy torpe, capaz tardas meses, pero si te funciona bien la cabeza en dos semanas sacas todos, hasta te aprendes los códigos de memoria, aunque siempre tiene su grado de peligro, ¿sabes?
- Sí señor.
- Cuando la gente llegue, no los dejes hablar mucho, te van a confundir, revisas sus código y lo buscas en la computadora. Más de uno se va a negar a que lo revises, para eso es la pastilla blanca. No todos aceptan del todo bien la idea, ya saben que les va a tocar después, y no lo quieren. No todos tienen suerte como vos y yo, y no les toca un lindo trabajo, pero después de su día, se olvidan de eso, se olvidan de la negación que tenían, y su trabajo les parece lo más maravilloso del mundo. ¿Recordas que querías ser antes de tu día?
- Creo que profesor, o algo así, ni siquiera recuerdo de que, en realidad.
- ¿Lo ves? A nadie le importa realmente, la gente es más feliz después de ser conectada.
- Creo que ya esta – Sus grandes ojos celestes me miraban fijo, estaba sonriendo.
- Si, lo lamento ¿Cómo estás?
- Feliz, más que nunca. No puedo creer que allá estado llorando.
Le sonreí. La gente es más feliz después de ser conectada.
- Creo que esta de mas que te explique lo que pasa acá ¿No?
- Si.
- Si ¿Qué?
- Sí, señor
- Así está mejor. Tres años estudiando y no saben hablar con un poco de cortesía.
- Perdón, señor.
- Ya, déjalo ahí. Los primeros días te a volver medio loco ¿Ok? Si sos muy torpe, capaz tardas meses, pero si te funciona bien la cabeza en dos semanas sacas todos, hasta te aprendes los códigos de memoria, aunque siempre tiene su grado de peligro, ¿sabes?
- Sí señor.
- Cuando la gente llegue, no los dejes hablar mucho, te van a confundir, revisas sus código y lo buscas en la computadora. Más de uno se va a negar a que lo revises, para eso es la pastilla blanca. No todos aceptan del todo bien la idea, ya saben que les va a tocar después, y no lo quieren. No todos tienen suerte como vos y yo, y no les toca un lindo trabajo, pero después de su día, se olvidan de eso, se olvidan de la negación que tenían, y su trabajo les parece lo más maravilloso del mundo. ¿Recordas que querías ser antes de tu día?
- Creo que profesor, o algo así, ni siquiera recuerdo de que, en realidad.
- ¿Lo ves? A nadie le importa realmente, la gente es más feliz después de ser conectada.
- Creo que ya esta – Sus grandes ojos celestes me miraban fijo, estaba sonriendo.
- Si, lo lamento ¿Cómo estás?
- Feliz, más que nunca. No puedo creer que allá estado llorando.
Le sonreí. La gente es más feliz después de ser conectada.