Aquella tarde en invierno, caminamos vimos las nubes y el horizonte. Soplo un cálido viento, tan repentino que por unos segundos solté tu mano. Fue el sol que antes de ocultarse quiso expresar que estaba celoso. Me sentí afortunado, el sol tenía celos de que caminase contigo. Aquella noche de verano mientras contemplábamos las estrellas, Soplo un viento helado, el cual por un momento me hizo apartar la mirada de tus ojos. Fue la luna que antes de cubrirse entre las nubes, quería que admirásemos su belleza. Siente la lluvia que se manifiesta mientras sonríes, son solo las nubes. Sienten celos de que al sonreír captes la atención del mundo... Escucha mis palabras, solo siento celos de no ser yo quien está en tus ojos. Celos de no ser yo, quien cause tus sonrisas.
Celos, de no ser yo quien hoy sostenga tu mano
El segundo amor de mi vida.