¿Cuento?, ¿novela?, ni idea, ahí vá... Crónicas del Mar Interior - Cap. 1 Pude conocer algo de Ellos - by Tedd Desde que tengo uso de razón la mayoría los ve como benefactores, sin embargo el tiempo que tuve que trabajar cerca de ellos me llevó a una conclusión muy distinta. Cuando niño sus miradas parecían algo así como... ¿paternales?, ¿misericordiosas?, hasta que aprendí a no leer las miradas ni los rostros, a dejar de adjudicarle significado y peso intencional a casi todo lo que no sea concreto y comprobable. De alguna manera en cuanto a lo físico, hoy, soy solamente admirador del rostro humano, su infinidad de combinaciones gestuales y la genuina conexión (en muchos casos) con el ánimo del portador me resulta un espectáculo cotidiano maravilloso, pero los otros rostros, los de los otros, los que aparentemente tienen proporciones que jamás se salen de una regla áurea, no me agradan, su limitada paleta expresiva que parece variar en unas 10 opciones no me produce ninguna tranquilidad. Pero nada de esto que cuento sería importante ni atendible si no hubiera trabajado con ellos en el panóptico, o, como ellos quieren que le llamemos: Centro de Atención Intensiva de la Angustia (C.A.I.A.). Todo el tiempo vivido en las instalaciones me enseñó las mil y una técnicas de someter sin violencia, pude ser testigo del efecto de lo que se podría llamar "la mera presencia" de los directores, especialmente en el patio central, un espacio aparentemente ideal para que estallara un motín en cualquier momento, sin embargo nada, nunca; por lo menos en los 16 años que estuve asignado al corredor doce del tercer nivel. Ellos se habían establecido 24 años atrás en la vieja Australia, en la zona menos poblada, donde aparentemente no molestaban y solicitaban no ser molestados. La elección del lugar de asentamiento demostraba un previo estudio de la zona, ya que las temperaturas al mediodía eran cercanas a los 50 grados y no parecía tener un efecto negativo en ellos. Los periódicos de papel de la época muestran que, de alguna manera, la población humana pasaba de la incertidumbre y el miedo de los primeros días, a una extraña sedación, sí otra palabra no se me ocurre, sedación que fue muy evidente en las autoridades mundiales de aquellos tiempos, quienes se mostraban acompañando a nuevos vecinos en los primeros encuentros con una tranquilidad que nadie podría llamar sabiamente paz... Espero poder continuar
Crónicas del Mar Interior - Cap. 1 - By Tedd
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