Divina Lujuria
Sola, triste y, sobre todo, alborotada; así se halla una quinceañera enamorada .
Él le prometió su regreso, y ella, desde entonces, ansia su venida. Las hormonas la inquietan a morir. Sueños y fantasías inundan su creativa mente. Sabe muy bien lo primero que hará al verlo.
Pero rápido pasa un largo tiempo, y él no aparece. La joven deseosa se esta volviendo una vieja amargada. Sus hormonas se fermentan y su humor se agria. Ahora solo le duele la cabeza y lamenta no tener hijos con quienes desquitarse.
Un día de invierno, mientras el sol de la mañana empezaba a levantarse, ella despertó extrañamente relajada. Se sintió como cuando era un dulce y fresco fruto. Grande fue su sorpresa al notar que a lado suyo, la silueta de un hombre se veía bajo las sabanas. Las lágrimas mancharon su rostro y una tremenda felicidad invadido su corazón. Pero de pronto, un sonido grotesco emanó de la boca de aquel hombre: un eructo espantoso.
La mujer destapo rápidamente aquel bulto y le dio vuelta para verlo. Sus ojos, antes llenos de alegría, ahora solo mostraban terror y asco.
La desdichada mujer, desgraciadamente, como a muchos nos pasa, no nació destinada a ser feliz con el amor de su vida. Su cursi ilusión hizo mala combinación con su inevitable lujuria.
Sola, triste y alborotada, después de tantos años, se creyó la idea de que sus <<inmorales>> pensamientos fueron la causa de su perdición. Arrepentida y humillada, corrió a confesar sus pensamientos pecaminosos. Pero su mala suerte la llevo a buscar consuelo con un ser, que alguna vez juro , por mandato divino, abstinencia y castidad; y que por muchos años reprimió, también, fuertes impulsos carnales.
Ahora la mujer finge ser feliz, pura y santa, esperando la sagrada venida del señor... y recibiendo también, las acostumbradas venidas de su sacerdote.
El miserable gato wormius [2012]