Cocco Santángelo, establece en su iconografía un recorrido profundo por diferentes lenguajes artísticos que signan a la misma. Aspecto que sumado a sus vivencias personales y sus variadas moradas en distintos lugares de Europa y América, ha ido enriquecido su visión del arte y del mundo. Es por este hecho que su obra ha ido creciendo y transformándose bajo el influjo de nuevas culturas y la incorporación de variados lenguajes estéticos.
Dibuja los hilos que entretejen su trabajo, de los negros fondos emergen formas pregnantes, piedras esgrafiadas como en una escritura milenaria, pensadas por el artista como parte de un “mensaje” que quiere hacer llegar al observador, todo este misterio nos retrotrae al pasado, a la tierra, a lo americano, es que Cocco Santángelo ha nutrido su obra a partir de sus vivencias… como quien trabaja la tierra, laboriosamente, él trabaja en su obra, nutriéndola y acariciándola con sus herramientas predilectas. Así es como la imagen del yunque aparece porque, entre otras cosas, también forma parte de su propio arsenal de herramientas; porque en algún momento también sirvió para moldear algún componente de la obra suya.
En algunas obras del artista, aparece enigmática la presencia de lo humano, a través de algunas figuras que revisten la apariencia de vestales, hieráticas, solitarias, perfectas anatómicamente; emergiendo del paisaje…encuadradas en ocasiones por la presencia de alguna recta precisa.
El artista en su hacer con sus manos, con sus herramientas, introduce al observador, en su propio mundo de creador; establece códigos y lenguajes que fluyen en sus imágenes; que nos dejan entrever un mensaje, sólo descifrable para quien participe de este hecho estético.
Dibuja los hilos que entretejen su trabajo, de los negros fondos emergen formas pregnantes, piedras esgrafiadas como en una escritura milenaria, pensadas por el artista como parte de un “mensaje” que quiere hacer llegar al observador, todo este misterio nos retrotrae al pasado, a la tierra, a lo americano, es que Cocco Santángelo ha nutrido su obra a partir de sus vivencias… como quien trabaja la tierra, laboriosamente, él trabaja en su obra, nutriéndola y acariciándola con sus herramientas predilectas. Así es como la imagen del yunque aparece porque, entre otras cosas, también forma parte de su propio arsenal de herramientas; porque en algún momento también sirvió para moldear algún componente de la obra suya.
En algunas obras del artista, aparece enigmática la presencia de lo humano, a través de algunas figuras que revisten la apariencia de vestales, hieráticas, solitarias, perfectas anatómicamente; emergiendo del paisaje…encuadradas en ocasiones por la presencia de alguna recta precisa.
El artista en su hacer con sus manos, con sus herramientas, introduce al observador, en su propio mundo de creador; establece códigos y lenguajes que fluyen en sus imágenes; que nos dejan entrever un mensaje, sólo descifrable para quien participe de este hecho estético.