Es mi cuarto post de arte, esta vez sobre Matisse. Aún no me animo a postear sobre pintores argentinos, o algún artista contemporáneo… sin embargo, creo que postear algunos clásicos funciona para levantar cimientos fuertes. Yo tomo estos posteos como una manera de revolver la historia del arte, para no quedarme encasillado en ismos (ej. Fauvismo), movimientos, o categorías.
Henri Matisse
Una breve reseña histórica: Henri Matisse nace en 1869 en el norte de Francia. En 1898 estudia con Gustave Moreau. En un viaje a las orillas del Mediterráneo, Matisse se deslumbra por las posibilidades de la luz. Esta emoción por la luz lo acerco a pintores impresionistas y postimpresionistas (Seurat). Posteriormente Matisse redescubre la luz en un viaje a Argel.
En 1905 su estilo se desarrolla en el fauvismo. La característica principal es el impacto del color: los pasajes se efectúan de un color a otro sin gradaciones, y el brillo se hace más intenso. En la década de 1910 las obras de Matisse comienzan a ser más cotizadas, y en 1912 expone en New York. Muere en 1954 en Niza.
Su carácter:
Matisse es una figura muy importante de la era de las vanguardias. Creo que es uno de los pocos grandes nombres que abren el portón del arte moderno, por supuesto que antecedido por los pintores de S XIX (Ej. Cezanne).
Personalmente considero que el gran atractivo de Matisse es que el busca la alegría en el color, la fuerza de la vida, la fluidez en el ornamento. Lo cierto es que el S XX ha sido un siglo de tragedias, de movimientos bruscos, de cambios insospechados (y especialmente los años en los que vivió Matisse). Es la era de las grandes matanzas, pero también de grandes descubrimientos y de un nuevo desarrollo: una época de muchas luces y sombras. A toda esta película Matisse puede agregarle un respiro esperanzador y reconfortante. Entre tanto blanco y negro, Matisse aporta color y energía.
Esa potencia y ganas de vivir se manifiesta más intensamente al final de su vida. Y es que en sus últimos años Matisse estuvo casi incapacitado, solo podía armar sus obras con recortes de papel. Aún con semejantes obstáculos, su obra prevalece.
Yo personalmente considero que para mirar sus cuadros hay que sumergirse en la marea de color y ornamento. Esa actitud escasea hoy en día en el mundo del arte, o por lo menos no aparece en primera plana, y creo que eso se debe por que en 1960 ha ocurrido una gran fractura.
Hoy en día las obras de arte buscan sorprender, inquietar, escandalizar. Son obras que no tienen demasiado “espesor sensible”, sino que ofrecen inmediatez. Por ello es que abunda tanto la acción de apropiarse de objetos. La impresión sensible (estética) ya no es tan importante, como la impresión intelectual.
Estilo:
Respecto al estilo de Matisse, el nunca se despegó de la figura humana, pero en ciertos momentos la subordinaba a los fondos. En muchas de sus obras el espacio se aplana, quedando sustentado en algunos pocos signos. Los planos se mezclan, alejan, funden. Los arabescos avanzan, se cruzan, entrelazan y abrazan. En definitiva habla más el color o la textura, que la forma en sí; cabe decir que ese es un componente bastante “abstracto.
Conclusión:
Lo que pienso, y aconsejo acerca de los cuadros de Matisse, es que es bueno “recorrerlos” y disfrutar de su calidez y su temperamento suave ( un pintor completamente opuesto sería Francis Bacon). ¡El no quiere herir, llamar la atención, o denunciar! más bien deleitar, pero no superficialmente. Sus cuadros carecen de soberbia y de grandiosidad, pero desbordan de pasión por el oficio y por la vida.
Modelo masculino. 1900
Retrato de mujer (con franja verde). 1905
Portrait of Andre Derain Collioure. 1905
Armonía en rojo. 1908.
Estudio rojo. 1911
Odalisca con pantalones rojos. 1922
Figura decorativa sobre fondo ornamental. 1925
Henri Matisse
Una breve reseña histórica: Henri Matisse nace en 1869 en el norte de Francia. En 1898 estudia con Gustave Moreau. En un viaje a las orillas del Mediterráneo, Matisse se deslumbra por las posibilidades de la luz. Esta emoción por la luz lo acerco a pintores impresionistas y postimpresionistas (Seurat). Posteriormente Matisse redescubre la luz en un viaje a Argel.
En 1905 su estilo se desarrolla en el fauvismo. La característica principal es el impacto del color: los pasajes se efectúan de un color a otro sin gradaciones, y el brillo se hace más intenso. En la década de 1910 las obras de Matisse comienzan a ser más cotizadas, y en 1912 expone en New York. Muere en 1954 en Niza.
Su carácter:
Matisse es una figura muy importante de la era de las vanguardias. Creo que es uno de los pocos grandes nombres que abren el portón del arte moderno, por supuesto que antecedido por los pintores de S XIX (Ej. Cezanne).
Personalmente considero que el gran atractivo de Matisse es que el busca la alegría en el color, la fuerza de la vida, la fluidez en el ornamento. Lo cierto es que el S XX ha sido un siglo de tragedias, de movimientos bruscos, de cambios insospechados (y especialmente los años en los que vivió Matisse). Es la era de las grandes matanzas, pero también de grandes descubrimientos y de un nuevo desarrollo: una época de muchas luces y sombras. A toda esta película Matisse puede agregarle un respiro esperanzador y reconfortante. Entre tanto blanco y negro, Matisse aporta color y energía.
Esa potencia y ganas de vivir se manifiesta más intensamente al final de su vida. Y es que en sus últimos años Matisse estuvo casi incapacitado, solo podía armar sus obras con recortes de papel. Aún con semejantes obstáculos, su obra prevalece.
Yo personalmente considero que para mirar sus cuadros hay que sumergirse en la marea de color y ornamento. Esa actitud escasea hoy en día en el mundo del arte, o por lo menos no aparece en primera plana, y creo que eso se debe por que en 1960 ha ocurrido una gran fractura.
Hoy en día las obras de arte buscan sorprender, inquietar, escandalizar. Son obras que no tienen demasiado “espesor sensible”, sino que ofrecen inmediatez. Por ello es que abunda tanto la acción de apropiarse de objetos. La impresión sensible (estética) ya no es tan importante, como la impresión intelectual.
Estilo:
Respecto al estilo de Matisse, el nunca se despegó de la figura humana, pero en ciertos momentos la subordinaba a los fondos. En muchas de sus obras el espacio se aplana, quedando sustentado en algunos pocos signos. Los planos se mezclan, alejan, funden. Los arabescos avanzan, se cruzan, entrelazan y abrazan. En definitiva habla más el color o la textura, que la forma en sí; cabe decir que ese es un componente bastante “abstracto.
Conclusión:
Lo que pienso, y aconsejo acerca de los cuadros de Matisse, es que es bueno “recorrerlos” y disfrutar de su calidez y su temperamento suave ( un pintor completamente opuesto sería Francis Bacon). ¡El no quiere herir, llamar la atención, o denunciar! más bien deleitar, pero no superficialmente. Sus cuadros carecen de soberbia y de grandiosidad, pero desbordan de pasión por el oficio y por la vida.
Modelo masculino. 1900
Retrato de mujer (con franja verde). 1905
Portrait of Andre Derain Collioure. 1905
Armonía en rojo. 1908.
Estudio rojo. 1911
Odalisca con pantalones rojos. 1922
Figura decorativa sobre fondo ornamental. 1925