InicioArteTres relatos de terror propios.
Hola a toda taringa. Hoy vengo con un nuevo post en el que les traigo 3 historias (relatos), escritas por mi, hace unos meses ya, que solo quería compartir con ustedes para que me den sus opiniones. Si algún lector de T! le gusta mi aporta, me gustaría que por favor lo compartieran para poder tener distinto público, y por lo tanto, distintas criticas.

Tres relatos de terror propios.

Antes de empezar quiero aclarar que todas las historias son ficción, es obvio, pero para que nadie se confunda en la segunda.

Bueno y sin nada más que decir acá les dejo las tres historias.

Esta historia es la más larga de todas (por si la quieren saltear) pero la mejor, para mi gusto.

Rompiendo las reglas.

Capítulo 1:
“Regalo”
En estos momentos, escribo mis memorias de los últimos 2 años de mi vida. Estoy encerrado en una especie de cuarto de madera, está lloviendo y es de noche. Tengo 17años y lloro como una nena de 3, mientras escribo en estas páginas rotas, amarillentas y húmedas que encontré acá, con mi lapicera de la suerte; sinceramente es la primera vez que la uso para escribir porque dudo que la pueda usar en algún otro momento. En este relato, mi relato, van a encontrar lo más horrendo e idiota que pude haber hecho con mis amigos. Yo siempre fui alguien que pensaba que lo único más grande que el universo y la imaginación, era la curiosidad; y que la curiosidad era un regalo que le dio la naturaleza al ser humano, ya que con ella podríamos explorar lugares inhóspitos. Pensaba que era lo más grandioso que tenía nuestra especie, pero me equivoqué. Acá verán, más bien leerán lo que puede provocar lo más grande del universo (la curiosidad) y verán que es más grande que eso aún, lo irónico es que aunque sea más grande es provocada por su madre, la curiosidad misma. Lo más grande que existe es la estupidez humana.
Si no quieren creer mis palabras que diré a continuación, no lo hagan, si quieren creerlo háganlo. Pero por favor en ninguna circunstancia dejen que la curiosidad los lleve a la estupidez, básicamente, no intenten copiarnos, ni comprobar lo que les voy a contar. Soy Kevin y esta es mi historia.
Era un día como cualquier otro, yo tenía 15 años. Habían pasado unos minutos desde que entré a la escuela, a las 13:00 hs. En esa época de mi vida no me lleva bien con nadie, simplemente pensaba que todos eran idiotas sin propósito; era natural yo era superior a esos insulsos. Pero a pesar de que mi escuela estaba lleno de escorias humanas, tenía un amigo, que resaltaba entre toda esa mierda y ,aunque lo consideraba inferior, era el único que me caía bien de todos los demás, su nombre era Agustín.
Me acuerdo perfectamente que una compañera de clase, ese día, se me acercó a mi asiento (yo siempre entraba primero y estaba solo unos 5 minutos hasta que entraran todos) y me invitó a salir. No sé que se le había cruzado por la cabeza para pedirme semejante cosa, solo el pensarlo de que una de esas piltrafas humanas se me haya acercado me repugna, después de todo era alguien tremendamente inferior; una de las personas que menos me agradaban de toda la escuela esa. Obviamente la rechacé, pero bueno, eso no es lo importante; a lo que vengo es que ella (llorando por el rechazo) me da un regalo. Dijo que me lo quería dar aunque no me gustara, lo acepté solo por lógica educación y porque ya me daba lástima. Cuando me lo entrega, solo cruzamos estas palabras:
Ella:- Te quiero regalar esto porque se que te interesa el ocultismo, y puede ser que te parezca divertido.
Yo:- Bueno, gracias.
Ella:- De nada... y yo bueno emm...
Yo:- Ya me diste lo que querías y dijiste lo que tenías que decir. ¿Qué estás esperando para irte y dejarme en paz?
Ahora que lo pienso, no era muy amable a esa edad. Pero me alegro en estos momentos de no serlo; y también maldigo el día que recibí ese maldito regalo. No le estoy echando la culpa de nada, pero si pudiera retroceder en el tiempo, lo haría para impedir que tuviera ese gesto de mínima bondad con esa chica. Deben estar preguntándose “¿Qué era ese regalo que ocasionó la chispa de mi calvario?” Ya sin hablar mucho seguiré contando.
Como había dicho acepté el presente que me habían dado. Ya que me dijo que era algo de ocultismo, me llamó la atención (ella tenía razón, yo era muy curioso y las cosas ocultistas me interesaban mucho, porque no las entendía). Iba a abrir el regalo, pero en ese momento ya habían entrado todos, Agustín se sentó a mi lado, como de costumbre, y el profesor entró al aula a dar clases; guarde el regalo debajo de mi mesa.
A las 15:30 tocó el timbre del recreo, todos salimos al patio de la escuela. Agustín y yo nos sentamos bajo un árbol, porque había mucho sol. En ese momento tuvimos una charla como cualquier otra pero algo resaltó, me dijo:
- Estabas hablando con una chica, eso es nuevo en vos, nunca hablás con nadie.
Yo:- No seas idiota, ella me habló.
Él:- ¿Qué quería?
Yo:- Me invito a salir, la rechacé y ...
Él (a los gritos):- ¡¿Te invitó a salir?! ¡¿Y le dijiste que no?! Pero es bastante linda.
Yo:- Callate. Ahora que me acuerdo, ella me dio un regalo y dijo que tenía que ver con el ocultismo.
Él:- ¿Con el ocultismo? Esas estupideces te da, te hubiese dado algún videojuego o algo, tiralo a la basura.
Yo:- Pero valdría la pena verlo, después de todo puede llegar a ser interesante.
Él:- Como quieras, para mi es una estupidez.
Acá hubo otro error mío, le tendría que haber hecho caso a Agustín, desecharlo.
Eran las 17:00hs, guardé todo y salimos de la escuela. Estaba caminando hasta mi casa cuando de pronto recuerdo el paquete que tenía, al llegar a mi casa, tiré la mochila a la cama (después de sacar el regalo) y abrí esa maldita cosa. Era una ouija.

Capítulo 2
“Plan”
Se lo que están pensando, “ese idiota jugó a eso y convocó a un espíritu maligno... bla bla bla...” bueno, no tienen toda la razón. Esto no sería más que otra historia de un juego tonto de ouija, si fuera así. Nombré que me regalaron el tablero por que eso fue lo que despertó mi curiosidad, lo que dio a luz a mi más terrible error de toda la vida. Pero aunque digo todo esto, en verdad quería jugarlo, y ahora que lo pienso hubiese jugado a eso.
Había pasado ya mucho tiempo de ese asunto del regalo, casi exactamente un año y medio. Ahí pueden ver que en el momento no le di mucha importancia a ese jugo. Estaba en la escuela, en mi salón de clase, ya con 16 años, y todavía Agustín era mi único amigo. Estábamos hablando de que podíamos hacer para estas vacaciones que se aproximaban. Dijimos que deberíamos hacer algo distinto, no solo a sentarnos a mirar películas de terror o a jugar videojuegos, de terror también. Eso ya era muy ambiguo, era un clásico que ya no divertía. Al no ocurrirme nada y a él tampoco, Agustín dijo:- Al final no se nos ocurre nada, mejor lo dejamos como siempre y compramos un videojuego nuevo, eso rompería la rutina un poco.
Yo le conteste:- Espero que sea broma, eso no cambiaría nada. Solo sería más rutina.
Él:- Puede ser, pero sigue siendo divertido. ¿Qué tiene de malo querer hacer lo mismo, solo porque divierte?
Yo:- Es básico, el ser humano es curioso por naturaleza, tiene hambre de descubrir nuevas incógnitas. Cuando ese hambre se va, deja de ser un humano, y la rutina ayuda a matar ese hambre, así se deja de ser humano y se vuelve una escoria de la cual su vida no tiene sentido alguno. Todo en la vida rutinaria solo es eso, rutina, todo es igual no hay sentido en eso; la rutina mata el alma y hace de las personas unos pedazos de carne automatizados haciendo lo mismo una y otra vez como unos robots de mierda.
Él:- Tenés razón, siempre tenés razón...
Yo:- ¿Entonces? ¿Qué hacemos?
Él:- No tengo idea, tenemos tiempo, falta un mes para las vacaciones de verano.
Pasaron los días, las semanas, hasta que por fin llegaron las vacaciones, lo malo era que todavía no se nos había ocurrido nada para pasar el rato. Un día, un martes estábamos en mi casa buscando ¿qué buscábamos? No se, pero no sabíamos que hacer. Cuando de repente mientras yo veía en un ropero de mi habitación, encontré la tabla ouija que me habían regalado, estaba llena de polvo, pero intacta. Emocionado fui hasta donde estaba Agustín para mostrarle el juego, él me vio y me dijo mofándose de mi:- Oh! Por favor ¿en serio? Esas cosas no sirven de nada.
Yo:- ¿Cómo sabés que no sirve?
Él:- Porque ese juego “invoca fantasmas” es lógicamente imposible que existan esas cosas.
Yo:- Si la copa se mueve puede ser una acción de nuestro subconsciente que hace que se mueva. Tenemos que hacerlo.
Él:- No. Y suponiendo que funciona. ¡¿Qué tiene de divertido mover una copa de mierda?! Y mucho peor, que seamos nosotros los la movemos.
Yo:- Eso es lo divertido...
Hubiera hecho caso a lo que decía Agustín. No debíamos hacerlo.
Mierda, tengo tanto miedo en estos momentos que me oriné. Esto es demasiado para mi propia psiquis, siento su presencia tan cerca, paró la lluvia y el silencio es tan atroz que puedo sentir el ruido de mi propio corazón. Lo único que espero de esto, que les llegue a las manos de alguien. Porque cuando terminen de leer estas páginas, dudo que siga con vida. Siguiendo con mis memorias.
Ya teníamos un entretenimiento con el cual pasar todas las vacaciones de verano. No, no era la ouija. Y vuelvo a decir lo que se están preguntando. “¿Qué es lo divertido de mover una copa, si no pensamos que son espíritus?” Es más simple de lo que parece. Nosotros obviamente no creíamos en nada de estas cosas, pero curiosamente la chica que me había regalado ese tablero era muy religiosa y estaba perdidamente enamorada de mi, la muy idiota, era perfecta. Su nombre era Jessica. Lo que queríamos hacer era asustarla, que se desmaye o algo de eso en el medio de un “ritual”. Al estar enamorada de mi, podía ser fácilmente convencida, no era nada de otro mundo. Pero nosotros 2 no queríamos jugar solo a la ouija, era muy aburrida de por si, así que mi idea fue investigar bastante sobre esta clase de juegos y rituales de magia negra. No me malinterpreten, ni a mi ni a Agustín. Nosotros no creíamos en estás cosas, era solo para provocarle miedo a Jessica, todo era para una broma, no éramos “brujos” ni nada por el estilo.
Y en esa estupidez nos la pasamos todo el verano, investigando sobre lo que podíamos hacer. Nos daba curiosidad de cómo iba a reaccionar esa chica, y también a mi me daba más curiosidad, el propósito que tenía la gente de dedicarle tanto tiempo a esta basura, quería saber ¿qué se escondía detrás de todo eso? No solo era por la broma.
Terminó el verano y empezó la escuela hace 2 días, ya tengo mis 17 recién cumplidos, 4 de Marzo del 2013. La fecha en la que estoy escribiendo esto, es 6 de Marzo de 2013. En ese momento ya teníamos todos los preparativos hechos para nuestra broma, solo faltaba la víctima.
Era el recreo y Jessica estaba con sus amigas, no me importó ni en lo más mínimo, me acerqué a ella y le pedí si por favor podíamos hablar solos. Se puso tan roja en ese momento que casi siento lástima por ella, sus amigas se fueron murmurando y mirando hacia atrás, fisgoneando; parecían más contenta que su propia amiga. En ese momento le dije:
-Hola Jessica, quería darte las gracias por el regalo que me diste.
Ella:- ¿Qué regalo?
Yo:- La tabla ouija que me diste a los 15.
Ella:- ¡Oh! Si ya recuerdo, no puedo creer que tengas tan buena memoria Kevin.
Yo:- No tengo tan buena memoria.
Justo en ese momento pensé “No tengo tan buena memoria, porque olvidé que eras una estúpida”.
Ella:- ¿Eso pensás? Yo no me acordaba de eso. Amm... y... ¿Te gustó?
Yo:- Si, la verdad que pudiste adivinar mi gusto.
Ella:- ¡Que bueno! La verdad que no estaba segura si te iba a gustar, pero como era ocultismo supuse que podía ser de tu agrado.
Yo:- Bueno ya suficiente charla inútil, lo único que logro con esto es gastar mi saliva. ¿Querés venir a mi casa mañana a las 23:00hs? mis padres no van a estar y me gustaría que vengas.
Ni se imaginan como le brillaron los ojos y se ponía todavía más y más roja su cara, obviamente dijo que si a los gritos.
El plan ya estaba completo.
Capítulo 3
“La ilusa”
Eran las 23:05hs del día 5 de marzo del 2013 y sentí el timbre de mi casa, fui a abrir la puerta y era ella, vestida muy elegante y muy bien maquillada, además con su pelo muy bien planchado, como si fuera a ir a una cita romántica, pobre ilusa.
-Pasá- Le dije.
Ella pasa diciendo:- Permiso
Cuando entró su cara cambió por completo, vio que estaba Agustín, ella me miró rápidamente y me dijo en voz baja:-¿Qué hace él acá?
yo le dije de modo tranquilo:
-¿Qué? Esta es mi casa y vienen las personas que yo quiero.
Ella me miró de forma muy furiosa, mientras Agustín y yo conteníamos la risa. Estuvimos hasta las 00:00hs jugando a videojuegos, él y yo, mientras que Jessica miraba hacía un costado, se sentía de lado. Tal y como lo planeamos con Agustín.
En ese mismo momento yo dije:- Es suficiente de videojuegos, tenemos que hacer algo que podamos jugar los 3. Y creo que tengo una idea.
Fui hasta un cajón, lo abrí y saqué la ouija diciendo:- Vamos a jugar a mi juego favorito.
Puse el tablero arriba de la mesa y le pedí a Agustín que traiga una copa, él fue a la cocina a buscar una y yo me quedé unos escasos momentos a solas con Jessica.
Ella me dijo:- ¡Kevin! Yo no quiero jugar a esto, en serio me da mucho miedo.
Yo:- No te preocupes, solo va a hacer una sesión de menos de un minuto, lo hago siempre.
Ella:- ¿Entonces vamos a estar bien?
Yo:- Te lo aseguro.
Aunque pareciera que intentaba calmarla, no era así. Lo que estaba haciendo era convencerla para que juegue, porque un miedo creado desde que tiene memoria por una creencia religiosa, no se desvanece de la nada con unas palabras.
Volvió Agustín con la copa, nos sentamos en nuestros lugares, con todas las luces apagadas y solo veíamos la luz de una vela que se encontraba en la mesa. Le dimos a Jessica un papel con unas palabras que debía decir para invocar al espíritu (ella porque era la única que pensaba que iba a funcionar y más miedo le iba a dar). Lo leyó una vez y luego lo dijo “Si hay un espíritu en la casa por favor háganoslo saber...los vudús de los brazos” (“los vudús de los brazos” no forma parte del juego de la copa, pero nosotros investigamos tanto sobre estas cosas, que pudimos agregarle un elemento más a la ouija). Justo ahí agarré los 3 muñecos vudús, que estaban en el piso, y los coloqué en la mesa inmediatamente. La copa se empezó a mover descontroladamente, con Agustín pensábamos que eran reflejos inconscientes de cada uno de nosotros, después de todo la estábamos tocando con los dedos, no había que temer, o eso pensamos. Entonces le dije a Jessica en que consistía lo que estábamos haciendo:
-Estamos jugando al clásico juego de la copa, pero nosotros le agregamos muñecos vudús, que están sobre la mesa, eso significa que si rompemos la copa o salimos del juego sin permiso del espíritu él no solo quedará encerrado en la casa sino que en vez de eso tienen la obligación de matarnos. Cada muñeco lo ataría a este mundo para siempre si no se destruyen, es decir si no nos mata. Pero mientras que la copa este sana, no tenemos que temer.
Ella temblando y pálida:-Esss... ttt...ta bieee...nn...
Lo estúpido de esto es que ahí no había terminado la “broma” sino que el paso que seguía era romper la copa. Adivinen ¿qué? Lo hicimos.
En ese momento Jessica gritó, se apagó la vela, empezó a llover y sentí un aliento en mi cuello frío, más frío que el hielo, y un olor putrefacto. Ahí empecé a creer, empecé a creer que toda era verdad, acabamos de abrir un portal a lo desconocido y terrorífico; y vi a ese espectro, era una mujer vestida de blanco, con ojos blancos, vieja y con la piel podrida y sin dientes; pero con una daga en la mano. Agarré mi muñeco vudú y salí corriendo de mi casa tirando la puerta abajo, atrás mío salía Agustín pero algo lo agarró de las piernas, lo sumergió hacía la oscuridad, lo último que escuché de él fue su grito de agonía; me quedé helado al escuchar eso y también porque Jessica seguía ahí adentro. Pero nadie en su sano juicio se quedaría. Salí a correr desesperadamente, mi mala suerte de esto es que vivo en el campo y mis vecinos viven muy lejos, lo único que encontré para esconderme es una especie de cuarto de madera a lo lejos. Es donde estoy ahora.
Llegué vi las hojas y con mi muñeco en la mano, y mi lapicera de la suerte. No puedo creer que le siga diciendo así, espero que le quede algo de suerte y pueda sobrevivir.
Por favor espero que si alguien encuentra estas páginas las difunda de alguna manera, para que no cometan el mismo error que cometí tanto yo, como mis dos amigos, si amigos, también Jessica, espero que pueda perdonarme en donde quiera que esté ahora. Que no los invada la curiosi
Hola, quiero aclarar que los nombres acá mencionados fueron totalmente alterados por mi. Pensar que “Kevin” quiso escribir sus memorias, ahora está muerto. Debió saber una cosa más de ese “juego”, que resultó ser un ritual disfrazado de juego. La persona que invoque al espectro no es afectada por el mismo. “Agustín” fue asesinado por la mujer de blanco y “Kevin”, el que trato como basura a una satanista enamorada, lo asesiné yo. Soy la ilusa “Jessica”.

Julian Lopez


El siguiente relato, es corto, pero puede parecer algo tetrico para el que entienda el mensaje.

Carta de suicidio de Marcos Benítez

Creo que muy pocas personas entenderán el ¿por qué de esto?, mejor dicho, nadie entenderá esto; solo aquellos que puedan leer mi alma a través de estas palabras escritas de mi puño y letra.
Todos saben que tipo de persona soy, y seguramente estén confundidos, es normal. Yo tampoco encontraría, en alguien con mi personalidad, alguna razón por la cual podría llegar a quitarme la vida. Bueno, tendrán que admitirlo. Yo me colgué con esa soga, yo y nadie más tuvo que ver. Este chico, sonriente de 15 años, que se preocupaba por todos, los ayudaba, que nunca estaba de mal humor, que no tenía problemas familiares, ni económicos; que estaba rodeado de amigos y familiares muy cariñosos, y tenía una novia muy linda; se acaba de suicidar. Les pido perdón a todos los que me quieren, pero aunque no entiendan mi razón, espero que entiendan que tuve que hacerlo.
En algún momento todo se descarriló aunque nadie comprenda, tendré que tratar de explicar el ¿por qué? De tal cosa. No se confundan, no los trato de tontos, es más considero que cualquier persona que yo conozco es extremadamente inteligente, pero de todas formas. Dudo que me entiendan., no mi forma de ser, es más yo estaba pensando en ¿cómo se podría ayudar a las personas? No tendría razones para suicidarme, solo pensaba en cosas nobles y buenas. También no solo pensaba en los humanos, sino en los animales, siempre pensaba en ellos. Pero fue eso, mi pensamiento de bondad lo que me llevó a esto.
Los bondadosos me entenderán, los buenos dudarán, los normales no entenderán y los muertos nunca sabrán. Me despido.

Julian Lopez


Bueno ya en este punto ya deben conocer bastante bien el estilo de escritura de las historias puestas en este post. Esta es la primera historia que escribí de este tipo, espero que igualmente la disfruten.

Tu pregunta, mi respuesta.

Alguna vez te preguntaste, ¿hasta dónde llegaría el hombre por sobrevivir? o ¿hasta dónde llegaría la maldad de una persona? Si en algún momento lo pensaste no lo sé, pero esa incógnita siempre rondaba por mi cabeza, dando vueltas en el aire, hasta que tuve mi respuesta. Antes de todo les comunico que nunca diré mi nombre por razones más que obvias, y que no busco lastima, ni comprensión y mucho menos que me tengan compasión por mis actos horrendos de mi pasado. Solo quiero que sepan mi historia y advertirles sobre el 2 de octubre, para enmendar un poco mis pecados, y sé que al final lo pagaré con sangre, en el momento que se descubra. No pediré perdón, porque ninguna palabra alcanza para que disculpen la sangre de mis manos, el odio de ellos y de ustedes, y la oscuridad en la que se sumergió mi alma. En aquel fatídico día, el 2 de octubre de 1999.
El 2 de octubre de 1999 parecía un día normal, yo tenía tan solo 13 años y me dirigía a la escuela, como todo chico de mi edad. En el camino al colegio, me crucé con un hombre con barba prolongada, ojos blancos, vestido de camisa, corbata y chaleco negro, con pantalones de vestir algo gastados. Siéndoles sincero, en verdad me daba mucho miedo ese hombre. Él se dirigió hacia mí, y en voz muy pero muy baja me dijo:
- La respuesta que tanto buscas, hoy la sabrás.
Me dio una pistola 9mm con una sola bala, la guardé, no se por qué. Y él se fue caminando muy lentamente hasta perderlo de vista, Quedé totalmente atónito, preguntándome si lo que ¿Él decía era verdad? ¿Si él sabía la respuesta que yo buscaba? ¿Cómo es que sabe mi pregunta? O ¿si era pura coincidencia? En ese instante no lo supe, pero luego luego pasó, en verdad contestaría mi incógnita. ¿Hasta dónde es capaz de llegar un hombre para sobrevivir?
Eran las 2 de la tarde y estaba ya en la escuela en clases de matemáticas, parecía un día normal, hasta que la profesora hizo pasar al salón de clases a un hombre. Era ese hombre que me crucé en la calle, el que daba miedo y el que supuestamente tenía mi respuesta; no tenía ni idea por qué lo trajo, pero pasó y eso es todo.
El hombre dijo algo en un idioma desconocido, no lo recuerdo bien. Pero lo que cuenta decir, no es lo que dijo sino lo que pasó después de que él habló. El cielo se oscureció por completo, había sido un eclipse y esa persona tan terrorífica se desvaneció en el aire. Todos nos quedamos mudos de la impresión, fue lo más extraño y extraordinario que jamás habíamos visto. En ese instante se escucha la voz del hombre ese, que decía:
-Veo que en este lugar un queridísimo alumno de esta institución, tiene una pregunta muy importante. Yo dije que se la respondería, pero necesito la ayuda de todos los de este salón. Les aviso que este lugar ya no pertenece a su dimensión, así que no pueden escapar. Está en ustedes, 30 alumnos y una profesora el sobrevivir. Ahora no quiero que nadie hable y presten mucha atención. En este momento responderán la pregunta de este alumno, con un juego muy divertido. Las reglas son las siguientes: 1 Nadie sale del salón o morirá. 2 Uno vive. Y 3, si para el fin del eclipse siguen vivos más de uno, todos morirán. Es decir, deben asesinarse entre ustedes hasta que quede uno, en menos de 5 minutos a partir de ahora si quieren sobrevivir. Empiecen.
Todos estaban temblando, en verdad quién era ese loco. La profesora abrió la puerta e intentó salir, murió calcinada por unas llamas que salieron de la nada. Vimos eso, con mis 29 compañeros, mis amigos de toda la vida. Nos asustamos muchos y entre todos empezaron a golpearse para matar al otro, yo estaba temblando. Y yo con un grito desgarrador dije:
-¿Qué les pasa acaso no son amigos?
Ellos contestaron de forma muy violenta:
-De todas formas vamos a morir, no hay por qué decir algo estúpido como “amigos”.
La verdad yo estaba pasmado, pero pensaba lo mismo, quería matarlos a todos, pero no sabía cómo.
Entonces recordé el arma, pero había solo una bala, así que pensé que era para suicidarme y así no matar a nadie. Pero no quería morir. Pensé en un plan y lo llevé a cabo.
Agarré el arma y le disparé en la cabeza a mi mejor amigo, todos de inmediato me miraron, quedaban 28 idiotas por matar (eso es lo que pensé). Vinieron los 28 a buscarme, uno de ellos tenía una navaja, logré quitársela y cortarle el cuello ya solo quedaban 27. Me posicioné justo en la puerta de salida, cuando todos mis “amigos” se pusieron en fila, por así decirlo. Abrí la puerta, que se abre desde adentro, me protegí en la parte de atrás de ella y la llamarada de fuego calcinó a los 28 quedando yo solo vivo. A los 30 segundos el eclipse se acabó y yo me desvanecí, ese hombre me ayudó a escapar, trayéndome a donde estoy ahora escondido por mis crímenes. Él me dijo , antes de irse:
-Esa era tu respuesta, el hombre es un ser despreciable que prefiere matar a vivir, vos elegiste matar antes que morir por ellos.
Yo le dije con un tono asustado:
-¿Quién o qué sos?
Él dijo:
-Soy alguien quién quiso contestar tu pregunta.
Yo, bastante enojado:
-¡Esa no es una respuesta!
Él dijo tan calmo, como siempre:
-Te gusta saciar tus dudas, típico del ser humano, no saben cuándo deben parar, no importa por lo que hayan pasado solo siguen y siguen preguntando como los idiotas que son.
Yo, ya más tranquilo le respondí:
-Puedo ser joven, pero se muy bien que la duda del hombre es lo que lo llevó a hacer grandes cosas. Porque la raza humana quiere, en algún punto, acercarse lo más posible a Dios, ser Dioses. Eso es lo que buscamos, hacer y saberlo todo, ser o imitar a Dios.
Él sonrió y dijo:
-En aquel momento. ¿Imitabas a “Dios” o a mí?

Julian Lopez

Para escribir esta clase de historias me inspiré con algunos relatos de Poe (un genio). Recomiendo sus cuentos, aunque no creo que exista alguien que no haya leído ninguno.



Y acá llegamos al final del post, espero que les haya gustado tanto como a mi. No se olviden de comentar y compartir, por favor.
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