Es un pintor americano nacido en New Haven, Connecticut, el 9 de Mayo de 1970.
Artista autodidacta se traslada a New York a principios de los 90. Descubierto en 1999 por Jeffrey Deitch , hace su primera exposición individual, y a partir de entonces sus pinturas recorren diferentes galerías y museos de todo el mundo, tanto a nivel individual como colectivo. Su obra aparece en varias colecciones privadas de gran prestigio y ha atraído la atención de numerosos coleccionistas.
Las primeras obras de Loeb se basaron en collages procedentes de varias fuentes, incluidas publicidad, revistas, televisión y libros. Las pinturas resultantes describían inquietantes escenas figurativas. El ambiente en las obras terminadas expresa un estado onírico y surrealista, como si se pintaran desde una memoria emocional. Estas obras aluden a la labor de algunos clásicos con componentes surreales sacado de la cultura postmoderna.
Gran parte de este primer trabajo le proporcionó cierta notoriedad por su “apropiación” de imágenes de fuentes de comunicación contemporáneos, y sus cuadros han sido objeto de varios juicios interpuestos algunos fotógrafos por cuestiones de violación de copyright. En el 2004, una de estas controversias le llevó a la eliminación de uno de sus cuadros Blow Job (The Three Little Boys) en una exposición en la Universidad de Hartford.
Más tarde se embarcaría en una serie de pinturas basadas en fotogramas de películas clásicas de terror y ciencia ficción. Para crear estas obras el capturó y digitalizó un combinado de múltiples imágenes fijas que luego representaría con pinturas al óleo de gran tamaño. Muchas de sus obras toman la forma de paisajes extremos de hasta unos 4 metros que envuelven un campo de vista que reproduce los elementos y las atmósferas de la escena sin la utilización de iconos significativos reconocibles.
Sus obras parece escenas sacadas de fotogramas de películas de misterio, de trillers oscuros o de inquietantes films de suspense. Y sus paisajes son auténticos regalos visuales capaces de envolvernos en contenidas sensaciones y emociones, aún siendo conscientes de la limitación que en este caso supone su visionado en la red, ya que dichos cuadros, que sabemos son de grandes proporciones, vistos en vivo pueden ser una auténtica delicia.
Utilizando la estética urbana como la principal fuente de inspiración, aparecen en sus propuestas infinidad de objetos cotidianos, eventos catastróficos, espacios irreales o simples detalles de espacios interiores anónimos. Con una técnica meticulosa hecha a mano y un estilo hiperactivo-realista expone el lado más oscuro de la psique contemporánea explorando las ambigüedades de la cultura occidental y sus principales tópicos.
Artista autodidacta se traslada a New York a principios de los 90. Descubierto en 1999 por Jeffrey Deitch , hace su primera exposición individual, y a partir de entonces sus pinturas recorren diferentes galerías y museos de todo el mundo, tanto a nivel individual como colectivo. Su obra aparece en varias colecciones privadas de gran prestigio y ha atraído la atención de numerosos coleccionistas.
Las primeras obras de Loeb se basaron en collages procedentes de varias fuentes, incluidas publicidad, revistas, televisión y libros. Las pinturas resultantes describían inquietantes escenas figurativas. El ambiente en las obras terminadas expresa un estado onírico y surrealista, como si se pintaran desde una memoria emocional. Estas obras aluden a la labor de algunos clásicos con componentes surreales sacado de la cultura postmoderna.
Gran parte de este primer trabajo le proporcionó cierta notoriedad por su “apropiación” de imágenes de fuentes de comunicación contemporáneos, y sus cuadros han sido objeto de varios juicios interpuestos algunos fotógrafos por cuestiones de violación de copyright. En el 2004, una de estas controversias le llevó a la eliminación de uno de sus cuadros Blow Job (The Three Little Boys) en una exposición en la Universidad de Hartford.
Más tarde se embarcaría en una serie de pinturas basadas en fotogramas de películas clásicas de terror y ciencia ficción. Para crear estas obras el capturó y digitalizó un combinado de múltiples imágenes fijas que luego representaría con pinturas al óleo de gran tamaño. Muchas de sus obras toman la forma de paisajes extremos de hasta unos 4 metros que envuelven un campo de vista que reproduce los elementos y las atmósferas de la escena sin la utilización de iconos significativos reconocibles.
Sus obras parece escenas sacadas de fotogramas de películas de misterio, de trillers oscuros o de inquietantes films de suspense. Y sus paisajes son auténticos regalos visuales capaces de envolvernos en contenidas sensaciones y emociones, aún siendo conscientes de la limitación que en este caso supone su visionado en la red, ya que dichos cuadros, que sabemos son de grandes proporciones, vistos en vivo pueden ser una auténtica delicia.
Utilizando la estética urbana como la principal fuente de inspiración, aparecen en sus propuestas infinidad de objetos cotidianos, eventos catastróficos, espacios irreales o simples detalles de espacios interiores anónimos. Con una técnica meticulosa hecha a mano y un estilo hiperactivo-realista expone el lado más oscuro de la psique contemporánea explorando las ambigüedades de la cultura occidental y sus principales tópicos.