A millares de tu mirar Corrían los relámpagos de los festines antiguos. El piano empleaba un “Do, Re, Mi” en la escala del silencio; ¡Oh, violín perturbador del ambiente monótono! Clausura a una hora, la aurora devoradora de dorado aroma sensible. La mentira esparcida ha sido difuminada –Por amnesia de sensatez- del círculo cromático que respingaba, cual mano poseída demoníaca, encima de ti. Despistado, recostado sobre un punzante recuerdo, solía salir a oír la armonía de degustar las pequeñas bondades del viento versificado. Sus gloriosos lamentos sinfónicos eran los más excitados ríos de risas epistemológicas que impregnaban mis epístolas. ¡¿Qué vida?, Que vida! Exquisitos espasmos esparcimos sobre el tejido estelar, ¡infamia de los celosos astros ignotos! Tú no sabes nada, oscuridad… ¡Muérete! Mi química se depositaba deseosamente a mi alma penetraba, tienes su esencia. ¿No es suficiente?, me destruyo, la pena no vale, la pena… la vida o, al menos la mía, desentender que la vida no vale la pena si las penas valen más que la vida en sí… …y se aspiró, en lo profundo de tu luz, otra línea que he escrito para ti. La energía que tal magnitud me proporciona no tiene similitud con todo lo ajeno que me rodea. Allá lo entiendes ¿Por qué aquí no? Decoré las expectativas que en mí eran vaciadas a mi propia voluntad bajo su supervisión. Se erguían sin impaciencia el sol, ese sol es sólo la miserea revolcada en las hiervas del infierno tortuoso, me calentaba sin misericordia “Agárrate del hielo si no quieres morir” –Que no ha quedado claro- mis yemas se resbalan de él, sin saber si eres tú, sol de mil solsticios ardientes, o si, por el contrario, eres tú… hielo del querer demostrado. Qué más da si la bala no mata en el primer disparo, el castigo repercute de distinta intensidad dependiendo donde se aloje, tu recuerdo de hachís. Bombardeando con flashes, entre taquicardias retumbantes, el antes antepone antecedentes existenciales. ¿Yo desemboque sin buque en el corte de tus estrellas? ¡Suicida de las imágenes ocultas! Nuestra cólera es inexpresiva en las delicadas muecas que se forman, rocas astrales quebrantándose en llanto y espíritu. Pero, si el amor es bálsamo de la antigüedad imprevista, yo seré rico y mundano si mis nervios no corren felices detrás de la decidía del destino. Del sombrío manto que se acurruca misteriosamente dentro del círculo cromático, en coma ha quedado mi último pestañeo. Envuelto en una zona excitadamente tenue ha recaído en su impasible letargo. Es lo utópico, ahí lo puedo contemplar sin limitaciones... sí, de tu mirar hablo, así de intrigante y misterioso como él me mira a mí... Es otro pequeño poema que tenía escrito saludos, gracias por pasar C:
A millares de tu mirar (poema propio)
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