El Surrealismo y los Surrealistas, como término, nacen de la mano de Guillaume Apollinaire, quien los acuñó en el programa de mano que escribió para el musical Parade en mayo de 1917. El Surrealismo, como movimiento, nació en Francia en el año 1925. Su fundador es André Breton. En el surrealismo y la pintura, de 1928, Breton expone la psicología surrealista: el inconsciente es la región del intelecto donde el ser humano no objetiva la realidad sino que forma un todo con ella. El arte, en esa esfera, no es representación sino comunicación vital directa del individuo con el todo. Esa conexión se expresa de forma privilegiada en las casualidades significativas (azar objetivo), en las que el deseo del individuo y el devenir ajeno a él convergen imprevisiblemente, y en el sueño, donde los elementos más dispares se revelan unidos por relaciones secretas. En la Pintura conocemos de sobra los más fieles representantes del género, liderados por el catalán Salvador Dalí. Sin embargo el precursor de todo esto, es un hombre totalmente olvidado por los historiadores y críticos de arte en el concepto y gestación del Surrealismo. Basta ver esta obra para darse cuenta que Breton simplemente intelectualizó a través de palabras la pintura de El Bosco. El Juicio final es un retablo que en su interior presenta tres imágenes. La del medio es el Juicio Final. En el extremo izquierdo esta el Paraíso y en el extremo derecho se representa el Infierno. Al cerrarse, el retablo, muestra a Santiago de Compostela y San Bavón, fue pintado en el año 1504, es decir cuatro siglos antes de Breton. Al ver esta imagen en la portada del retablo no se puede pensar lo que ocurre en su interior. Los sueños de El Bosco, de un paraíso y un infierno, son la representación más real que puede haber tenido una persona de ese concepto eclesiástico de pecado del siglo XVI. Jeroen Anthoniszoon van Aken, llamado Hieronymus Bosch, fue un pintor flamenco conocido en castellano como El Bosco. Nada se sabe de sus inicios como artista, puede suponerse que aprendió en el taller familiar (dedicado a la pintura al fresco) a dorar esculturas de madera y a la producción de objetos sagrados, trabajando especialmente para la catedral de la ciudad. El Bosco se destaca por representar a personajes santos como sujetos comunes y vulnerables. Prácticamente todos los personajes que representa tienen algo de caricatura, seres que demuestran sus pasiones y bajos instintos sin tapujos morales o caracterizaciones hipócritas. Protagonista de sus cuadros es la humanidad, que incurre en el pecado y es condenada al Infierno; la única vía que parece sugerir el artista para redimirse se encuentra en la meditación como medio para expiar los demonios interiores. El Bosco no fechó ninguno de sus cuadros y sólo firmó algunos. Las formas sexualmente explícitas y los misteriosos símbolos de este cuadro, pintado en 1503, aluden a una interpretación del pecado y la virtud, algunos creen ver en esto signos de adamismo, catarismo, alquimia o brujería. Yo sólo veo signos de Surrealismo. GIF
El Bosco (1450-1516)
Datos archivados del Taringa! original
25puntos
45visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos: