A través de una idea, la mano se mueve, para dibujar letras, que serán palabras, que serán promesas...besos...caricias.
Pueden que se transformen, en pedido urgente, o en clara risa, o meditación distante.
Las imágenes se suceden, mientras el lápiz en la mano segura, dibuja dubitativamente, un estado, o actitudes que divagan.
El blanco papel, se cubre de letras azules, teñidas de placer, momentos insuperables.
Crea mujeres libres, y hombres regresando a sus casas.
Niños adormecidos de cariño, ancianas, meditando en el letargo sueño de la añoranza.
Tan solo, como varita mágica, el lápiz se deslizará, dejando un mar de conclusiones, que forma un todo en la página.
Los dibujos que allí aparecen, se esfuman, al cerrar el libro, dejando nostalgia inconclusa, de estados apasionados.
Es tan mágico el lápiz, como la mente que lo maneja entre su mano.
Puede ser pasional, candoroso, o malvado.
Un mundo de sensaciones, según el escritor.
Pueden que se transformen, en pedido urgente, o en clara risa, o meditación distante.
Las imágenes se suceden, mientras el lápiz en la mano segura, dibuja dubitativamente, un estado, o actitudes que divagan.
El blanco papel, se cubre de letras azules, teñidas de placer, momentos insuperables.
Crea mujeres libres, y hombres regresando a sus casas.
Niños adormecidos de cariño, ancianas, meditando en el letargo sueño de la añoranza.
Tan solo, como varita mágica, el lápiz se deslizará, dejando un mar de conclusiones, que forma un todo en la página.
Los dibujos que allí aparecen, se esfuman, al cerrar el libro, dejando nostalgia inconclusa, de estados apasionados.
Es tan mágico el lápiz, como la mente que lo maneja entre su mano.
Puede ser pasional, candoroso, o malvado.
Un mundo de sensaciones, según el escritor.