LilianaVillarqua
Usuario (Argentina)
Estaba pensando, que muchas veces, nos suceden cosas, que no tomamos en cuenta. Que pasan a nuestro lado, como soplo del viento, o brisa de verano. Pero cuando nos damos cuenta, de ese momento que pasó. Descubrimos asombrados, que cosas de la vida son. Por eso, tengamos presente, todo lo que pasa a nuestro alrededor. Como quien nos da la mano, quien nos pide una opinión, son cosas cotidianas, pero tienen mucho que ver para nuestro mundo. Porque todos los que se acercan a nosotros, son PEQUEÑOS MUNDOS, que se inter relacionan con nosotros. Hacen a nuestra realidad, y por lo tanto, nos enriquecen de sobre manera. Seamos seres la mente atenta, a lo que nos llega día a día, para nuestro bien, y seamos, la otra parte, que en devolución, enriquece la vida del otro. María Nazarena.
Hay historias e historias.- Son relatos que llenan de ternura las páginas de nuestras vidas, la emoción que nos energizan para seguir luchando. Pero por designios de la vida, o el destino, tienen que acabar. Entonces la historia, se transforma en recuerdo, que nuestro corazón llevara siempre engarzado, con besos de miel y caricias de nácar. Pero hay que seguir caminando, ya no de a dos, sino uno viviendo por dos. Será que la vida, dijo ahora no? Será que sólo eramos almas enamoradas del amo? La vida lo dirá. Solo las palabras quedaron, en un jardín florido, que no pudo crecer.
Fueron esos días, tan especiales, entre tu y yo. La casa, quedaba en el valle de una montaña, y desde allí, se veía con esplendor, una vista espectacular. Habías llegado, hace poco tiempo, de tu última visita a tus compañías, y cansado, comienza a preparar tu rutina, para el baño reparador. En ese momento, suena el celular, atiende y con sorpresa y alegría de su parte. Era Nadia, su eterna novia, cuando llegaba a Buenos Aires, de sus viajes a Europa. Ella también, tenia sus empresas, diseminadas por varios lados. Ella, era delgada, alta, rubia, y de unos ojos azules, profundos. Era una de las tantas cosas, que el admiraba en ella. El perfume que ella llevaba, cautivaba, imposible poder olvidarla, Después de una pequeña conversación de rutina, quedaron en verse. Esa noche a cenar, en el Crillon. A la hora señalada ambos estaban listos, en la puertas del elegante y gran hotel. Ambos lucían impecables. El traje negro, camisa de seda blanca, ella, un vestido de seda cruda, con zapatos de taco negros, un peinado sencillo y moderno, y un collar de perlas de igual tamaño, adornaban su decoroso escote. La cena, fue un primor, después de una pequeña tertulia, salieron y el la llevaba de la cintura. Al llegar al estacionamiento, el le comento, que sería mejor, que ambos viajaran en el auto de el, porque era mas seguro para ella. Al día siguiente, el le haría llegar su auto, por su chofer, a donde ella le indicara. Amenizaron por un buen rato en la casa de ella, escuchando música agradable, no se habían olvidado uno del otro.- Se prometieron que se volverían a ver, cuando se encontraran en algun viaje en Europa.- El galante, se despidió de ella, y cerro la puerta tras de el.
Quisiera, dedicar algunos renglones, a destacar algo importante, para mi. Estamos hablando, de los COMENTARIOS. son pequeños, seguros en sus ideas, algunos son risueños, y otros irónicos. Pero todos, son importante para mi, para poder ir mejorando los temas a escribir. Serán la cuota necesaria, para saber, que voy por buen camino, o que tengo que escribir de otra forma, o expresarme mas adecuadamente. a todos los COMENTARIOS, gracias por estar. los quiero. Liliana
cuando comienzan, a ponerte limitaciones, cuando en el lugar en que te encuentras, ya no hay motivos, por los cuales quedarte. date la vuelta, y cierra la puerta.
siempre, pensé que estabas. nunca pensé, que eramos ausencia. y a través, de una inmensidad, llamada distancia, estábamos juntos, y eramos uno.
A través de una idea, la mano se mueve, para dibujar letras, que serán palabras, que serán promesas...besos...caricias. Pueden que se transformen, en pedido urgente, o en clara risa, o meditación distante. Las imágenes se suceden, mientras el lápiz en la mano segura, dibuja dubitativamente, un estado, o actitudes que divagan. El blanco papel, se cubre de letras azules, teñidas de placer, momentos insuperables. Crea mujeres libres, y hombres regresando a sus casas. Niños adormecidos de cariño, ancianas, meditando en el letargo sueño de la añoranza. Tan solo, como varita mágica, el lápiz se deslizará, dejando un mar de conclusiones, que forma un todo en la página. Los dibujos que allí aparecen, se esfuman, al cerrar el libro, dejando nostalgia inconclusa, de estados apasionados. Es tan mágico el lápiz, como la mente que lo maneja entre su mano. Puede ser pasional, candoroso, o malvado. Un mundo de sensaciones, según el escritor.
En puntas de pie, como un furtivo ladrón, entrastes a mi vida, y no me distes tiempo, de decirte que no. Mi pensamiento, fue un remolino, de ideas interminables, donde se henebravan los besos, con suspiros, que se escapaban de mi pecho. Tus ojos color del tiempo, sedujeron al instinto, y como imán, me atrajistes, hacia ti, como la levedad de las ideas.
La vida, nos presenta batalla. Nos enfrenta, y pone en el camino, los obstáculos pertinentes. Nosotros nos sentimos agobiados, exhaustos. Pero como guerrero de la luz, salimos resueltos al campo de batalla, para luchar y ganar. No todo es oro, algunas partes son oropeles, de brillo engañoso, pero el guerrero alerta, conocedor de estrategias solapadas, se detiene, medita, piensa, y se transforma en el otro, adivina su partida. Su espada se levanta, justiciera, ante la amenaza, su espíritu guerrero, indomable, se transforma en un segundo. Con la espada entre sus manos, sabe que hará y que no, bajo ninguna circunstancia. El sabe, que las crisis no son muerte, sino catapultarse a la total transformación del ser. El es dueño del golpe y del perdón. Y sabe con igual habilidad, utilizarlos en el momento justo. El guerrero de la luz, sabe cuando la batalla esta ganada, aun antes, de salir al campo de batalla. El guerrero de la luz, sabe sabiamente, hacer un alto en la batalla, para meditar ante Dios, para no equivocar sus pasos, ni su accionar. No estaría tranquila su alma, si se equivocara en los pasos a dar. La justicia, es una de sus virtudes.

Muchas veces, a lo largo de nuestra vida, nos han sucedido cosas, que a un determinado momento, nos paramos a meditar. Son esos momentos, en que nos hacen pensar en que es lo que estamos haciendo? que si el camino que estamos recorriendo, es correcto, o tenemos algo que corregir? que si tendríamos que cambiar, hasta la casa, para sentirnos bien con nosotros mismos. Porque estamos en un momento, que ni si quiera estar parados en ese espacio, nos hace estar comodos. Entonces, estamos en el momento, de cambiar nuestro disco rígido y comenzar a hacer cambios, que nos haga sentir, que los cambios efectuados, son los correctos. Son esos cambios, que nos hacen sentir, con AIRE RENOVADO, aun dando pocos pasos- Eso significa, que estamos bien orientados, a nuestra meta.