Pintor y probablemente también grabador que se instaló en Amberes desde 1503, año en el que se casó en dicha ciudad. La reconstrucción de su biografía es problemática, ya que es posible que en los archivos de Amberes se le mencione bajo nombres diferentes: Jan Wellens de Cock, Jan van Leyen -que obtuvo en 1503-1504 la maestría en el Gremio de Pintores- o simplemente Jan de Cock. No se debe confundir con el impresor Jan de Cock (activo entre 1435 y 1541). Jan Wellens de Cock tuvo cuatro hijos, dos de ellos artistas: el paisajista Matthijs Cock y el famoso grabador Hieronymus Cock. Jan es mencionado frecuentemente en los archivos del Gremio, para el que realizó una pintura en 1507 y una plancha grabada para imprimir en 1511. En la misma época también trabajó para la catedral de Amberes y tuvo un taller donde entraron como alumnos un cierto Lodewijck en 1506-1507 y Wouter Key en 1516-1517. Junto a Joos van Cleve, Jan Wellens de Cock fue nombrado decano del Gremio de Pintores en 1520-1521. El "San Cristóbal" (colección particular) está firmado y es la obra de referencia para atribuirle pinturas y grabados. Fue un pintor de paisajes importante que formó parte del grupo de pintores llamados los "manieristas antuerpienses". Su obra también muestra una similitud con el lenguaje de El Bosco y de Joachim Patinir.
No hay mucha información/pinturas dado a que varias pertenecen a coleccionistas privados o se fueron perdiendo con el tiempo.
Las tentaciones de san Antonio, 1520.
En este cuadro, Cock representa a san Antonio durante su retiró al desierto, dónde fue tentado por el demonio. San Antonio se nos presenta arrodillado en posición orante y vestido con el hábito de monje. A su derecha se sitúa un grupo de mujeres desnudas, que destacan por su luminosidad y que encarnan las tentaciones exhibiéndose ante el hombre con un fino velo, que deja entrever sus cuerpos. Aunque esta escena hace alusión a la castidad de san Antonio no está exenta de obvias connotaciones eróticas. El paisaje donde se inscribe la historia, nos remite a un mundo fantástico con animales irreconocibles, que acechan al santo y que remiten a las pinturas de El Bosco.
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