Nació en Brühl, Alemania, 1891 y falleció en París, 1976. Pintor y escultor alemán. Formó parte del movimiento dadaísta de Colonia, aunque desde 1919 ya realizaba asociaciones en sus obras que pueden considerarse surrealistas.

El artista se inspira de los grabados sobre madera procedentes de las novelas populares ilustradas,
de los diarios de ciencias naturales o también de los catálogos de venta del siglo XIX. Recortando
minuciosamente los motivos que le interesan, los monta,llevando su técnica del collage a un nivel de perfección incomparable. Para aquellos que no disponen de las ilustraciones de origen, resulta difícil poder establecer en que partes ha intervenido Max Ernst.

Al final, cada collage forma un engranaje, haciendo surgir seres extraordinarios que evolucionan en
decorados fascinantes, a mundos visionarios que desafían el entendimiento y el sentido de la realidad.
A sus preocupaciones contemporáneas se mezclan alegorías, alusiones a la mitología, al Génesis, los
cuentos de hadas y las leyendas, pero también fragmentos de sueños y mundos poéticos. La obra
también está atravesada por temas muy queridos del autor: la sexualidad, el anticlericalismo, el rechazo de la familia y de la burguesía, el rehúso del patriotismo...







Parece que al final es una determinada forma de sociedad que quiere denunciar Max Ernst. Sus collages irreverentes reflejan el estado de espíritu de estos hombres que habían regreso traumatizados de la Primera Guerra Mundial (él mismo ha servido en la artillería alemana) y que tenían que recuperar su lugar en una sociedad que hace todo su posible por olvidar los horrores del conflicto.







Se ampara de las representaciones convencionales, estereotipadas del mal, de la abyección y del sufrimiento que se encuentra en los periódicos, las revistas, las novelas. Pero transformándolos, asociándolos entre ellos, desvía radicalmente estas imágenes de su mensaje original, intensificando su impacto.
Cabe esperar el final de esta compleja serie para asistir a un regreso en dirección de los motivos oníricos y poéticos, lo que se puede comprender como un himno a la libertad, el sueño, la fantasía y la voluptuosidad de la mirada.


















































































































































El artista se inspira de los grabados sobre madera procedentes de las novelas populares ilustradas,
de los diarios de ciencias naturales o también de los catálogos de venta del siglo XIX. Recortando
minuciosamente los motivos que le interesan, los monta,llevando su técnica del collage a un nivel de perfección incomparable. Para aquellos que no disponen de las ilustraciones de origen, resulta difícil poder establecer en que partes ha intervenido Max Ernst.

Al final, cada collage forma un engranaje, haciendo surgir seres extraordinarios que evolucionan en
decorados fascinantes, a mundos visionarios que desafían el entendimiento y el sentido de la realidad.
A sus preocupaciones contemporáneas se mezclan alegorías, alusiones a la mitología, al Génesis, los
cuentos de hadas y las leyendas, pero también fragmentos de sueños y mundos poéticos. La obra
también está atravesada por temas muy queridos del autor: la sexualidad, el anticlericalismo, el rechazo de la familia y de la burguesía, el rehúso del patriotismo...







Parece que al final es una determinada forma de sociedad que quiere denunciar Max Ernst. Sus collages irreverentes reflejan el estado de espíritu de estos hombres que habían regreso traumatizados de la Primera Guerra Mundial (él mismo ha servido en la artillería alemana) y que tenían que recuperar su lugar en una sociedad que hace todo su posible por olvidar los horrores del conflicto.







Se ampara de las representaciones convencionales, estereotipadas del mal, de la abyección y del sufrimiento que se encuentra en los periódicos, las revistas, las novelas. Pero transformándolos, asociándolos entre ellos, desvía radicalmente estas imágenes de su mensaje original, intensificando su impacto.
Cabe esperar el final de esta compleja serie para asistir a un regreso en dirección de los motivos oníricos y poéticos, lo que se puede comprender como un himno a la libertad, el sueño, la fantasía y la voluptuosidad de la mirada.
















































































































































