


El madrileño Fernando Vicente inicia su carrera en los años 80, mezclando ilustración con pintura. Su estilo único incorpora audaces y algo agresivos conceptos visuales, concediéndole la libertad de jugar con la composición. La experimentación es su lema, cambiando y mezclando diferentes ambientes en un solo trabajo.
En su serie "Vanitas", Fernando Vicente representa la naturaleza efímera de la belleza, y lo hace empleando el cuerpo de la mujer, la yuxtaposición de una actitud aristocrática en su particular Audrey Hepburn como icono de belleza, con los contundentes colores rojos y amarillos de la carne, todo ello enmarcado en un elegante fondo cian. En resumidas cuentas, bajo la piel todos somos de sangre y víscera.




















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