A la memoria de Jorge Luis Borges
Ajedrez
Ajedrez

En lucha encarnizada dos colores
que en igual condiciones, un reloj
de arena, rige la batalla.
Una mano se mueve una, y, otra vez
sobre estos dos colores en infinitas repeticiones,
que, otras manos, ya legendarias desafiaron
como, dioses, victorias, y derrotas.
Una, Dama, con elegancia
y, un único poder el de, diosa,
recorre el campo para una
misión suprema; un trono
donde hay un rey a su izquierda.
Ruge como el león las, Torres,
y abriga en su boca las fortalezas.
El, Alfil, sesgado, y consejero
con palabra sutil marca su camino.
Un galope que se interpone,
con sencillez equina, y
se hace llamar: Caballo.
Pieza menor, pero que es piedra
cuando la contienda el, Clarín,
al final, enciende fuego, y marca.
Este juego fue escrito
en muchos libros más
ningún, hombre, sabe
bien como se llama.
que en igual condiciones, un reloj
de arena, rige la batalla.
Una mano se mueve una, y, otra vez
sobre estos dos colores en infinitas repeticiones,
que, otras manos, ya legendarias desafiaron
como, dioses, victorias, y derrotas.
Una, Dama, con elegancia
y, un único poder el de, diosa,
recorre el campo para una
misión suprema; un trono
donde hay un rey a su izquierda.
Ruge como el león las, Torres,
y abriga en su boca las fortalezas.
El, Alfil, sesgado, y consejero
con palabra sutil marca su camino.
Un galope que se interpone,
con sencillez equina, y
se hace llamar: Caballo.
Pieza menor, pero que es piedra
cuando la contienda el, Clarín,
al final, enciende fuego, y marca.
Este juego fue escrito
en muchos libros más
ningún, hombre, sabe
bien como se llama.