Till Rabus es un singular pintor suizo nacido en Neuch"tel (donde vive y trabaja) en 1975.
Se graduó en la Escuela Superior de Bellas Artes de La Chaux-de-Fonds y ha venido exponiendo regularmente desde 1999.
Su obra consiste en lienzos en los que se entrelazan el hiperrealismo con el surrealismo (las referencias a Dalí son directas en las obras de la serie 'Almuerzo campestre Surrealista'), a través de los más diversos elementos: basura, objetos de todo tipo, miembros, vegetales, animales, dispuestos en composiciones extrañas de intenso colorido y llenas de alusiones a los excesos del consumo descontrolado.
Generalmente sus pinturas comienzan con una impresión digital. Obviamente, la relación entre pintura y fotografía es tan vieja como éste último medio. Pero mientras que muchos pintores de hoy en día encuentran sus temas en imágenes digitales de baja resolución pirateadas de la Red, Rabus otorga gran importancia y mucho tiempo a la preparación de las imágenes que le servirán como modelos. De hecho, ésta preparación podría entenderse como una suerte de performance. Por ejemplo, para la serie "Ikebana" (2007-08), birlaba por las noches bolsas de basura de unas viviendas en proyecto cerca de Neuch"tel y luego ordenaba el contenido para componer naturalezas muertas modeladas como *Ikebanas, el antiguo arte japonés de los arreglos florales. Una vez que había tomado la foto, comenzaba la segunda fase de la performance.
*La palabra Ikebana (生け花 ó いけばな 'flor viva colocada') (de ike(ru) (生ける colocar) y bana (sonoración de hana) (花, flor) denomina el arte japonés de arreglo floral. También se conoce como kadō (華道 o 花道 'el camino de las flores').
El exageradamente preciso proceso de pintar esas piezas le tomaba hasta un mes trabajando día tras día. Es la dificultad de hacer las cosas a mano lo que, según su punto de vista, da significado a su trabajo, un abordaje totalmente opuesto al de gente como Damien Hirst y Jeff Koons, que subcontratan la fabricación de su arte. Siguiendo la gran tradición clásica, Rabus proscribe el menor fallo técnico (no hay gotas, no hay pinceladas anchas y gruesas, etc.). Por tanto, no hay dilución de la idea, simplemente una representación de la realidad en alta definición. Para eso se necesita valor. Además, medio en serio medio en broma, comentando su obra se critica a sí mismo por "pintar bien". Se podría argumentar que sería mucho más fácil conformarse con la imagen digital, pero, al final, sería menos significativo.
La densidad de sus pinturas resulta de la tensión entre el tema y el empleo de tiempo, técnica y energía. Lo que podría ser sólo una actitud juvenil, resulta en la producción de poderosas pinturas agridulces. Éste efecto se ve reforzado por una deliberada sobresaturación de colores "Martinparriana", produciendo una sensación levemente mareante. Es un tratamiento radicalmente Neo Pop.
Su arte genera un nuevo diálogo entre el espectador y la pintura, devuelve el misterio de la mirada a un observador que reflexiona, piensa y analiza lo que ve; un ejercicio que provoca que sea el espectador el que a través de sus referentes y mente perturbada cree escenarios salidos de la realidad. De esta manera, Till Rabus logra conjugar aquello que no parecía posible: lo hiperrealista con lo surrealista, el consumismo humano, lo material y la belleza con la irreverencia para darnos imágenes reflexivas y bien meditadas.
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