Corto y al grano, quiero decir un par de cosas de manera sencilla y (espero) útil, sin nada de palabras raras.
1- Naciste sin por qué
Quizás tus padres decidieron tenerte, quizás no. No es eso a lo que me refiero. Cuando alguien hace un martillo, su destino va a ser martillar, y tanto mejor lo cumplirá cuanto mejor martille. Pero vos no tenés ninguna meta previa, nadie te hizo de determinada manera para que actúes "correctamente", como si fueras una máquina. Te arrojaron, sin preguntarte, al mundo, y desde entonces no tenés alternativa: sos libre.
2- Sos libre
Estás condenado a ser libre. No podés elegir no ser libre, pues de hacerlo, lo estarías eligiendo con total libertad. Es cierto que naciste en cierto estrato social, con ciertas limitaciones, pero, después de todo, estás vos, el individuo, con el campo inmenso de posibilidades a cumplir, y no tenés alternativa, tenés que actuar. Aunque digas "no, me voy a quedar taringueando, no quiero salir al mundo", igual estás decidiendo, estás decidiendo taringuear. Y lo que hacés con tus elecciones, lo que vas forjando a medida que actuás, con tu libertad, es a vos mismo. Constantemente te estás haciendo.
3- Lo que hacés con tu libertad es a vos mismo
Ya habíamos visto que no somos martillos, que no somos una cosa; en definitiva, que no somos. No somos, pues nos estamos haciendo, y nos estamos haciendo constantemente. Al escribir esto, yo me estoy haciendo de tal manera que decidí dejar de pajearme dos minutos, y ver si puedo hacer algo productivo por la página. Y hay que tener ojo en este punto: no nos hacemos con nuestros pensamientos e ideales, para nada. La manera en la que nos hacemos es por medio de actos. Hay que salir, actuar, hacer. O, en su defecto, no salir, no actuar, no hacer, que es otra manera de hacer: hacer nada. Es por eso que no tenemos respiro, el mundo no se detiene, nuestro tiempo vital no se detiene: actuamos todo el tiempo.
4- Actuamos todo el tiempo
Y cuando digo actuamos, quiero decir literalmente: actuamos. Estamos en una constante expectativa del que dirán, de cómo reaccionará el otro. Figurátelo como un videojuego: siempre estás en algún escenario (sea el hogar, el laburo, la facultad), y en cada escenario hay personajes (los parientes, la piba que te gusta, tu amigo, el que no te bancás), y para cada uno tenés una suerte de speech casi inconsciente. No vas a reaccionar de la misma manera cuando alguien que no te cae bien te dice algo, que cuando te lo dice una chica que te atrae, aunque ambos digan textualmente las mismas palabras. En los escenarios también hay tramas. Hoy puede ser la trama de entregar un trabajo, o la trama de intentar parecer copado, o la trama de intentar que no te descubran oliéndole la tanga a tu tía, lo que sea. En cada escenario te ponés una máscara, acorde a los personajes, y acorde a la trama. Es esencial que sepas que todos lo hacen, no sólo vos. Es por eso que, lo más importante de momento, es intentar saber hasta qué punto es saludable que lleves tu papel.
5- Procurá saber en qué medida tragar tu papel, para que él no te trague a vos
Muy bien, entonces, ¿es siempre correcto dejarnos llevar por nuestro papel de turno? Supongamos que estamos almorzando con una hermosa chica (no busquen a la chica, es una suposición). Los dos saben que en el fondo están ahí para garchar, pero, a su vez, los dos fingen que quieren pasar un buen rato, los dos "actúan", cubriendo sus intenciones reales, con sus máscaras. Esto parece ser lo más conveniente, pero, pensemos en la siguiente situación. Buscabas el amor de tu mejor amiga, y te hiciste tanto a la idea, que en todo momento actuaste de tal modo que ella se sintiera querida por vos. De pronto consigue novio. Te querés morir, no podés vivir sin ella, toda esa bola. Despertate chabón, todo fue una actuación tuya, estás dejando que el papel te coma. En realidad no es única, en realidad no es la más linda, ni la única que te va a satisfacer. Así lo fingiste, porque así pensaste que sería conveniente para que ella te aceptara. No seas tan pelotudo.
1- Naciste sin por qué
Quizás tus padres decidieron tenerte, quizás no. No es eso a lo que me refiero. Cuando alguien hace un martillo, su destino va a ser martillar, y tanto mejor lo cumplirá cuanto mejor martille. Pero vos no tenés ninguna meta previa, nadie te hizo de determinada manera para que actúes "correctamente", como si fueras una máquina. Te arrojaron, sin preguntarte, al mundo, y desde entonces no tenés alternativa: sos libre.
2- Sos libre
Estás condenado a ser libre. No podés elegir no ser libre, pues de hacerlo, lo estarías eligiendo con total libertad. Es cierto que naciste en cierto estrato social, con ciertas limitaciones, pero, después de todo, estás vos, el individuo, con el campo inmenso de posibilidades a cumplir, y no tenés alternativa, tenés que actuar. Aunque digas "no, me voy a quedar taringueando, no quiero salir al mundo", igual estás decidiendo, estás decidiendo taringuear. Y lo que hacés con tus elecciones, lo que vas forjando a medida que actuás, con tu libertad, es a vos mismo. Constantemente te estás haciendo.
3- Lo que hacés con tu libertad es a vos mismo
Ya habíamos visto que no somos martillos, que no somos una cosa; en definitiva, que no somos. No somos, pues nos estamos haciendo, y nos estamos haciendo constantemente. Al escribir esto, yo me estoy haciendo de tal manera que decidí dejar de pajearme dos minutos, y ver si puedo hacer algo productivo por la página. Y hay que tener ojo en este punto: no nos hacemos con nuestros pensamientos e ideales, para nada. La manera en la que nos hacemos es por medio de actos. Hay que salir, actuar, hacer. O, en su defecto, no salir, no actuar, no hacer, que es otra manera de hacer: hacer nada. Es por eso que no tenemos respiro, el mundo no se detiene, nuestro tiempo vital no se detiene: actuamos todo el tiempo.
4- Actuamos todo el tiempo
Y cuando digo actuamos, quiero decir literalmente: actuamos. Estamos en una constante expectativa del que dirán, de cómo reaccionará el otro. Figurátelo como un videojuego: siempre estás en algún escenario (sea el hogar, el laburo, la facultad), y en cada escenario hay personajes (los parientes, la piba que te gusta, tu amigo, el que no te bancás), y para cada uno tenés una suerte de speech casi inconsciente. No vas a reaccionar de la misma manera cuando alguien que no te cae bien te dice algo, que cuando te lo dice una chica que te atrae, aunque ambos digan textualmente las mismas palabras. En los escenarios también hay tramas. Hoy puede ser la trama de entregar un trabajo, o la trama de intentar parecer copado, o la trama de intentar que no te descubran oliéndole la tanga a tu tía, lo que sea. En cada escenario te ponés una máscara, acorde a los personajes, y acorde a la trama. Es esencial que sepas que todos lo hacen, no sólo vos. Es por eso que, lo más importante de momento, es intentar saber hasta qué punto es saludable que lleves tu papel.
5- Procurá saber en qué medida tragar tu papel, para que él no te trague a vos
Muy bien, entonces, ¿es siempre correcto dejarnos llevar por nuestro papel de turno? Supongamos que estamos almorzando con una hermosa chica (no busquen a la chica, es una suposición). Los dos saben que en el fondo están ahí para garchar, pero, a su vez, los dos fingen que quieren pasar un buen rato, los dos "actúan", cubriendo sus intenciones reales, con sus máscaras. Esto parece ser lo más conveniente, pero, pensemos en la siguiente situación. Buscabas el amor de tu mejor amiga, y te hiciste tanto a la idea, que en todo momento actuaste de tal modo que ella se sintiera querida por vos. De pronto consigue novio. Te querés morir, no podés vivir sin ella, toda esa bola. Despertate chabón, todo fue una actuación tuya, estás dejando que el papel te coma. En realidad no es única, en realidad no es la más linda, ni la única que te va a satisfacer. Así lo fingiste, porque así pensaste que sería conveniente para que ella te aceptara. No seas tan pelotudo.