El sueño más ancestral de la humanidad es (y será) poder volar de forma independiente. Sí, porque por mucho que nos lo neguemos, siempre nos quedará esa parte inocente e infantil que soñará con extender las alas y lanzarse al vacío. Hemos fabricado máquinas que nos suplen (en parte) esa necesidad pero… ¿quién no sigue soñando con ello? El artista Harry Holland, enarbolando la bandera de lo figurativo y el realismo, nos presenta esta serie de desnudos suspendidos en el aire que destacan por no explicitar si realmente están suspendidos en el aire o dejándose caer.
En la amplia colección de obras que exhibe en su página web hay sugerentes escenas narrativas, figuras de mujeres, retratos familiares y naturalezas muertas. A pesar de que Holland es un sibarita del detalle, ninguno de sus trabajos se reduce a la simple reproducción de la realidad. Cada uno desprende el elegante misterio de quien guarda un secreto o susurra los sentimientos más profundos en lugar de atestar las redes sociales con ellos. Para mas de su arte, te dejo un link casi al final del post. Por hoy, solo vamos a explorar esta sección el cual el artista bautizó como "Capricho."
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