Equivocar...
Equivocar el camino
es llegar a la nieve
y llegar a la nieve
es pacer durante varios siglos las hierbas de los cementerios.
Equivocar el camino
es llegar a la mujer,
la mujer que no teme a la luz,
la mujer que mata dos gallos en un segundo,
la luz que no teme a los gallos
y los gallos que no saben cantar sobre la nieve.
Pero si la nieve se equivoca de corazón
puede llegar el viento Austro
y como el aire no hace caso de los gemidos
tendremos que pacer otra vez las hierbas de los cementerios.
Yo vi dos dolorosas espigas de cera
que enterraban un paisaje de volcanes
y vi dos niños locos
que empujaban llorando las pupilas de un asesino.
Pero el dos no ha sido nunca un número
porque es una angustia y su sombra,
porque es la guitarra donde el amor se desespera,
porque es la demostración del otro infinito que no es suyo
y es las murallas del muerto
y el castigo de la nueva resurrección sin finales.
Los muertos odian el número dos,
pero el número dos adormece a las mujeres,
y como la mujer teme la luz,
la luz tiembla delante de los gallos
y los gallos sólo saben volar sobre la nieve,
tendremos que pacer sin descanso las hierbas de los cementerios.
Adios...
Adiós, te dije llorando,
llorando te dije adiós,
quedaba sobre tus manos
ajada la rosa de tu corazón.
Recuerdo cuanto te amaba,
tu boca, como una flor,
al aire se deshojaba
amando en el sueño, como una canción.
Penita de enamorado
la lleva el amanecer
y cuando viene la noche
tu dulce recuerdo vuelve a florecer.
Mis penas le doy al viento
y el viento nada me da,
y el mismo viento me dice
que lloren mis ojos la soledad.
Le estoy pidiendo al olvido
que no me deje olvidar,
me voy quedando en tus ojos
y andando en la noche te vuelvo a cantar.
El guardador de rebaños...
Desde la ventana más alta de mi casa,
con un pañuelo blanco digo adiós
a mis versos, que viajan hacia la humanidad.
Y no estoy alegre ni triste.
Ése es el destino de los versos.
La despedida...
¿Queríamos separarnos? ¿Era lo justo y lo sabio?
¿Por qué nos asustaría la decisión como si fuéramos
a cometer un crimen?
¡Ah! poco nos conocemos,
pues un dios manda en nosotros.
¿Traicionar a ese dios? ¿Al que primero nos infundió
el sentido y nos infundió la vida, al animador,
al genio tutelar de nuestro amor?
Eso, eso yo no lo hubiera permitido.
Pero el mundo se inventa otra carencia,
otro deber de honor, otro derecho, y la costumbre
nos va gastando el alma
día tras día disimuladamente.
Bien sabía yo que como el miedo monstruoso y arraigado
separa a los dioses y a los hombres,
el corazón de los amantes, para expiarlo,
debe ofrendar su sangre y perecer.
¡Déjame callar! Y desde ahora, nunca me obligues a
contemplar
este suplicio, así podré marchar en paz
hacia la soledad,
¡y que este adiós aún nos penenezca!
Ofréceme tú misma el cáliz, beba yo tanto
del sagrado filtro, tanto contigo de la poción letea,
que lo olvidemos todo
amor y odio!
Yo partiré. ¡Tal vez dentro de mucho tiempo
vuelva a verte, Diotima! Pero el deseo ya se habrá
desangrado
entonces, y apacibles
como bienaventurados
nos pasearemos, forasteros, el uno cerca al otro
conversando,
divagando, soñando, hasta que este mismo paraje del
adiós
rescate nuestras almas del olvido
y dé calor a nuestro corazón.
Entonces volveré a mirarte sorprendido, escuchando
como otrora
el dulce canto, las voces, los acordes del laúd,
y más allá del arroyo la azucena dorada
exhalará hacia nosotros su fragancia.
Los escribí y debo enseñárselos a todos
porque no puedo hacer lo contrario,
como la flor no puede esconder el color,
ni el río ocultar que corre,
ni el árbol ocultar que da frutos.
He aquí que ya van lejos, como si fuesen en la diligencia,
y yo siento pena sin querer,
igual que un dolor en el cuerpo.
¿Quién sabe quién los leerá?
¿Quién sabe a qué manos irán?
Flor, me cogió el destino para los ojos.
Árbol, me arrancaron los frutos para las bocas.
Río, el destino de mi agua era no quedarse en mí.
Me resigno y me siento casi alegre,
casi tan alegre como quien se cansa de estar triste.
¡Idos, idos de mí!
Pasa el árbol y se queda disperso por la Naturaleza.
Se marchita la flor y su polvo dura siempre.
Corre el río y entra en el mar y su agua es siempre la
que fue suya.
Paso y me quedo, como el Universo.
Regalame uno de tus sueños.
Para no olvidarnos nunca
regálame uno de tus sueños;
de esos que ya no ocupas,
de los que no tienen dueño.
Regálame uno de tus sueños
y toma uno de los míos,
y así juntos llenaremos
nuestros momentos vacíos.
Ese angel.
Hoy mas que nunca, el sol brillara,
las estrellas y la luna, con fulgor sonreiran,
las rosas de los jardines con alegria floreceran,
ya que eL paraiso eterno en mi vida reinara.
Bajo un angel del cielo, y mi mundo ilumino,
extendio sus bellas alas y con su amor me lleno; con su tierna voz me dijo,
que por fin llegara, ese alguien que a mi vida traera felicidad.
Transformado en mariposa,
ese angel me enseño,
que soñar no cuesta nada,
y hoy sueño con tu amor.
Ese amor que tanto anhelo,
ese amor que siempre espero,
ese que me trae de cabezas y en las noches es mi desvelo.
Camine por sus huellas y su sombra segui,
y al final, mi destino era encontrarte a ti.
Bendito sea ese angel, que a tu amor me llevo,
pues has cambiado mi vida con tu ternura y amor.
Ese angel que me guia,
ese quien te descubrio.
Ese angel, vida mia,
fue la voz del corazón.
LLanto de amor.
Dime niña,
¿porqué lloras?,
¿acaso alguien te ha hecho daño?.
El se ha ido,
desvanecido entre sueños y recuerdos del pasado,
con una leve sonrisa
desencadenante de tus llantos.
Y tu corazón refleja tu dolor,
ofuscado por tantos engaños,
partido por la mitad
desangrado por ese amor imitado.
No llores,pequeña,
no sufras por quien te ha hecho tanto daño,
deja libre tu corazón,
que vuele y busque el amor espontáneo.
No llores más,mi niña.....
libera tu alma de pensamientos atormentados.....
Hasta que me quieras.
Puedo mirarte horas enteras,
o cerrar mis ojos e imaginarte.
Puedo hablar hasta cansarme,
o envolverme en el vacío silencio,
pensando en ti........
Puedo yo convertirme:
En el radiante sol,
e iluminar todos tus despertares,
o en la luna más hermosa,
para guiarte en tus oscuras noches.
Puedo ser un perro,
para servirte de guardián,
y lamer tus pies,
y aullar en mis noches de soledad...
Y podes hablarme de amor,
o quizá volverme la espalda.
Y podes correr y abrazarme,
o solamente alejarte sin mirar.
Más no me pidas nunca
que deje de quererte
puesto que pedirme esto
sería como pedir al pájaro que no cante
como pedirle al mar que ya no tenga sal.
Sería como cultivar una rosa
y tirarla a la basura.
Sería como mirar al cielo
e imaginarlo sin estrellas.
Pues eso es mi amor,
algo que está...que permanece,
una fuerza superior a mi voluntad,
un enigma sin jeroglíficos,
un sentimiento superior al dolor,
sin temor de la muerte.
No me pidas entonces,
que deje de quererte
Pues el quererte a ti,
es sin que vos lo sepas,
una razón de vivir,
de despertar cada día,
y volver a andar...y seguir...y seguir...
Hasta que llegue el día
en que me quieras,
y vengas a mi lado.
Ojos tristes.
¿Sientes mis ojos tristes?
Te piden, que los lleves contigo, seguramente muy lejos,
que los mimes y hagas olvidar a sus pupilas,
tanto dolor como han contemplado.
No quiero morir más
Me gustaría volar y desaparecer
volviéndome a reinventar.
de esta forma dejaré,
a mis ojos libres de pesares y culpas
y a mi pasado en su sitio
para perderme por caminos nuevos y sentir miedo pero…
controlarlo y sentir emoción y demostrarla
y no tener que revertir mi cuerpo a la nada para volverme a encontrar.
mi niña, mi cómplice, mi amor
lo importante es vivir, mientras lucho y me desgarro por conseguirlo.
Amargo dolor.
Me aniquila perderte así
Como si los sentidos ya no existiesen
Como si el mar hubiese dejado su constancia
Como si desapareciese ya el futuro
Solo me queda este presente
Quisiera amarte con locura
Pero tanta locura me domina y me mata
dudo de todo, dudo de mí, solo hay pasado y presente
Vivo en recuerdos
que ya no florecen, que no dan fuerzas,que se extinguen, me voy con ellos
Solo tengo amor, amor tan puro como iluso
siempre me queda amor
¿Que haré ahora en tu soledad?
Que podré comer si no tengo tus besos
Si no tengo tu yo
Pronombres y más pronombres
Posesivos, celosos de tenerte
hipnotizan la realidad que ya no tengo
que me rompe
por no saber reír o sonreír al menos
Soy yo quien sola se hunde
Por no quererte olvidar
Y ahora ya no te puedo pedir nada y nacerán palabras que no siembran, miradas que no se quedan
Paso atrás, pisando el olvido
Paso adelante machacando el sueño
Porque si, hoy te vi de nuevo en sueño claro, ahí te tenía
podía tocarte, podía hablarte
Y te volví a perder tras la puerta de la confusión,
Te sigo queriendo.
Melancolia.
Iría descalza,
Sobre el manto frío de arena
Jugando ola a ola
Para no esquivarte.
Saldría desnuda,
Al irrumpir de cada tormenta
Buscando el olor
De la primera gota sobre la tierra.
Despertaría mi sueño,
Al salir la luna, entre cada nube
Y pediría otro vaso de tinto
Si es posible, con más preguntas que respuestas.
Cerraría los ojos,
Hurgaría en mi álbum de tus fotos,
Hoy elegiría ésta
Te abrazaré y quedarás todo el día en mi retina.
Como tantas otras veces, melancolía.
Tiempo de llorar.
Conozco este tiempo……..me lo he encontrado mas de una vez
Y en cada pasar me sorprende en medio de tiempos felices……..
Es como si no hubiera tregua suficientemente larga
Para vivir en paz.
Es el tiempo del desencuentro, del dolor silencioso
de caminar por calles vacías, en medio de la oscuridad
Es el tiempo de llorar sin lágrimas,
De reir y cantar en total soledad
Es el tiempo que no queremos vivir nunca
Del que no queremos recuerdos
Pero ahí está, esperando para desbordar
Toda pena acumulada, todo llanto contenido
Todo intento por amar…
Ahí está para hacer de mi vida
Un desafío a la adversidad
Para enseñarme cada vez a ser valiente
Hacerme fuerte, crear escudos
Recordarme que ningún camino es fácil
De caminar….
Para no olvidar que el desafío
Supera a la paz interior que busco
Que el desamor es mayor que el amor
Y aunque crea yo que el amor todo lo puede
El dolor siempre le acompañará
Que ningún tiempo feliz es gratuito
Que siempre por ello hemos de pagar
Una cuantiosa moneda en sufrimiento
Que debemos aprender a cargar
El tiempo del dolor es frecuente, tanto
Que cuando hay momentos felices
Dentro del espacioso tiempo del llanto
Deseamos con vehemencia que se eternicen
Es el tiempo del que tanto hablamos
Cuando vemos sufrimiento ajeno
Que cuando no nos toca, somos sin saberlo, felices
Hasta que llega el tiempo que no pensamos
Es la vida que no queremos tener
Pero debemos recibir
Porque es el desafío eterno,
De sufrir al estar vivo, y ser feliz al morir.
Te necesito.
Mi amor, yo te necesito para ser feliz
porque el sonido de tu voz alegra mi espíritu
y tu cercanía despierta todos mis sentidos.
Esta postal es para ti...
te necesito,
te amo.
Necesito a alguien...
Que me mire a los ojos cuando hablo.
Que escuche mis tristezas y neurosis
con paciencia y aún cuando no comprenda,
respete mis sentimientos.
Necesito de alguien
que venga a luchar a mi lado
sin ser llamado.
Alguien lo suficientemente amigo
para decirme las verdades que no quiero oír,
aún sabiendo que puedo irritarme.
Por eso, en este mundo de indiferentes,
necesito de alguien que crea
en esa cosa misteriosa,
desacreditada, casi imposible:
la amistad ....
Que se obstine en ser leal,
simple y justo.
Que no se vaya
si algún día pierdo mi oro
y no pueda ser más la sensación de la fiesta.
Necesito de un amigo
que reciba con gratitud
mi auxilio, mi mano extendida,
aun cuando eso sea muy poco
para sus necesidades.
No pude elegir a quienes me trajeron al mundo,
pero puedo elegir a mi amigo.
En esta búsqueda empeño mi propia alma,
pues con una amistad verdadera,
la vida se torna más simple, más rica y más bella...
Equivocar el camino
es llegar a la nieve
y llegar a la nieve
es pacer durante varios siglos las hierbas de los cementerios.
Equivocar el camino
es llegar a la mujer,
la mujer que no teme a la luz,
la mujer que mata dos gallos en un segundo,
la luz que no teme a los gallos
y los gallos que no saben cantar sobre la nieve.
Pero si la nieve se equivoca de corazón
puede llegar el viento Austro
y como el aire no hace caso de los gemidos
tendremos que pacer otra vez las hierbas de los cementerios.
Yo vi dos dolorosas espigas de cera
que enterraban un paisaje de volcanes
y vi dos niños locos
que empujaban llorando las pupilas de un asesino.
Pero el dos no ha sido nunca un número
porque es una angustia y su sombra,
porque es la guitarra donde el amor se desespera,
porque es la demostración del otro infinito que no es suyo
y es las murallas del muerto
y el castigo de la nueva resurrección sin finales.
Los muertos odian el número dos,
pero el número dos adormece a las mujeres,
y como la mujer teme la luz,
la luz tiembla delante de los gallos
y los gallos sólo saben volar sobre la nieve,
tendremos que pacer sin descanso las hierbas de los cementerios.
Adios...
Adiós, te dije llorando,
llorando te dije adiós,
quedaba sobre tus manos
ajada la rosa de tu corazón.
Recuerdo cuanto te amaba,
tu boca, como una flor,
al aire se deshojaba
amando en el sueño, como una canción.
Penita de enamorado
la lleva el amanecer
y cuando viene la noche
tu dulce recuerdo vuelve a florecer.
Mis penas le doy al viento
y el viento nada me da,
y el mismo viento me dice
que lloren mis ojos la soledad.
Le estoy pidiendo al olvido
que no me deje olvidar,
me voy quedando en tus ojos
y andando en la noche te vuelvo a cantar.
El guardador de rebaños...
Desde la ventana más alta de mi casa,
con un pañuelo blanco digo adiós
a mis versos, que viajan hacia la humanidad.
Y no estoy alegre ni triste.
Ése es el destino de los versos.
La despedida...
¿Queríamos separarnos? ¿Era lo justo y lo sabio?
¿Por qué nos asustaría la decisión como si fuéramos
a cometer un crimen?
¡Ah! poco nos conocemos,
pues un dios manda en nosotros.
¿Traicionar a ese dios? ¿Al que primero nos infundió
el sentido y nos infundió la vida, al animador,
al genio tutelar de nuestro amor?
Eso, eso yo no lo hubiera permitido.
Pero el mundo se inventa otra carencia,
otro deber de honor, otro derecho, y la costumbre
nos va gastando el alma
día tras día disimuladamente.
Bien sabía yo que como el miedo monstruoso y arraigado
separa a los dioses y a los hombres,
el corazón de los amantes, para expiarlo,
debe ofrendar su sangre y perecer.
¡Déjame callar! Y desde ahora, nunca me obligues a
contemplar
este suplicio, así podré marchar en paz
hacia la soledad,
¡y que este adiós aún nos penenezca!
Ofréceme tú misma el cáliz, beba yo tanto
del sagrado filtro, tanto contigo de la poción letea,
que lo olvidemos todo
amor y odio!
Yo partiré. ¡Tal vez dentro de mucho tiempo
vuelva a verte, Diotima! Pero el deseo ya se habrá
desangrado
entonces, y apacibles
como bienaventurados
nos pasearemos, forasteros, el uno cerca al otro
conversando,
divagando, soñando, hasta que este mismo paraje del
adiós
rescate nuestras almas del olvido
y dé calor a nuestro corazón.
Entonces volveré a mirarte sorprendido, escuchando
como otrora
el dulce canto, las voces, los acordes del laúd,
y más allá del arroyo la azucena dorada
exhalará hacia nosotros su fragancia.
Los escribí y debo enseñárselos a todos
porque no puedo hacer lo contrario,
como la flor no puede esconder el color,
ni el río ocultar que corre,
ni el árbol ocultar que da frutos.
He aquí que ya van lejos, como si fuesen en la diligencia,
y yo siento pena sin querer,
igual que un dolor en el cuerpo.
¿Quién sabe quién los leerá?
¿Quién sabe a qué manos irán?
Flor, me cogió el destino para los ojos.
Árbol, me arrancaron los frutos para las bocas.
Río, el destino de mi agua era no quedarse en mí.
Me resigno y me siento casi alegre,
casi tan alegre como quien se cansa de estar triste.
¡Idos, idos de mí!
Pasa el árbol y se queda disperso por la Naturaleza.
Se marchita la flor y su polvo dura siempre.
Corre el río y entra en el mar y su agua es siempre la
que fue suya.
Paso y me quedo, como el Universo.
Regalame uno de tus sueños.
Para no olvidarnos nunca
regálame uno de tus sueños;
de esos que ya no ocupas,
de los que no tienen dueño.
Regálame uno de tus sueños
y toma uno de los míos,
y así juntos llenaremos
nuestros momentos vacíos.
Ese angel.
Hoy mas que nunca, el sol brillara,
las estrellas y la luna, con fulgor sonreiran,
las rosas de los jardines con alegria floreceran,
ya que eL paraiso eterno en mi vida reinara.
Bajo un angel del cielo, y mi mundo ilumino,
extendio sus bellas alas y con su amor me lleno; con su tierna voz me dijo,
que por fin llegara, ese alguien que a mi vida traera felicidad.
Transformado en mariposa,
ese angel me enseño,
que soñar no cuesta nada,
y hoy sueño con tu amor.
Ese amor que tanto anhelo,
ese amor que siempre espero,
ese que me trae de cabezas y en las noches es mi desvelo.
Camine por sus huellas y su sombra segui,
y al final, mi destino era encontrarte a ti.
Bendito sea ese angel, que a tu amor me llevo,
pues has cambiado mi vida con tu ternura y amor.
Ese angel que me guia,
ese quien te descubrio.
Ese angel, vida mia,
fue la voz del corazón.
LLanto de amor.
Dime niña,
¿porqué lloras?,
¿acaso alguien te ha hecho daño?.
El se ha ido,
desvanecido entre sueños y recuerdos del pasado,
con una leve sonrisa
desencadenante de tus llantos.
Y tu corazón refleja tu dolor,
ofuscado por tantos engaños,
partido por la mitad
desangrado por ese amor imitado.
No llores,pequeña,
no sufras por quien te ha hecho tanto daño,
deja libre tu corazón,
que vuele y busque el amor espontáneo.
No llores más,mi niña.....
libera tu alma de pensamientos atormentados.....
Hasta que me quieras.
Puedo mirarte horas enteras,
o cerrar mis ojos e imaginarte.
Puedo hablar hasta cansarme,
o envolverme en el vacío silencio,
pensando en ti........
Puedo yo convertirme:
En el radiante sol,
e iluminar todos tus despertares,
o en la luna más hermosa,
para guiarte en tus oscuras noches.
Puedo ser un perro,
para servirte de guardián,
y lamer tus pies,
y aullar en mis noches de soledad...
Y podes hablarme de amor,
o quizá volverme la espalda.
Y podes correr y abrazarme,
o solamente alejarte sin mirar.
Más no me pidas nunca
que deje de quererte
puesto que pedirme esto
sería como pedir al pájaro que no cante
como pedirle al mar que ya no tenga sal.
Sería como cultivar una rosa
y tirarla a la basura.
Sería como mirar al cielo
e imaginarlo sin estrellas.
Pues eso es mi amor,
algo que está...que permanece,
una fuerza superior a mi voluntad,
un enigma sin jeroglíficos,
un sentimiento superior al dolor,
sin temor de la muerte.
No me pidas entonces,
que deje de quererte
Pues el quererte a ti,
es sin que vos lo sepas,
una razón de vivir,
de despertar cada día,
y volver a andar...y seguir...y seguir...
Hasta que llegue el día
en que me quieras,
y vengas a mi lado.
Ojos tristes.
¿Sientes mis ojos tristes?
Te piden, que los lleves contigo, seguramente muy lejos,
que los mimes y hagas olvidar a sus pupilas,
tanto dolor como han contemplado.
No quiero morir más
Me gustaría volar y desaparecer
volviéndome a reinventar.
de esta forma dejaré,
a mis ojos libres de pesares y culpas
y a mi pasado en su sitio
para perderme por caminos nuevos y sentir miedo pero…
controlarlo y sentir emoción y demostrarla
y no tener que revertir mi cuerpo a la nada para volverme a encontrar.
mi niña, mi cómplice, mi amor
lo importante es vivir, mientras lucho y me desgarro por conseguirlo.
Amargo dolor.
Me aniquila perderte así
Como si los sentidos ya no existiesen
Como si el mar hubiese dejado su constancia
Como si desapareciese ya el futuro
Solo me queda este presente
Quisiera amarte con locura
Pero tanta locura me domina y me mata
dudo de todo, dudo de mí, solo hay pasado y presente
Vivo en recuerdos
que ya no florecen, que no dan fuerzas,que se extinguen, me voy con ellos
Solo tengo amor, amor tan puro como iluso
siempre me queda amor
¿Que haré ahora en tu soledad?
Que podré comer si no tengo tus besos
Si no tengo tu yo
Pronombres y más pronombres
Posesivos, celosos de tenerte
hipnotizan la realidad que ya no tengo
que me rompe
por no saber reír o sonreír al menos
Soy yo quien sola se hunde
Por no quererte olvidar
Y ahora ya no te puedo pedir nada y nacerán palabras que no siembran, miradas que no se quedan
Paso atrás, pisando el olvido
Paso adelante machacando el sueño
Porque si, hoy te vi de nuevo en sueño claro, ahí te tenía
podía tocarte, podía hablarte
Y te volví a perder tras la puerta de la confusión,
Te sigo queriendo.
Melancolia.
Iría descalza,
Sobre el manto frío de arena
Jugando ola a ola
Para no esquivarte.
Saldría desnuda,
Al irrumpir de cada tormenta
Buscando el olor
De la primera gota sobre la tierra.
Despertaría mi sueño,
Al salir la luna, entre cada nube
Y pediría otro vaso de tinto
Si es posible, con más preguntas que respuestas.
Cerraría los ojos,
Hurgaría en mi álbum de tus fotos,
Hoy elegiría ésta
Te abrazaré y quedarás todo el día en mi retina.
Como tantas otras veces, melancolía.
Tiempo de llorar.
Conozco este tiempo……..me lo he encontrado mas de una vez
Y en cada pasar me sorprende en medio de tiempos felices……..
Es como si no hubiera tregua suficientemente larga
Para vivir en paz.
Es el tiempo del desencuentro, del dolor silencioso
de caminar por calles vacías, en medio de la oscuridad
Es el tiempo de llorar sin lágrimas,
De reir y cantar en total soledad
Es el tiempo que no queremos vivir nunca
Del que no queremos recuerdos
Pero ahí está, esperando para desbordar
Toda pena acumulada, todo llanto contenido
Todo intento por amar…
Ahí está para hacer de mi vida
Un desafío a la adversidad
Para enseñarme cada vez a ser valiente
Hacerme fuerte, crear escudos
Recordarme que ningún camino es fácil
De caminar….
Para no olvidar que el desafío
Supera a la paz interior que busco
Que el desamor es mayor que el amor
Y aunque crea yo que el amor todo lo puede
El dolor siempre le acompañará
Que ningún tiempo feliz es gratuito
Que siempre por ello hemos de pagar
Una cuantiosa moneda en sufrimiento
Que debemos aprender a cargar
El tiempo del dolor es frecuente, tanto
Que cuando hay momentos felices
Dentro del espacioso tiempo del llanto
Deseamos con vehemencia que se eternicen
Es el tiempo del que tanto hablamos
Cuando vemos sufrimiento ajeno
Que cuando no nos toca, somos sin saberlo, felices
Hasta que llega el tiempo que no pensamos
Es la vida que no queremos tener
Pero debemos recibir
Porque es el desafío eterno,
De sufrir al estar vivo, y ser feliz al morir.
Te necesito.
Mi amor, yo te necesito para ser feliz
porque el sonido de tu voz alegra mi espíritu
y tu cercanía despierta todos mis sentidos.
Esta postal es para ti...
te necesito,
te amo.
Necesito a alguien...
Que me mire a los ojos cuando hablo.
Que escuche mis tristezas y neurosis
con paciencia y aún cuando no comprenda,
respete mis sentimientos.
Necesito de alguien
que venga a luchar a mi lado
sin ser llamado.
Alguien lo suficientemente amigo
para decirme las verdades que no quiero oír,
aún sabiendo que puedo irritarme.
Por eso, en este mundo de indiferentes,
necesito de alguien que crea
en esa cosa misteriosa,
desacreditada, casi imposible:
la amistad ....
Que se obstine en ser leal,
simple y justo.
Que no se vaya
si algún día pierdo mi oro
y no pueda ser más la sensación de la fiesta.
Necesito de un amigo
que reciba con gratitud
mi auxilio, mi mano extendida,
aun cuando eso sea muy poco
para sus necesidades.
No pude elegir a quienes me trajeron al mundo,
pero puedo elegir a mi amigo.
En esta búsqueda empeño mi propia alma,
pues con una amistad verdadera,
la vida se torna más simple, más rica y más bella...