Iván Kramskoi nació en la ciudad Ostrogoshk, en la región de Voronezh, en la familia de un escribano. Forzado por las circunstancias empezó a trabajar en un taller de fotografía en donde empezó a perder un tanto su talento que aun no había terminado por explotar. (Un retrato suyo, creo que no lo pintó el. Pero que importa, alta facha.) En 1863 junto a otros catorce estudiantes comenzaron una contundente protesta contra el tema mitológico que les habían impuesto en la Academia y exigieron la libertad de elección. En este grupo se destacó como líder principal. Como el cambio de tema les fue negado, hicieron su protesta de manera pública organizando una manifestación, manifestando así su desacuerdo con la postura conservadora que imperaba en la pintura. El caso se llamó en la prensa rusa “la revuelta de los catorce” y terminó con su expulsión de la Academia y la fundación del Cartel de Artistas aquel mismo año de 1863. Después de abandonar la academia de bellas artes se vio obligado a ganarse la vida dando clases, pintando retratos basados en fotografías y retocando otras obras de diferentes pintores. Al mismo tiempo, no descuidaba su auto educación: leía mucho, hojeaba casi todas las revistas, sin pasar por alto ningún acontecimiento importante de la vida social, y reaccionaba a todo con ardor. A Kramskói, lo que más lo preocupaba era el empobrecimiento y estancamiento del moribundo y denso arte ruso. Veía como jóvenes talentosos se perdían sin razón, como se vendían por casi nada verdaderas joyas de la naciente escuela realista, veía como el talento era sobrevalorado por posturas retrógradas y conservadoras. Gracia a su energía y sociabilidad, Kramskói tenía gran ascendiente sobre sus colegas que se encontraban en las mismas circunstancias difíciles. Se reunían a menudo en su casa y meditaban junto sobre el futuro. La herencia de Kramskoi en el arte ruso es incalculable: junto a impecables obras maestras se encuentran nuevos y originales conceptos artísticos que empujaron al creador a los límites de su capacidad creativa, límites que intentó superar durante toda su vida a base de un tenaz trabajo. Kramskoi fue también uno de los mejores retratistas rusos y realizó una serie de brillantes retratos de lo que él consideró los personajes más valiosos del país: L. N. Tolstoi, I. A. Gancharov, N. A. Niekrásov. Estos retratos sorprendieron a sus contemporáneos por su extraña agudeza y finura en la psicología de los personajes. Sus retratos no se dirigieron sólo a personajes famosos sino a gente del pueblo como el retrato de Mina Moiseyev o el del Campesino con Bridas. Al final de su vida Kramskoi realizó una serie de obras en las que se abrió a nuevos caminos pictóricos: la enigmática “Desconocida” o la bella “Noche de luna”. Kramskoy fue el primer líder de la Sociedad de artistas itinerantes, los conocidos Pintores Vagabundos, y su muerte supuso un duro golpe para esta organización, que sin su carismático representante comenzó desde entonces a perder fuerza. En marzo de 1887 Iván Kramskói estaba pintando un retrato del pediatra Karl Raujfus. Súbitamente el artista se inclinó y cayó al suelo. El doctor intentó ayudarle pero no pudo hacer nada, Kramskoy había muerto. Podemos apreciar en este cuadro el último trazo de su pincel en el extremo inferior en el momento de caer al suelo sin vida. Mas sobre el artista: http://www.the-athenaeum.org/art/list.php?s=tu&m=a&aid=4297&p=1 Otros post que podrían interesarte: Denis Forkas: Surrealismo oscuro desde Rusia Jacek Malczewski 1854-1929: Simbolismo y la joven Polonia. El mundo de Tolkien por los hermanos Hildebrandt El romanticismo negro de Goya a Max-Ernst
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