Nació en Guadalajara Jalisco en el seno de una familia dedicada a la reproducción y creación de piezas basadas en el barroco iberoamericano y arte sacro, que es una primera influencia que se filtra a través de la teatralidad y dramatismo de algunos personajes, así como algunas formas de composición.
El contacto con curadores como Grady Harp en California permitió en una primera etapa liberarse del compromiso de pintar elementos mexicanos, ya que para Harp, la esencia de lo mexicano saldría a relucir inevitablemente entre los colores y otros factores culturales colocados de manera prácticamente inconsciente. El contacto con el curador y editor Neil Zuckerman en Nueva York traería más tarde consecuencias definitivas en la obra, ya que fue la confirmación de que el arte figurativo no sólo se mantenía vivo sino parecía estar surgiendo una nueva ola completamente determinada a ganar de nuevo espacio.
Esta mezcla de influencias ha dado como resultado colecciones como las "Historias del Continente Perdido" y "Los relatos sin tiempo", que describen actitudes y personas de nuestros días en un contexto extraordinario, fantástico y atemporal, idealizando al punto de lo irreal pero manteniendo un claro nexo con la lógica aún dentro de lo aparentemente absurdo, lo que separa esta tendencia del surrealismo además de su procedencia no onírica.
Combina su facilidad técnica con el dibujo, pincelada, pigmento y lienzo con una infecciosa hambre de filosofía y círculos que a veces fallan en definir un principio y un fin la tangente entre lo real y lo espiritual, visto e imaginado, principio y futuro ó pasado. Sus piezas son ricas en detalle cual las hubiera pintado de la vida real a pesar de la obvia fantasía de sus barcos flotantes, arlequines característicos y mundos derritiéndose. Sin embargo el rico color de los trajes y detalles de sus cuadros no consiguen disfrazar un dejo de tristeza o desilusión de expectativas sin cumplir. Su fuerte son las piezas panorámicas como La Caravana de la Reina y La Última Travesía, sin embargo es capaz de pintar dramas de conmovedora intimidad como en Las Falsas Vestiduras de Cleonte y la "Frida Kahloesca" Reina de los Monos Arlequín.
El contacto con curadores como Grady Harp en California permitió en una primera etapa liberarse del compromiso de pintar elementos mexicanos, ya que para Harp, la esencia de lo mexicano saldría a relucir inevitablemente entre los colores y otros factores culturales colocados de manera prácticamente inconsciente. El contacto con el curador y editor Neil Zuckerman en Nueva York traería más tarde consecuencias definitivas en la obra, ya que fue la confirmación de que el arte figurativo no sólo se mantenía vivo sino parecía estar surgiendo una nueva ola completamente determinada a ganar de nuevo espacio.
Esta mezcla de influencias ha dado como resultado colecciones como las "Historias del Continente Perdido" y "Los relatos sin tiempo", que describen actitudes y personas de nuestros días en un contexto extraordinario, fantástico y atemporal, idealizando al punto de lo irreal pero manteniendo un claro nexo con la lógica aún dentro de lo aparentemente absurdo, lo que separa esta tendencia del surrealismo además de su procedencia no onírica.
Combina su facilidad técnica con el dibujo, pincelada, pigmento y lienzo con una infecciosa hambre de filosofía y círculos que a veces fallan en definir un principio y un fin la tangente entre lo real y lo espiritual, visto e imaginado, principio y futuro ó pasado. Sus piezas son ricas en detalle cual las hubiera pintado de la vida real a pesar de la obvia fantasía de sus barcos flotantes, arlequines característicos y mundos derritiéndose. Sin embargo el rico color de los trajes y detalles de sus cuadros no consiguen disfrazar un dejo de tristeza o desilusión de expectativas sin cumplir. Su fuerte son las piezas panorámicas como La Caravana de la Reina y La Última Travesía, sin embargo es capaz de pintar dramas de conmovedora intimidad como en Las Falsas Vestiduras de Cleonte y la "Frida Kahloesca" Reina de los Monos Arlequín.