
No es la ciudad más bella, no es la ciudad más interesante, no es la ciudad más ecológica, ni la ciudad con más historia pero es una ciudad llena de sorpresas y misterios, rodeada de insignificantes seres con grandes sueños, con mentes desquiciadas, con remordimientos, con amor, con violencia, con saturación de ignorancia y con almas rotas pero brillantes. ¿Cuántos no han querido, quieren o querrán salir de aquí? Somos muchos en este pequeño punto de la tierra pero nos movemos con tanta desesperación; las luces de los autos nos deslumbran a cada instante en los caminos de asfalto podrido, dejando en el aire un recuerdo de muerte y degradación, aún así todos queremos un auto. Caminamos esquivando miradas, balas, roses, amores, historias, destinos... Somos una locomotora, somos esta ciudad, somos únicos en el mundo como ella, cada día y noche una novedad en un lugar tan pequeño como un parque de Medellín, donde el arte es testigo de cada temor.
Medellín, mi bella y manchada ciudad, dividida por esos montes verdes y algunos parches rojos de tantas vidas frustradas, quiero decirte que te ves más encantadora en monocromo y que tus luces llenas de oscuridad nos dejan un sabor lleno de ilusión.
Lugar: Hotel Nutibara
Fotografia: Susana Velásquez

Lugar: El salado, envigado
Fotografía: Alejandra Giraldo