Nació en Guadalajara, Jalisco, 24 de marzo de 1908 y falleció en Ciudad de México, 24 de mayo de 1980 , fue un pintor, escultor y muralista mexicano.
En 1918 se trasladó a Ciudad de México, donde ingresó a la Escuela Nacional de Artes Plásticas de San Carlos en 1922. Al finalizar sus estudios tuvo sus primeras incursiones en el mundo artístico por medio de la publicidad.
La historia de México, sus raíces e imaginario nunca fueron tan majestuosos como cuando los retrató Jorge González Camarena, uno de los grandes pintores que ha dado el país, tan genial como su gran amigo Diego Rivera, pero sin el reconocimiento mundial de éste.
Se dedicó casi toda su vida al muralismo, la pintura de caballete (más de 2 mil piezas) y la escultura, sobre todo para narrar, mediante su obra, la época que le tocó vivir, “con un profundo compromiso nacional”, como él mismo explicó al recibir el Premio Nacional de Artes en 1970.
Su obra muralística cruzó fronteras: en la universidad de la ciudad de Concepción, en Chile, está Presencia de América Latina, obra hecha en 300 metros cuadrados que se reprodujo en una estampilla postal que conmemoró el 75 aniversario de esa casa de estudios y que, en un certamen realizado en Viena en 1996, fue premiado como “el más hermoso del mundo”.
En 1978, dos años antes de morir, realizó su último mural: Trilogía de Saltillo, pintado en el cubo de la escalera principal del edificio de la Presidencia Municipal de Saltillo, Coahuila.
En 1918 se trasladó a Ciudad de México, donde ingresó a la Escuela Nacional de Artes Plásticas de San Carlos en 1922. Al finalizar sus estudios tuvo sus primeras incursiones en el mundo artístico por medio de la publicidad.
La historia de México, sus raíces e imaginario nunca fueron tan majestuosos como cuando los retrató Jorge González Camarena, uno de los grandes pintores que ha dado el país, tan genial como su gran amigo Diego Rivera, pero sin el reconocimiento mundial de éste.
Se dedicó casi toda su vida al muralismo, la pintura de caballete (más de 2 mil piezas) y la escultura, sobre todo para narrar, mediante su obra, la época que le tocó vivir, “con un profundo compromiso nacional”, como él mismo explicó al recibir el Premio Nacional de Artes en 1970.
Su obra muralística cruzó fronteras: en la universidad de la ciudad de Concepción, en Chile, está Presencia de América Latina, obra hecha en 300 metros cuadrados que se reprodujo en una estampilla postal que conmemoró el 75 aniversario de esa casa de estudios y que, en un certamen realizado en Viena en 1996, fue premiado como “el más hermoso del mundo”.
En 1978, dos años antes de morir, realizó su último mural: Trilogía de Saltillo, pintado en el cubo de la escalera principal del edificio de la Presidencia Municipal de Saltillo, Coahuila.