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Una cosa increible que aún se usa entre los gauchos de Corrientes es la antigua costumbre de parar la tropilla a la orden.
Todos los caballos se forman en una sola hilera.
Si esto se les dice a los porteños se rien, porque no lo creen, pero es así (antiguamente en la pampa se realizaban estas maniobras también, tal como está escrito en "Instrucción del estanciero" el segundo libro de José Hernandez) se usa una yegua madrina y campana, todos los caballos, hasta los más salvajes paran y se forman en una fila perfecta, como el mejor ejército de caballería europeo, y esta es una antigua costumbre de las tropas que aún permanece en los campos correntinos, la cuna de los granaderos a caballo.
Yo soy porteño, pero hijo de correntinos, y no sirvo para la ciudad. Amo el campo, sufro mucho cuando estoy en Buenos Aires, los edificios que ocultan la luz natural, y la falta del aire encerrado en calles estrechas.
Si hasta tienen prendidas las luces a media tarde por falta de sol en el centro, no tolero viajar apretado entre desconocidos en el tren, nada me gusta de la ciudad, solo quiero volver al campo.
Una cosa increible que aún se usa entre los gauchos de Corrientes es la antigua costumbre de parar la tropilla a la orden.
Todos los caballos se forman en una sola hilera.
Si esto se les dice a los porteños se rien, porque no lo creen, pero es así (antiguamente en la pampa se realizaban estas maniobras también, tal como está escrito en "Instrucción del estanciero" el segundo libro de José Hernandez) se usa una yegua madrina y campana, todos los caballos, hasta los más salvajes paran y se forman en una fila perfecta, como el mejor ejército de caballería europeo, y esta es una antigua costumbre de las tropas que aún permanece en los campos correntinos, la cuna de los granaderos a caballo.
Yo soy porteño, pero hijo de correntinos, y no sirvo para la ciudad. Amo el campo, sufro mucho cuando estoy en Buenos Aires, los edificios que ocultan la luz natural, y la falta del aire encerrado en calles estrechas.
Si hasta tienen prendidas las luces a media tarde por falta de sol en el centro, no tolero viajar apretado entre desconocidos en el tren, nada me gusta de la ciudad, solo quiero volver al campo.