Nació en Barracas el 10 de octubre de 1909. Recorrió los muelles desde niño, acompañando a su padre en su tarea de despachante de aduana, y así comenzó su amor por el Riachuelo. Aunque siempre dibujó, recién a los 30 años tomó sus primeras clases con el maestro francés Numa Ayrinhac.
Dibujando y haciendo claroscuros, aprendió a valorar los matices del color. En 1945 Justo Lynch, el pionero de nuestros marinistas, descubrió sus trabajos en una exposición realizada en los salones del Club de Barracas. Entusiasmado, quiso conocerlo, y desde entonces fue su maestro. Juntos compartieron inolvidables jornadas de labor en el Riachuelo.
Un año después inauguraba su primera exposición individual en la Galería Müller de la calle Florida, presentando un conjunto de marinas que la crítica y el público recibieron con entusiasmo. Las ventas realizadas le permitieron devolver el dinero que pidió prestado para alquilar el salón. Y de aquí en más el éxito económico sería una constante en su trayectoria: era habitual que sus exposiciones fueran vendidas en pocas horas.
Al cumplir 50 años, viajó a Europa exponiendo en Perpignan, Francia, y en Barcelona y Gerona, España, la tierra de sus padres. Allí pintó bellísimas playas y puertos.
Falleció en Buenos Aires, a los 72 años, el 13 de noviembre de 1987. Tuvo solamente una hija y dos nietos, a los que tantas veces retrató en los muelles.
Sus imágenes del Riachuelo están inmersas en una atmósfera neblinosa, de melancólicas tonalidades bajas, y las notas amarillas, rojas o azules de los
cascos aparecen atenuadas. Con técnica suelta y espontánea, a pincel y espátula, ha pintado los muelles silenciosos y la vida fabril de Barracas. Y ha recreado como
nadie los extraordinarios grises de la bruma. También supo recrear el sol pleno del puerto de Mar del Plata, ciudad donde pasaba largas temporadas.