Ausencia de muerte
Se sentó la ausencia en mi pecho
como espada que mutila
como látigo que tortura
como maligno demonio,
cuando no buscado mal
y que no fue cosa del Cielo,
te llevó tan temprano
en luna de noviembre
y rosa de mayo.
Tu espíritu blanco y tu cuerpo verde
no lo pude retener con mis brazos,
ni con ese amor que doblaba en llanto
todos los mares que un capitán de navío
pudiera haber visto con sus ojos de águila.
Tengo una ausencia que me muere
y un no olvido de amor
que me traspasa el alma
con lanza oscura.
Esa ausencia que es huésped
no ha podido
que en secreto te vele en mis sueños,
que te vea en despiertos de mañanas,
que te mire crecer en el primer árbol,
que te bese en las noches,
que siga esperando tu regreso a casa.
Esa ausencia que es polvo de viento
tiene todas las tristezas
pero lo que más tiene
es amor de Sol, amor de Alba.
Autora: Belquis Masó
Se sentó la ausencia en mi pecho
como espada que mutila
como látigo que tortura
como maligno demonio,
cuando no buscado mal
y que no fue cosa del Cielo,
te llevó tan temprano
en luna de noviembre
y rosa de mayo.
Tu espíritu blanco y tu cuerpo verde
no lo pude retener con mis brazos,
ni con ese amor que doblaba en llanto
todos los mares que un capitán de navío
pudiera haber visto con sus ojos de águila.
Tengo una ausencia que me muere
y un no olvido de amor
que me traspasa el alma
con lanza oscura.
Esa ausencia que es huésped
no ha podido
que en secreto te vele en mis sueños,
que te vea en despiertos de mañanas,
que te mire crecer en el primer árbol,
que te bese en las noches,
que siga esperando tu regreso a casa.
Esa ausencia que es polvo de viento
tiene todas las tristezas
pero lo que más tiene
es amor de Sol, amor de Alba.