Paul Victor Signac (11 de noviembre de 1863 - 15 de agosto de 1935) fue un pintor neoimpresionista francés famoso por su desarrollo de la técnica puntillista junto a Georges Seurat. Siguiendo las enseñanzas de Seurat, es uno de los principales representantes de la liberación del color con respecto al objeto. Al principio tuvo influencias de Monet, pero después de la fundación del Salón de los independientes de París se convirtió en un neo impresionista.
Políticamente fue un anarquista, como muchos de sus amigos, entre ellos Félix Fénéon y Camille Pissarro. Entre sus cuadros más famosos se ha de mencionar el de Las Modistas (1885-1886, Zurich), donde los objetos aun tienen importancia pese al relieve del color. En El puerto de Saint-Tropez (1907, Museo de Saint-Tropez) el colorido se sobrepone a la forma y las luces reflejadas sobre el agua forman una unidad cromática de conjunta.
La Primera Guerra Mundial fue profundamente traumática para él. Estaba disgustado por la forma en que Kropotkin, Grave y otros anarquistas (una minoría en el movimiento) se habían convertido en defensores de la guerra. Era gente que él había admirado mucho. Con esto, Signac se desmoralizó y no pudo pintar durante tres años. Tomó parte de las actividades por la paz junto a los escritores Henri Barbusse y Romain Rolland, pues él se consideraba internacionalista. En 1917, la Revolución Rusa lo llenó de esperanza. Después de la guerra comenzó a pintar de nuevo, con los paisajes de Bretaña, Normandía, la costa Atlántica y Córcega. Se convirtió en el presidente del Salón de Artistas Independientes, lo que permitió que jóvenes artistas pudieran exhibir sus obras. Un año antes de su muerte, movilizó a otros artistas y escritores como Gide en el Comité de Vigilancia de Intelectuales Antifascistas. Sus últimas pinturas representaban grandes veleros, testigos, como decía Signac, de un mundo que estaba desapareciendo rápidamente.
La obra de Signac tendría influencia en el arte nuevo, en los Fauves y en los expresionistas. En 1904, Matisse llegó a pintar con él en St. Tropez.
Políticamente fue un anarquista, como muchos de sus amigos, entre ellos Félix Fénéon y Camille Pissarro. Entre sus cuadros más famosos se ha de mencionar el de Las Modistas (1885-1886, Zurich), donde los objetos aun tienen importancia pese al relieve del color. En El puerto de Saint-Tropez (1907, Museo de Saint-Tropez) el colorido se sobrepone a la forma y las luces reflejadas sobre el agua forman una unidad cromática de conjunta.
La Primera Guerra Mundial fue profundamente traumática para él. Estaba disgustado por la forma en que Kropotkin, Grave y otros anarquistas (una minoría en el movimiento) se habían convertido en defensores de la guerra. Era gente que él había admirado mucho. Con esto, Signac se desmoralizó y no pudo pintar durante tres años. Tomó parte de las actividades por la paz junto a los escritores Henri Barbusse y Romain Rolland, pues él se consideraba internacionalista. En 1917, la Revolución Rusa lo llenó de esperanza. Después de la guerra comenzó a pintar de nuevo, con los paisajes de Bretaña, Normandía, la costa Atlántica y Córcega. Se convirtió en el presidente del Salón de Artistas Independientes, lo que permitió que jóvenes artistas pudieran exhibir sus obras. Un año antes de su muerte, movilizó a otros artistas y escritores como Gide en el Comité de Vigilancia de Intelectuales Antifascistas. Sus últimas pinturas representaban grandes veleros, testigos, como decía Signac, de un mundo que estaba desapareciendo rápidamente.
La obra de Signac tendría influencia en el arte nuevo, en los Fauves y en los expresionistas. En 1904, Matisse llegó a pintar con él en St. Tropez.