Hola acá les dejó este cuento que me hicieron escribir en un curso que esto haciendo espero que les guste saludos. -Nos quedamos encerrados-. Le dijo Miguel a Gisela viendo el patio vacío del colegio. -¿Y ahora qué hacemos?-. Gimoteó la chica. -Esperamos a que alguien se dé cuenta y nos venga a buscar-. Trató de calmarla invitándola a sentarse junto a una puerta metálica en muy mal estado. –Igual espero que lo de la historia del caníbal sea mentira. -¿Qué? ¿Qué historia?-. Su rostro se empalideció. -Cuenta la leyenda que acá vive alguien, una especie de cuidador o algo así, pero dicen que el tipo está loco y come carne humana-. Relató con la intención de que se asustara solo para poder abrazarla. –Na tranquila no pasa nada, no es la primera vez que me quedo acá encerrado, además ya lo vi un montón de veces y nunca me hizo nada-. Continuó mintiendo haciendo que Gisela se asustara aun peor. Entonces se produjo un ruido detrás de la puerta. -Ves te dije que alguien iba a venir. Al abrirse un hombre robusto de mirada asesina y cubierto de sangre apareció del otro lado. De inmediato sujetó a la joven de los pelos y con una fuerza demencial la levantó hasta hacerla ponerse de pie. Los ojos se le llenaron de lágrimas y a continuación el hombre clavó sus pequeños y afilados dientes amarillentos en el delicado cuello de Gisela. De un mordisco le arrancó la piel cortando varias venas y arterias haciendo que la sangre brotara como un manantial. Miguel gritó desaforado al ver como a su compañera se le daban vuelta los ojos y una espuma blanca le salía de la boca. -Asique la historia era una mentira-. Dijo el hombre con una voz ronca y maligna mirando al muchacho que estaba paralizado por el terror que sentía. El pantalón del joven se bañó en orina mientras que el caníbal jaló del pelo a Gisela para arrastrarla hasta el otro lado de la puerta, extendió su mano y la cerró de un golpe produciendo un ruido sordo. La chica aulló de dolor cuando el hombre volvió a morderla varias veces en el cuello, desgarrándole la carne con los dientes y Miguel se quedó inmóvil lloriqueando deseando que todo fuera una pesadilla. Lo que mi cabeza escribe. E. A. Castillo
Datos archivados del Taringa! original
63puntos
337visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos: