InicioArteEstragos [Poema en prosa, propio]

Estragos [Poema en prosa, propio]

Arte7/14/2015

Estragos

¡Es más que observar todos los paisajes! Estamos caminando por el mismo sendero en direcciones opuestas, equivoco alimento, ¡Cantan los gorriones nuestra opera funeraria! ¡Se arrodillan los malestares ante el contoneo de la muerte! ¡Dios conmueve nuestra endeble existencia! Nuestro parque gris contamina mi melancolía, arden sus flores contando sus pétalos negros primos, ninguno me concede esperanza alguna.

La tenebrosa carroza fúnebre se lleva toda mi alegría, tal vez parte de la tuya ¿Quién sabe algo? No sé, no quiero sumergirme en éste mar de desesperanza e indagar en las grietas que se formaron en mi ataúd de madera de roble donde tallábamos nuestras incontenibles emociones.

Termino tu sublime tortura ¡Adiós tus tormentos, adiós tu hipocresía! Reinvento mi realidad. Ayer camine hacia a ti sin necesidad de caminar; hoy me mataste sin la necesidad de matarme. Estoy muerto pero mi corazón aún no lo sabe, sólo late por pura inercia ¿Cuántos órganos han caído abatidos con voraz fuerza por el grito de tu silencio?

Yo… Era un ángel sin alas, ¡Plumas malditas, tinta sindónica! Me quemaba diariamente y sin consuelo en el Aqueronte de Satán, comía su suculentas desgracias agridulces servidas en un coctel grumete de las bandejas de plata sucia donde degustaba Belcebú. ¡El Cocito de Leviatán me llamaba a la eutanasia!

En mi cacho de infierno, solía calcar mi elegía en las paredes del destino –Obstinado de buscar un bálsamo para mis quemaduras- Desmoronándome pedazo a pedazo, lágrima por lágrima. Era mi bendito ritual, no podía escapar de esos grilletes. Me gustaba ir a la tierra para observar el nacimiento de las crías y la defunción de las quimeras ¿Eso era vida?

Mi familia se recriminaba la flaqueza en la que me encontraba ¡Perdón por culparse de mi culpa! Ellos no conocían mis heridas, desconocían la sangre que corría por mi cuerpo; una, dos, tres, cuatro, cinco… Ya no podía contar mis mentiras ¡Soy un hipócrita, el mayor de todos! Era tan mitómano que ostentaba tres caras: Una honesta, otra hipócrita y, una última, engañada por los juegos enfermizos de las tres caras de mi otro yo.

Funesto y embustero; leproso e inocuo; amigable y comprensible; despreciable y odioso; líder y fuerte; borrego y sumiso ¡Era todo lo que quería ser! ¡Era lo que gritaba mi conveniencia! La filosofía tentó mis cosquillas, creo ganzúas que use para abrir pasadizos secretos del laberinto de mi ser; la poesía le dio los colores y olores a esos caminos.

¡Jodido sol, no ilumina! ¿Qué granizo tenia que caer? ¿Qué rayos tenían que sonar? ¿Qué corazones tenia que amar? ¿Qué ilusiones tenia que romper? Un templo donde pase mi juventud, la tarde otoñal cayo, lloraba por dentro ¡Odiaba que el odio me odiara para que lo odiara también! ¡Odiaba que el cielo copiara mis estados de ánimo! Afuera de los monopolios… Creo recordarlo, la chica que mi locura congenia. Piel tersa, sonrisa envolvente, ojos penetrantes, cabello provocativo, pensamiento intrigante y cuerpo que incita a olvidar el significado de los pecados y las morales desarraigadas… Su inconfortable inquietud llamo mi atención cuando moría acribillado el ocaso ¡Era el comienzo de todos mis finales!

Lamento su precaria atmósfera, veía demonios en sus manos, sueños en sus hombros, una niña tierna detrás de sus ojos y una chica salvaje e interesada escondida tras sus palabras. La mirada de una niña risueña se ahogaba en esa intratable cascada salina
, oscura de resentimiento al amor que la traiciono con posesión de bestias, que desembocaban de sus parpados. Un corazón helado con las alas destrozadas y atadas a la rutina monótona de lo que no se ha experimentado. -Es que no hay nada nuevo, quiero cambiar y erradicar estas penas- contaba mientras pensaba que el mañana no sería mejor que el futuro.

Sentados bajo el cobijo de unas lámparas, platicábamos acerca de nosotros, nuestros problemas y divisiones como entrañables amigos de vigorosa efervescencia de expresiones y gestos. Nos interesábamos el uno al otro ¡Usted tiene que saber que siempre le estaré agradecido!, por ésta mueca alegre que solías sacarme cuando había sucumbido a las yagas del conocimiento inicuo, esa habilidad será siempre recordada por mis ninfas. Entre contacto verbal, verdades se escondían tras la lengua de ambos aunque en palabras escritas éramos apenas unos extraños mudos.

Las pre-veladas decembrinas traían consigo unas consignas torrenciales. Nuestro apego era casi notorio y casi inexistente. Me pedías consejos de como lidiar con la bestia de amor verde y espíritu negro que te devoraba desde afuera, tú me dabas consejos de como lidiar con esa bestia de odio carmesí y espíritu negro que me devoraba desde adentro. Me estremezco al contemplar el templete de su temple de ignorancia o voluntad de cerrar los ojos abiertos, se penetraba el aislamiento ¡Encuentro con el cerúleo de sus esperanzas marchitas! Fueron épocas duras para ambos en diferentes ámbitos y era obvio que no sabíamos lo que nos esperaba… ¿Qué juego macabro invoqué? ¿Qué busco en los bosques de acres? Creer que cambiarían las cosas era ridículo, mi espíritu bohemio lo intuía y aun así se atrevió a intentarlo con la esperanza de encontrar un fallo a su razonamiento.

Añado otra semilla a que se germine en la primavera ¿Recuerdas el poema que te fijo la atención en ésta pluma? Yo si lo recuerdo, lo recuerdo bien, esas facciones fantasmagóricas de un espejismo se cumplieron en tu persona mas las situaciones indecorosas nos montaron un show de sensaciones diversas en las que ambos éramos participes del sufrimiento ajeno. Por las fechas de febrero, las flechas de un carcelero se posicionaron sobre estos corazones usados con sentimientos aún vírgenes. ¡Que ironía de las catacumbas de lo abnegado a la realidad! Una canción se silbo entre serpientes y escaleras, armonizo la firma mosolina de aquel pacto de febrero, un rosee de labios vio nacer lo inasible por románticos sin valentía. Los días siguieron brincando por encima de las fechas, una lección aprendió la gente: La violencia somete a los sentimientos de culpa y arremete contra los aires de un cambio, si la persona acepta vivir bajo ese yugo sin tener objeción, no hay nada que hacer ¡Tendrá los motivos que cada quien quiera hacer validos!

Todo moría ante la mirada de un chico cobarde, lleno de odio y recelo contra el transgresor, con cierta arma de dudosa vialidad y suculento filo, emprendió la búsqueda de su presa y objetivo. Sólo un día basto para entender los puntos a favor y en contra: Ella quería seguir bajo esa sumisión, sus cadenas de deuda y gratitud disfrazadas por un “amor” la ataban al piso ¡Yo la había hecho volar más alto que cualquiera! Pero al parecer, ella sufría de vértigo emocional. Caí en una nota de papel y alcohol, tras un árbol de pasión y secretos de dos enamorados, yacía sin sustento en el piso a lado de mis colillas de malboro. Hasta que cierto día de homenaje a mi linaje bohemio, una luz tomo mi mano suplicando perdón eliminando mi paz y sosiego.

Entre copas, versos y promesas nos encontrábamos cada noche desnudos a lo lejos con hermosas vestimentas ¡El alma era quien hacia el amor! ¡Lo coloreaba y disfrutaba! Manto de caricias ¿Sus manos eran la extensión de su espíritu? ¿Conectaban sus pequeños dedos con mis agujas? ¿Sanaba mis heridas? El contexto del porque fue la figura retórica predominante en mis guiones seguirá siendo un enigma. No olvidare ¡Lo juro por mi memoria!, el día en que mis penas se desconectaron de mis dientes, cuando besaste a este pobre desdichado de ojos triste que carga una alma rota. Tus mieles sanaron la amargura de mis palabras, remedio austero sin peros de caminar al retorno.

Nos entrometíamos en las vicisitudes de la vida del otro, despertamos ese amor suicida que reinaba en las sombras. Menester de confort afrodisíaco mi ninfa, yo era más que tu poeta y tú eras más que mi musa, es usar mis sentidos para escribir lo indescriptible y usar tus bondades para sentir lo intangible… Eso era amor. Observe el pasado en una imagen, cierta nostalgia contagia una risa entrecortada. Recordarte era como tenerte enfrente y sólo poder ver a los lados sin escuchar tu voz. Tu voz penetraba una coraza de diamante helado incrustado sobre la soledad de mi corazón, desojado por tus manos, tu tacto sostenía las ilusiones que se habían depositado sobre tu delineada silueta. El amanecer era el testigo más crudo y soberano de la infusión de nuestras esencias de manzanilla y café. Perpetuaste mi santuario, actuaría de otra forma si supiera hacerlo pero al ser sometido a presiones sentimentales; mi conocimiento se esfuma y deja mis facetas psicologías al desnudo de una prepotente mente llena de miedos, dudas y escepticismos con más amor sincero que temores pero que estos últimos cargan con más peso en su balanza interna.

Todo es un viaje hacia el final. Muchas guerras tienen como recompensa sempiternos momentos de paz y regocijo. ¿Cuál elección de las dos anteriores tomamos? Ambos conocemos la respuesta.

¡Se perdió la visión de un mundo cruel! Alboroto abarrotando aberraciones que me succionaban volando cual Albatros. Mi historia suena con fulgor y ésta lo tenía mas los futuros son sombríos si se someten a un corazón con emociones cosmopolitas. ¿Las lagrimas dependen de que recuerdo o de que instante o son instantáneas? ¿La felicidad depende de uno mismo o de alguien más? Me responden que dependen de mí y si es que depende de mí ¿Por qué soy feliz cuando no estas? Mi estirpe es de malas costumbres y a ti te extirpe para evitar que rondaras por alguna de ellas, de las cuales, no me siento muy orgulloso.

Yo poseía tu amor, el amor de una persona frívola, el amor que sólo se encuentra en lo más profundo y árido de una persona de ingesticulable romanticismo, el amor más puro que podías ofrecer; él no lo sabía, vivía en ignorancia. Él poseía tu compañía cuando quisiera, un estatus de relación y “confianza”, la balanza se inclinaba a sus decisiones y su predisposición hacia ciertas situaciones; yo lo sabía y tenía que agachar la mirada y tragarme mi orgullo… ¿Quién era más desgraciado?
¿Donde quedaron nuestras promesas de eternidad? Fueron las primeras en irse, tergiversaste nuestras visiones, es gracioso, aún sigo diciendo “nosotros” o “nuestras” cuando en realidad eras tú y yo, tuyo y mío mas no un nosotros o un nuestro. Insigne a tu persona más allá de lo que era, era lo que yo quería creer que eras ¡¿Ciego a voluntad o visor del futuro?! Suertudo entre corazones rotos, yo tenía el poder de decisión de cuanto quería sufrir. Un tigre de cobre colmaba mi estupor, sordo de ayuda, me sentía excitadamente solo, flotando en el relente que dejaba el calido reflejo de tu sonrisa. Tú con fulgor me jurabas, jactándote de jubilo, que me amabas más que de lo que yo te amaba a ti, el tiempo demostró que yo cargaba con la piedra de la razón, yo te amaba más de lo que me amabas tú a mi, vamos… ¡Yo te amaba más de lo que me amaba a mí!

Él sólo ganaba, yo sólo perdía pero perdía lo que él no podía ganar, era como un trato justo de la injusta que justamente vivíamos. Deslizándome en espirales de la ética, sufriendo del síndrome de Diógenes, buscaba el aislamiento de la soledad, en ti lo encontré y en él lo perdí. ¡Hoy te has ido de mi lado aunque nuca estuviste a mi lado como hubiera querido! Querida, llévate este corazón que te obsequie, déjalo con los perros y que ellos lo devoren ¿Qué otra función tendría? Sólo es alimento para hipocondríacos y válvula de dolor que no se puede drenar completamente. Hoy perdí la lucha que sostenía contra el destino del infortunio. Mi defunción de los plañeres de abril dejara una vida de agonía a darse de bruces con el vientre de la condena.

Tal vez mañana las cosas cambien, tal vez sigan igual, tal vez pronto estemos juntos, tal vez pase mucho tiempo para concretar nuestro lazo idílico, tal vez nunca lo estemos, tal vez… Nos vemos en otra vida, en otra eternidad, en una donde podamos estar juntos. Tú sabrás mi respuesta, nunca aceptare que sus ojos te miren dormir, te miren despertar, él no… Pero si esa es tu voluntad mi amor, la respetare. Y si alguien consigue abrirte los ojos a la libertad de esa bestia, espero y deseo de verdad que tengas el suficiente valor para luchar por él, que por fin poseas ese valor, ese maldito valor… Del cual carecimos, y que no tuvimos para estar juntos...



Muchas gracias por pasar y darle una leída :3 si les gustó, les dejo los links a otros escritos:





Más un yapa para que se diviertan:


Datos archivados del Taringa! original
0puntos
37visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

t
tigrista🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts9
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.