HAZLO TÚ MISMO
Experimentos con tu cuerpo:
Prepárate para conocerte mejor
Experimentos con tu cuerpo:
Prepárate para conocerte mejor
1: Experimentos con tu cuerpo: el calcetín
Llevas puestos calcetines? Pues no los mires y trata de tocar el borde de uno de ellos con la punta de los dedos ¿Has acertado o simplemente te has aproximado?
El fenómeno que explica tu falta de puntería se conoce como ‘habituación’, o capacidad de los sentidos para adaptarse a la presencia de un estímulo continuo y constante, y no prestarle atención.
La habituación también afecta al gusto y al olfato. Los receptores de la nariz se acostumbran rápidamente a un olor y dejan de apreciarlo apenas un minuto después, lo que supone un peligro si se produce un escape de gas.
2: Experimentos con tu cuerpo: gravedad de la sangre
Levanta una mano manteniendo la otra abajo durante un par de minutos y observa la evidente diferencia de color entre ambas.
La mano que ha permanecido abajo está más oscura que la otra. La razón es la gravedad.
La sangre sale del corazón a una velocidad de 33 m/s, circula por las arterias y llega a los puntos más alejados del cuerpo sin problemas.
Pero el retorno a través de las venas es otro cantar. El impulso del corazón resulta casi inapreciable, por lo que la sangre venosa circula por el cuerpo principalmente por los movimientos musculares y gracias
a la acción de la gravedad.
O contra ella cuando realiza un trayecto ascendente, como en el caso de la mano que ha permanecido abajo, donde, por tanto, se acumula mayor cantidad de sangre...
3: Experimentos con tu cuerpo: las manos (lo recomiendo)
Cierra los ojos. No necesitas mirarte para conocer la posición de tu cabeza, cuello o extremidades.
Para ello, el cuerpo humano ya dispone de millones de sensores microscópicos en los músculos y en las articulaciones, llamados ‘propioceptores’, que suministran al cerebro información suficiente en cada momento para hacerse una composición de lugar y disponer de un mapa ‘interno’ del cuerpo.
No obstante, hay veces en las que esta propiocepción no es suficiente; sobre todo, cuando se trata de realizar actividades que requieran una gran precisión. Y en eso, las manos son nuestras auténticas especialistas. Por eso, para tener una buena referencia de su posición exacta, los ojos miran regularmente las manos.
Ahora cruza las manos como se expone en las fotografías e intenta mover un dedo. ¿Lo has conseguido o ha sido otro el que ha ‘saltado’?
Tus manos están en una posición ‘extraña’, y al cerebro no le casan las informaciones que recibe de la vista y de los propioceptores, lo que provoca un ‘cortocircuito’. El resultado: al intentar mover un dedo el que salta es otro..
4: Experimentos con tu cuerpo: la nariz
Cruza los dedos índice y corazón, y acaríciate la punta de la nariz con ambos como se muestra en la fotografía. ¿No te da la sensación de tener dos narices?
Tu cerebro ha caído en la trampa que le ha tendido el tacto, ya que no está acostumbrado a que los dedos ‘sientan’ en esta disposición.
En condiciones normales —con los dedos sin cruzar—, si el lado externo del dedo corazón —el más alejado del dedo índice— toca la nariz, el dedo índice no entra en contacto con ella, y viceversa.
Es un estímulo tan habitual que el cerebro ya lo ha asumido. Pero al cruzar los dedos, ambos entran simultáneamente en contacto con la nariz, algo que al cerebro le cuesta encajar en sus esquemas, por lo que cae en la tentación de pensar en dos narices.
5:Experimentos con tu cuerpo: los ojos
Recorta la tarjeta adjunta y sitúala a 30 o 40 cm de los ojos. Cierra el ojo derecho y fija el izquierdo en la cruz —a pesar de eso, sigues viendo el círculo—.
Si ahora acercas lentamente la tarjeta, llegará un momento en que el círculo desaparezca: al coincidir con el punto ciego del ojo, es decir, la zona de la retina que no posee fotorreceptores por ser el punto de conexión del globo ocular con el nervio óptico.
Así, en lugar del círculo lo que se aprecia es un fondo continuo, ya que el cerebro suple la falta de información de esa ‘zona oscura’ con elementos sacados del entorno, y completa la imagen.
6: Experimentos con tu cuerpo:la piel
Frota un área de la palma de la mano con alcohol y a continuación deposita en esa región unas gotitas de agua —puedes emplear una pajita para hacerlo—. ¿Observas lo que les pasa a las gotas?
En lugar de mantener su forma habitual se han extendido plácidamente por la piel y comienzan a penetrar en ella. Si no lo ves claro, puedes depositar unas cuantas gotas en la otra mano y observar la diferencia.
Las glándulas sebáceas presentes en la piel producen una sustancia oleosa que le confiere una capa impermeable. Al frotar con alcohol la has eliminado. Esta capa sebácea no sólo actúa como repelente del agua.
Su función protectora va más allá al actuar como barrera frente a los gérmenes, gracias a que en su composición incluye sustancias germicidas, que son los agentes desinfectantes del exterior del cuerpo.
Y es que, aunque no los veamos, la cantidad de organismos vivos que pululan por la piel de una persona es similar al número de habitantes del planeta. Entre ellos destacan las bacterias, responsables de descomponer el sudor y dotarlo de su olor característico.
Sin su participación, el sudor prácticamente no olería a nada.
7: Experimentos con tu cuerpo: ¿tocas la batería?( Yo no lo puedo hacer XD)
Prueba a llevar un ritmo con el pie mientras marcas otro distinto chasqueando los dedos.
Lo normal es que no lo consigas, pues es un ejemplo de coordinación con alto grado de dificultad.
Pero se puede lograr con entrenamiento. Los baterías, por ejemplo, pueden.
El ser humano emplea dos sistemas de aprendizaje: uno para adquirir habilidades y otro para los conocimientos.
Aquí ponemos en juego el primero, que es más lento y precisa varios ensayos..
A mi me enseñaron este, que es parecido (por si no puedes chasquear los dedos):
Tienes que girar la mano derecha en un sentido en posición horizontal mientras giras el pie derecho en el sentido opuesto, puedes hacerlo....


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Llevas puestos calcetines? Pues no los mires y trata de tocar el borde de uno de ellos con la punta de los dedos ¿Has acertado o simplemente te has aproximado?
El fenómeno que explica tu falta de puntería se conoce como ‘habituación’, o capacidad de los sentidos para adaptarse a la presencia de un estímulo continuo y constante, y no prestarle atención.
La habituación también afecta al gusto y al olfato. Los receptores de la nariz se acostumbran rápidamente a un olor y dejan de apreciarlo apenas un minuto después, lo que supone un peligro si se produce un escape de gas.
2: Experimentos con tu cuerpo: gravedad de la sangre
Levanta una mano manteniendo la otra abajo durante un par de minutos y observa la evidente diferencia de color entre ambas.
La mano que ha permanecido abajo está más oscura que la otra. La razón es la gravedad.
La sangre sale del corazón a una velocidad de 33 m/s, circula por las arterias y llega a los puntos más alejados del cuerpo sin problemas.
Pero el retorno a través de las venas es otro cantar. El impulso del corazón resulta casi inapreciable, por lo que la sangre venosa circula por el cuerpo principalmente por los movimientos musculares y gracias
a la acción de la gravedad.
O contra ella cuando realiza un trayecto ascendente, como en el caso de la mano que ha permanecido abajo, donde, por tanto, se acumula mayor cantidad de sangre...
3: Experimentos con tu cuerpo: las manos (lo recomiendo)
Cierra los ojos. No necesitas mirarte para conocer la posición de tu cabeza, cuello o extremidades.
Para ello, el cuerpo humano ya dispone de millones de sensores microscópicos en los músculos y en las articulaciones, llamados ‘propioceptores’, que suministran al cerebro información suficiente en cada momento para hacerse una composición de lugar y disponer de un mapa ‘interno’ del cuerpo.
No obstante, hay veces en las que esta propiocepción no es suficiente; sobre todo, cuando se trata de realizar actividades que requieran una gran precisión. Y en eso, las manos son nuestras auténticas especialistas. Por eso, para tener una buena referencia de su posición exacta, los ojos miran regularmente las manos.
Ahora cruza las manos como se expone en las fotografías e intenta mover un dedo. ¿Lo has conseguido o ha sido otro el que ha ‘saltado’?
Tus manos están en una posición ‘extraña’, y al cerebro no le casan las informaciones que recibe de la vista y de los propioceptores, lo que provoca un ‘cortocircuito’. El resultado: al intentar mover un dedo el que salta es otro..
4: Experimentos con tu cuerpo: la nariz
Cruza los dedos índice y corazón, y acaríciate la punta de la nariz con ambos como se muestra en la fotografía. ¿No te da la sensación de tener dos narices?
Tu cerebro ha caído en la trampa que le ha tendido el tacto, ya que no está acostumbrado a que los dedos ‘sientan’ en esta disposición.
En condiciones normales —con los dedos sin cruzar—, si el lado externo del dedo corazón —el más alejado del dedo índice— toca la nariz, el dedo índice no entra en contacto con ella, y viceversa.
Es un estímulo tan habitual que el cerebro ya lo ha asumido. Pero al cruzar los dedos, ambos entran simultáneamente en contacto con la nariz, algo que al cerebro le cuesta encajar en sus esquemas, por lo que cae en la tentación de pensar en dos narices.
5:Experimentos con tu cuerpo: los ojos
Recorta la tarjeta adjunta y sitúala a 30 o 40 cm de los ojos. Cierra el ojo derecho y fija el izquierdo en la cruz —a pesar de eso, sigues viendo el círculo—.
Si ahora acercas lentamente la tarjeta, llegará un momento en que el círculo desaparezca: al coincidir con el punto ciego del ojo, es decir, la zona de la retina que no posee fotorreceptores por ser el punto de conexión del globo ocular con el nervio óptico.
Así, en lugar del círculo lo que se aprecia es un fondo continuo, ya que el cerebro suple la falta de información de esa ‘zona oscura’ con elementos sacados del entorno, y completa la imagen.
6: Experimentos con tu cuerpo:la piel
Frota un área de la palma de la mano con alcohol y a continuación deposita en esa región unas gotitas de agua —puedes emplear una pajita para hacerlo—. ¿Observas lo que les pasa a las gotas?
En lugar de mantener su forma habitual se han extendido plácidamente por la piel y comienzan a penetrar en ella. Si no lo ves claro, puedes depositar unas cuantas gotas en la otra mano y observar la diferencia.
Las glándulas sebáceas presentes en la piel producen una sustancia oleosa que le confiere una capa impermeable. Al frotar con alcohol la has eliminado. Esta capa sebácea no sólo actúa como repelente del agua.
Su función protectora va más allá al actuar como barrera frente a los gérmenes, gracias a que en su composición incluye sustancias germicidas, que son los agentes desinfectantes del exterior del cuerpo.
Y es que, aunque no los veamos, la cantidad de organismos vivos que pululan por la piel de una persona es similar al número de habitantes del planeta. Entre ellos destacan las bacterias, responsables de descomponer el sudor y dotarlo de su olor característico.
Sin su participación, el sudor prácticamente no olería a nada.
7: Experimentos con tu cuerpo: ¿tocas la batería?( Yo no lo puedo hacer XD)
Prueba a llevar un ritmo con el pie mientras marcas otro distinto chasqueando los dedos.
Lo normal es que no lo consigas, pues es un ejemplo de coordinación con alto grado de dificultad.
Pero se puede lograr con entrenamiento. Los baterías, por ejemplo, pueden.
El ser humano emplea dos sistemas de aprendizaje: uno para adquirir habilidades y otro para los conocimientos.
Aquí ponemos en juego el primero, que es más lento y precisa varios ensayos..
A mi me enseñaron este, que es parecido (por si no puedes chasquear los dedos):
Tienes que girar la mano derecha en un sentido en posición horizontal mientras giras el pie derecho en el sentido opuesto, puedes hacerlo....



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