MINICUENTOS DE AMOR Y DESAMOR
SENSACIÓN, por Nelson Osorio Marín
Antes del adiós, tenías el mismo lenguaje de una casa deshabitada, su mirada patética, sus puertas entrecerradas pero infranqueables. Por eso en tus ojos me vi condenado a permanecer afuera, al borde de la locura.
PAJARILLO, por Rodolfo Farcug
– El amor –me dijeron– es como un pajarillo. Déjalo ir: si regresa, es tuyo. Si no regresa, nunca lo fue.
Y yo solté a mi pajarillo, y el muy cabrón sólo regresa cuando tiene hambre.
EL TRIÁNGULO AMOROSO, por Carlos Héctor
La ballena macho estaba desolada porque su mujer se había enamorado de un submarino.
ROMANCE (Anónimo)
Estaban sentados en el mirador de La Calera, un sitio donde solo va la gente in de Bogotá. La luz tenue de la luna iluminaba el lugar. Pedro la miró fijamente a los ojos. Tomó una de sus manos, le acarició suavemente el cabello rubio y le dijo al oído:
– “Mi barbie, ¿ves aquella lucecita amarilla que alumbra a lo lejos las tinieblas de la noche?”
– “Sí”, dijo ella con un suspiro profundo.
– “Es el Edificio Colpatria. Mi papi hizo los planos y se ganó una millonada, ¿ves?”
MITILINE, por Miguel Ramírez Macías
– “¡Al fin solas!”
– “¡Al fin solas!”, dijo ella también a su simétrica manera. Y sin más preámbulo comenzó a desnudarse cálida y serenamente, disfrutando cada movimiento previo a aquel acercamiento en que, con inmenso placer, accedió a acariciar lenta, muy lentamente, su imagen en el espejo.
EL BESO Y EL ADIÓS, por Ramón de Peñaflor
– “Ha llegado el momento de separarnos, amor. Te prometo que algún día serás mía definitivamente...”, musitó Sebastián con un suspiro, tras estamparle un cálido y prolongado beso con toda la pasión de que pudo hacer acopio.
La magia de aquel sublime instante fue rota sin miramientos por el tiránico vozarrón del dependiente:
– “¡Hágame el favor de no babear las revistas si no las va a comprar!”
INEVITABLE, por Carmen Cecilia Suárez
Él era signo de fuego: destellante, chispeante, fascinante, centelleante, rutilante, llameante, fulgurante, eclipsante, jugueteante, tintineante, deslumbrante, volátil e inasible.
Ella era signo de agua: ondulante, inundante, zigzagueante, provocante, esquivante, titubeante, amenazante, apabullante, ahogante, suave y fresca.
La relación fue un corto circuito.