Quiero pedirle disculpas a los moderadores en el apuro puse la pagina y no el enlace a la historia perdonen 
Una Historia de amor sobre nuestra Argentina para que aprendan un poco mas.
La ciudad de Tandil, en la provincia de Buenos Aires, es conocida por sus deliciosos quesos y fiambres. Es un lugar ideal para descansar y hacer vida al aire libre. A pocos kilómetros del centro de la ciudad, se encuentra una de las mayores atracciones: una monumental roca de siete metros de alto, parada sobre una pequeña base al borde de un peñasco de piedra. La imagen es asombrosa. Parece que si uno la sopla fuerte, se va a caer. Pero no. La roca se queda ahí. Inmóvil.
¿Cómo llegó hasta allí esta curiosa piedra? Una leyenda tandilense nos da la respuesta.
En la época colonial, lo que ahora es Tandil fue habitado por diferentes grupos aborígenes. El virrey de turno, sin mucha originalidad en su gestión, quería controlar a los nativos que se resistían con ardua lucha a la dominación española. En uno de esos viajes hacia el sur de la provincia, se fundó el Fuerte Independencia. Allí residían las tropas. Una noche, dos de los soldados volvieron de madrugada y contaron embelesados que habían visto a una joven nativa que deambulaba por las sierras y que tenía el poder de desaparecer, de hacerse invisible. Dijeron que era dueña de una belleza extraordinaria. Apenas podían hablar. Estaban maravillados. Sus compañeros se reían a carcajadas, mientras bebían vino alrededor de la mesa. No les creyeron ni una palabra.
Sin embargo, tal jovencita existía. Se llamaba Amaike y era respetada por todos los miembros de la comunidad. A Amaike, no le gustaba que la vieran, es por eso que cada vez que advertía que alguien la observaba, se ocultaba entre los árboles. Tal era su belleza, que los nativos la adoraban como si fuera una diosa, y jamás intentaban acercarse a ella porque no querían molestarla. La hermosa joven era misteriosa e inalcanzable. Un día, un indio fuerte y valiente la descubrió cerca del lago y se enamoró de ella. La observaba en silencio durante horas. Amaike lo sabía, pero se dejaba mirar. Ella también se había enamorado del apuesto guerrero. Desde el mirador de una colina, éste la contemplaba en silencio todos los días y todas las noches.
En el Fuerte Independencia los dos soldados decidieron ir a buscar a la joven y demostrarle a sus compañeros que realmente existía. Se aventuraron en las sierras hasta encontrarla. Esa noche, Amaike fue capturada y llevada al Fuerte. Nunca más se la vio deambular por las sierras. La noticia de su muerte se extendió rápidamente al pueblo nativo. Sin embargo, su enamorado siguió firme de pie, al borde del mirador, esperando que Amaike regresara.
Pasaron los días y las noches. Después los meses. Los años. Y el joven, de tanto esperar inmóvil sobre el peñasco, se convirtió en piedra.
La roca recibe el nombre de El Centinela y los habitantes de Tandil sostienen que desde lo alto del mirador, observa y cuida a toda la ciudad. Sin embargo, se comenta por lo bajo que aún no ha perdido la esperanza de que su amada algún día regrese.
Fuente:
Lucía Alfonso (texto y fotos)
Ahora si todo de ustedes comenten y espero que les guste.
Feliz dia de los enamorados

Una Historia de amor sobre nuestra Argentina para que aprendan un poco mas.
La ciudad de Tandil, en la provincia de Buenos Aires, es conocida por sus deliciosos quesos y fiambres. Es un lugar ideal para descansar y hacer vida al aire libre. A pocos kilómetros del centro de la ciudad, se encuentra una de las mayores atracciones: una monumental roca de siete metros de alto, parada sobre una pequeña base al borde de un peñasco de piedra. La imagen es asombrosa. Parece que si uno la sopla fuerte, se va a caer. Pero no. La roca se queda ahí. Inmóvil.
¿Cómo llegó hasta allí esta curiosa piedra? Una leyenda tandilense nos da la respuesta.
En la época colonial, lo que ahora es Tandil fue habitado por diferentes grupos aborígenes. El virrey de turno, sin mucha originalidad en su gestión, quería controlar a los nativos que se resistían con ardua lucha a la dominación española. En uno de esos viajes hacia el sur de la provincia, se fundó el Fuerte Independencia. Allí residían las tropas. Una noche, dos de los soldados volvieron de madrugada y contaron embelesados que habían visto a una joven nativa que deambulaba por las sierras y que tenía el poder de desaparecer, de hacerse invisible. Dijeron que era dueña de una belleza extraordinaria. Apenas podían hablar. Estaban maravillados. Sus compañeros se reían a carcajadas, mientras bebían vino alrededor de la mesa. No les creyeron ni una palabra.
Sin embargo, tal jovencita existía. Se llamaba Amaike y era respetada por todos los miembros de la comunidad. A Amaike, no le gustaba que la vieran, es por eso que cada vez que advertía que alguien la observaba, se ocultaba entre los árboles. Tal era su belleza, que los nativos la adoraban como si fuera una diosa, y jamás intentaban acercarse a ella porque no querían molestarla. La hermosa joven era misteriosa e inalcanzable. Un día, un indio fuerte y valiente la descubrió cerca del lago y se enamoró de ella. La observaba en silencio durante horas. Amaike lo sabía, pero se dejaba mirar. Ella también se había enamorado del apuesto guerrero. Desde el mirador de una colina, éste la contemplaba en silencio todos los días y todas las noches.
En el Fuerte Independencia los dos soldados decidieron ir a buscar a la joven y demostrarle a sus compañeros que realmente existía. Se aventuraron en las sierras hasta encontrarla. Esa noche, Amaike fue capturada y llevada al Fuerte. Nunca más se la vio deambular por las sierras. La noticia de su muerte se extendió rápidamente al pueblo nativo. Sin embargo, su enamorado siguió firme de pie, al borde del mirador, esperando que Amaike regresara.
Pasaron los días y las noches. Después los meses. Los años. Y el joven, de tanto esperar inmóvil sobre el peñasco, se convirtió en piedra.
La roca recibe el nombre de El Centinela y los habitantes de Tandil sostienen que desde lo alto del mirador, observa y cuida a toda la ciudad. Sin embargo, se comenta por lo bajo que aún no ha perdido la esperanza de que su amada algún día regrese.
Fuente:
Lucía Alfonso (texto y fotos)
Ahora si todo de ustedes comenten y espero que les guste.
Feliz dia de los enamorados