En el planeta que nos acobija:
Un día el Humano dijo que había diferentes razas.
En un momento de la historia averiguo que los aborígenes americanos eran descubiertos por extranjeros occidentales, escribiendo una conquista continental.
En la denominación de un “nuevo mundo” de oportunidades, fue la expropiación de libertad de nativos en el mundo real, develado a los mercaderes occidentales de las calaveras Coloniales.
En un instante de reflexión, la sociedad propuso la diversidad cultural como slogan.
La vinculación con la historia, desde las deshumanizantes intenciones de conquista, de unos sobre otros, hace hueco en los relatos omitidos, hace nulo el crudo punto de intereses.
Las diferencias trazadas ante las culturas autóctonas, ecológicas, tradicionales y ancestrales costumbres, que desde las “superiores civilizaciones” europeas, católicas y globalizadas, por beneficio y desarrollo, marcaron la direccionalidad de la historia. Desde los valores, interpretaciones y la naturalización del genocidio humano, cultural y espiritual de estos lados del océano. De recursos llevados al otro lado de las aguas a las Coronas Europeas. Continuando en estos tiempos en el negociar mercancía y personas, recursos y cuerpos, objetos y valores; no aceptados o comprendidos, diferentes y menospreciados, invisibilizados y oprimidos.
Y un día se entenderá que la conquista no fue solo territorial, no fue por cuestiones económicas solamente, sino también por cuestiones mentales de la no aceptación de la diferencia, de la diversidad, de aceptar la otra historia más allá de la oficial, por no respetar la naturaleza.
De la raza que se cree superior, en la diferenciación desde las particularidades de su misma especie, perdiendo lo originario, mas allá de los pueblos olvidados, el ser todos pobladores del mismo planeta.
(J-P_B)