Dean Reed, el "Elvis rojo"
Tom Hanks prepara cinta sobre Dean Reed
El actor inicia en enero su próximo rodaje del cantante estadounidense, Dean Reed
CIUDAD DE MÉXICO, México, dic, 31, 2007.- Tom Hanks comenzará en enero a filmar la cinta que narrará la historia de una estrella de rock, Dean Reed.
La película se titulará Comrad Rockstar y se grabará en Berlín, informó el diario BZ de la capital alemana.
A Hanks le pertenecen los derechos sobre la historia del "Elvis rojo", que fueron adquiridos a su viuda, Renate Blume.
Dean Reed murió en 1986 y fue conocido por su trabajo en 20 películas y 13 discos, fue considerado durante largo tiempo el estadounidense más querido del régimen comunista alemán.
La historia de Dean Reed es una triste tragedia pero también un viaje fantástico, una aventura extraordinaria en un tiempo y en un lugar que, aunque próximos en la geografía y en la historia, son hoy tan remotos para las nuevas generaciones que es como si nunca hubieran existido.
Su paso por Hollywood fue efímero pero lo suficientemente significativo para que aprendiese a actuar frente a las cámaras, lo calificara como una "casa de putas" y conociera al hombre que más profundamente le influenciaría en su vida. Nunca fue una "estrella" de Hollywood, entre otras cosas porque se negó a serlo, pero nunca fue otra cosa que una "estrella" de Hollywood para sus legiones de admiradores en Sudamérica, Europa y, sobre todo, la Unión Soviética donde fue más popular que Elvis Presley y tanto como los Beatles. Pero no sólo una "estrella" de Hollywood, sino algo más, mucho más, de hecho por cuanto este hombre hermoso de dorada cabellera, perfectos dientes blancos, sonrisa generosa y ojos azulísimos era alguien muy especial, alguien a quien le interesaba la paz social, la justicia y el amor (eran los primeros años 60), más que ninguna otra cosa... quizás exceptuando el éxito, la fama, los aplausos que, dijo muchas veces, "son como una droga, los necesito".
(....)
De Colorado a Hollywood
Dean Cyril Reed nació el 22 de septiembre de 1938 en el pueblo de Wheat Ridge, "la capital mundial de los claveles", según la inscripción a la entrada del pueblo situado a pocos kilómetros de Denver, en el estado de Colorado, muy cerca de las espléndidas Montañas Rocosas. Durante sus años juveniles Dean aprendió a tocar la guitarra y como le gustaba cantar lo hacía cada vez que se presentaba una oportunidad. Habiendo llegado incluso a hacerlo ante un público local con cierto éxito, muchos de sus amigos le aconsejaron que se fuera a Hollywood donde probablemente no tardaría en encontrar trabajo grabando discos y actuando en películas y en televisión. Su padre se oponía a ello, pues quería que estudiase una carrera "como sus hermanos". Dean tenía dos hermanos y su padre siempre se los ponía como ejemplo, aunque uno de ellos era más pequeño que él, porque ellos iban a estudiar carreras y "llegar a algo", mientras que él no conseguiría nada persiguiendo sueños fantásticos.
(...)
Dean Reed, el "Elvis rojo"
La historia de Dean Reed es una triste tragedia pero también un viaje fantástico, una aventura extraordinaria en un tiempo y en un lugar que, aunque próximos en la geografía y en la historia, son hoy tan remotos para las nuevas generaciones que es como si nunca hubieran existido.
Se enfrentó a las dictaduras, al gobierno de su propio país y fue encarcelado en cinco de esos países incluido el propio. Llenó estadios con capacidad para decenas de miles de personas en 32 países, cantó para Noriega, Arafat y los pueblos originarios de Chile. Cantó en Cuba y en Tashkent. Y escribió, dirigió y protagonizó varias películas, desde "spaghetti-westerns" hasta dramas antiamericanos rodados en Rumania. Cuando el rock'n'roll estaba prohibido en Rusia, él lo llevó a una juventud sedienta que pagaba fortunas en el mercado negro por malísimas copias de copias en casete de los discos de los Beatles. Para millones era un idealista muy ingenuo y para otros un mediocre que se aprovechaba de las circunstancias políticas para obtener un triunfo que en ninguna otra parte hubiera conseguido nunca y por el que estaba dispuesto a pagar el precio de ser considerado un traidor a su país. Para la mayoría era un ídolo guapo y bueno que no dudaba en defender su idealismo aun a costa de poner en peligro no sólo su carrera sino su vida. Fuese lo uno o lo otro, o un poco de todo, su experiencia vital fue, por encima de todo, una fascinante aventura.
De Colorado a Hollywood
Dean Cyril Reed nació el 22 de septiembre de 1938 en el pueblo de Wheat Ridge, "la capital mundial de los claveles", según la inscripción a la entrada del pueblo situado a pocos kilómetros de Denver, en el estado de Colorado, muy cerca de las espléndidas Montañas Rocosas. Durante sus años juveniles Dean aprendió a tocar la guitarra y como le gustaba cantar lo hacía cada vez que se presentaba una oportunidad. Habiendo llegado incluso a hacerlo ante un público local con cierto éxito, muchos de sus amigos le aconsejaron que se fuera a Hollywood donde probablemente no tardaría en encontrar trabajo grabando discos y actuando en películas y en televisión. Su padre se oponía a ello, pues quería que estudiase una carrera "como sus hermanos". Dean tenía dos hermanos y su padre siempre se los ponía como ejemplo, aunque uno de ellos era más pequeño que él, porque ellos iban a estudiar carreras y "llegar a algo", mientras que él no conseguiría nada persiguiendo sueños fantásticos.
Pero si algo era Dean Reed era un soñador y por ello se decidió a hacer el viaje e intentarlo. Tenía 20 años y con muy poco más que lo puesto y un descapotable muy usado que le habían comprado para su 18 cumpleaños, el joven Dean Reed se fue a Hollywood. En el camino, recogió a un autoestopista que le dijo que si le daba algo de ropa y le pagaba la pensión por una noche le daría un contacto que le sería muy útil cuando llegara a Hollywood. Dean era tan ingenuo que se lo creyó y le dio al desconocido su único par de pantalones vaqueros extra y le pagó la pensión. El contacto que le dio el vagabundo resultó ser no sólo fiable sino que correspondió a uno de los ejecutivos de la casa de discos Capitol, que muy pronto le contrató para que grabara con ellos su primer disco.
La belleza física de Dean Reed y su afable sonrisa sin duda eran la tarjeta de presentación idónea en el Hollywood de los últimos años 50 y Dean no tardó en encontrar un agente y en ser contratado por la Warner Brothers para su Escuela de Estrellas. En esta escuela, las futuras estrellas de las pantallas se formaban baja la dirección de Paton Price mientras ganaban experiencia haciendo papelitos de extra o extra "con frase" en películas y series de televisión. También servían como elementos decorativos cuando personajes importantes visitaban el estudio o debían acompañar a otras futuras estrellas en estrenos y celebraciones sociales. Además de enseñarles a actuar, hacer esgrima y lucir su palmito, el estudio les pagaba lo suficiente para vivir decentemente hasta que les llegara su gran oportunidad.
A Dean le llegaría muy pronto, pero él la rechazaría debido a sus convicciones políticas alimentadas por Paton Price, que tenía una bien ganada fama de pacifista bastante radical, si bien no lo suficiente como para que le crease problemas de empleo. Price era un hombre de gran intensidad que ejercía una enorme influencia sobre sus alumnos, tanto en la escuela como fuera de ella, y el idealista Dean Reed era más que sensible a esa influencia que se complementaba con sus sentimientos naturales de justicia e igualdad. Y anti violencia. Su posición al respecto le llevó a rechazar la posibilidad de protagonizar una serie de televisión del género del Oeste de las que tanto proliferaban en la televisión de la época, porque se negaba a llevar un arma encima en la pantalla. Dean Reed, pese a que su posición era más que precaria en esos comienzos, no estaba dispuesto a hacer concesiones con respecto a su ideología.
En las clases de la Warner, Dean estudió al lado de los Everly Brothers, Jean Seberg y Don Murray, entre otros famosos, y en las oficinas de su agente conoció a una bella secretaria llamada Patty con la que pronto establecería un romance que acabaría en boda poco después. Pese a ello, Dean no estaba contento en Hollywood y por ello cuando le dijeron que una de las canciones de su primer disco, "My Summer Romance" era número uno en Chile, no se lo pensó dos veces y sin decir nada a nadie se fue a Santiago, pagándose su propio billete de avión, a ver de cerca el éxito que tan desesperadamente deseaba. Era a finales de 1961, apenas tres años desde que se fue de White Ridge en busca de la fama. Ahora, siquiera en este pequeño y remoto país del Cono Sur, era al menos conocido. De hecho había batido en popularidad al mismísimo Elvis Presley en una encuesta de una cadena de radio. Dean Reed tenía que ver aquello en persona. Pero cuando llegó a Santiago, Reed no estaba preparado para lo que le esperaba: Miles, varios miles de jovencitas esperaban gritando su nombre a las afueras de su hotel a la mañana siguiente de su llegada. Cuando salió a la calle se le echaron encima gritando y él apenas tuvo tiempo de meterse en el coche que habría de llevarle a la emisora. Dean Reed había probado lo que él consideraría tan adictivo como una droga que descubrió necesitaba y ya nunca sería el mismo.
Tampoco estaba Dean preparado para las muestras de animosidad contra su condición de ciudadano norteamericano que presenciaba en todo momento. O las pintadas con "Yankee go home" en las paredes. Dean descubre la política y es una nueva droga sin la que ya no podrá vivir. Decide ser el americano bueno que pide a su audiencia que escriba al presidente Kennedy para que prohíba las armas nucleares. La izquierda intelectual de los Víctor Jara y Pablo Neruda le abre los brazos de par en par porque Dean llena estadios y enardece a las multitudes con sus versiones de temas de Joan Baez y levantando el puño gritando "¡Venceremos!". Esta nueva realidad, donde no sólo es una estrella para las multitudes sino en la que puede expresar su más exaltado idealismo político-social, es un mundo mucho más atractivo para Dean que el Hollywood "casa de putas" que ha dejado atrás. Nunca volverá.
De Sudamérica a Rusia
Es un cantante mediocre pero es americano y puede cantar rock, cosa que enardece a la juventud. Y sobre todo es guapo, muy guapo. Y las adolescentes de toda Sudamérica se le entregan sin reservas y con notable agresividad, mientras que los varones le aceptan por sus convicciones políticas que le llevan a denunciar presiones por parte de su gobierno para que deje de apoyar causas contrarias a la política exterior, como atentados contra su libertad de expresión. Dean está lanzado y apoya todas las causas izquierdistas, desde las condiciones de los indios amazónicos hasta el régimen castrista en Cuba. Pronto se instala en Buenos Aires junto a Patty, donde tiene su propio programa de televisión y coprotagoniza la película "Mi primera novia", donde Evangelina Salazar le prefiere al entonces súper ídolo gaucho Palito Ortega. Pero sus actividades políticas empiezan a crearle serios problemas con la violenta ultraderecha argentina que le amenaza constantemente. Su vida puede estar corriendo peligro, pero eso es algo que a Dean nunca le había preocupado lo suficiente como para impedir la defensa de sus ideales en cualquier lugar del planeta
El Elvis rojo
Sus triunfos en Rusia le convertirían en una verdadera leyenda viviente para una juventud que abría sus brazos a todo lo que viniese de fuera, desde los "spaghetti-westerns" a la música aunque fuera de mediocres artistas españoles o de cualquier otro país europeo. Lo que esa juventud quería, por encima de todo, era a los Beatles y a los rockeros americanos, pero no podía tener ni a unos ni a otros y se tenía que conformar con cualquier cosa de fuera que les llegara. Las jóvenes no sólo rusas sino de todo el bloque oriental se insinuaban sin reparo alguno a cuantos artistas extranjeros visitaban sus países, ya fuera un feo cantante con gafas de concha pero muy buena voz o un gordo y viejo actor popular por sus papeles mejicanos en "westerns" rodados en Almería. En ese ambiente, el ángel rubio de hermosa sonrisa, pantalones ajustados y soñadores ojos azules que además de ser americano de verdad cantaba rock'n'roll era mucho más de lo que ninguna de esas jóvenes hubiera podido esperar nunca. El triunfo alcanzó niveles que el propio Dean Reed nunca hubiera podido imaginar. Estadios con más de 60 mil admiradoras y admiradores gritando a pleno pulmón eran la norma, no la excepción. Sus discos se venderían inmediatamente en cantidades nunca antes alcanzadas en los países del bloque soviético. Dean Reed era el "Elvis Presley rojo" y el Partido Comunista soviético le utilizaba a placer en su propaganda, cosa que a Reed no le importaba porque su ideología era definitivamente marxista y se identificaba con un régimen que le trataba con mucho cuidado y que evidentemente no le permitía ver de cerca el lado corrupto del sistema y de la sociedad y le permitía además hacer lo que quisiera con absoluta libertad.
Su matrimonio con Patty llegó al final cuando en el festival de cine de Leipzig, en 1971, Dean conoce a la modelo Wiebke. Aunque ella estaba casada, la pareja entabla una tórrida relación amorosa que acaba en boda poco después de que Dean viaje a Santo Domingo, siguiendo los consejos de su amiga Jane Fonda que le dice que Santo Domingo es el lugar mas rápido del mundo para obtener un divorcio. Poco después la pareja se construye una casa al lado de un lago en Schmockwitz, un pequeño pueblo bastante próximo al Muro de Berlín que Dean cruza con gran frecuencia para viajar a Sudamérica, Cuba y los Estados Unidos, además del resto de Europa.
Con Patty tuvo una hija, Ramona, y con Wiebke otra, Natasha, pero este segundo matrimonio duraría muy poco ya que durante el rodaje de "Kit & Co" Reed conoce a la bella actriz Renate Blume y Wiebke pasa a ser una buena amiga que, extrañamente, se mudará solamente a unos cientos de metros de la casa que compartió con Dean, lo cual dará pábulo a los rumores de que Wiebke era Stasi (Servicio Secreto de la Alemania Oriental) y que había recibido la orden de vigilar a Dean lo más cerca posible. Y nada más cerca que su casa y su cama. Cierto o no, un tercio de la población germano oriental eran informadores de la Stasi, por lo que la hipótesis de que Wiebke lo era también no sorprende a nadie aunque nunca se haya confirmado tal suposición.
Renate, finalmente, fue su tercera esposa y aportó al matrimonio un hijo de una relación anterior Alexander, que Dean adoptó legalmente.
(...)
Una muerte sospechosa
La noche del día anterior al comienzo del rodaje del film, Dean Reed despareció misteriosamente mientras se disponía a pasarla en la casa del productor de la película que vivía al lado del estudio. Cinco días después, el 17 de junio de 1986, su cuerpo desfigurado tras cinco días en el agua, apareció en el lago al lado de su casa. Era un lago poco profundo y Reed era un consumado nadador. Las circunstancias de la muerte eran sospechosas y la policía germano oriental investigó el caso minuciosamente pero concluyó que se había tratado de un accidente porque no se descubrieron indicios de violencia ni ninguna nota póstuma que indicase intención de quitarse la vida, por lo tanto debía de tratarse de un accidente.
Tras su fallecimiento, todo tipo de rumores e hipótesis (incluyendo la inevitable en estos casos, que aún permanece vivo y no era suyo el cadáver rescatado del lago) han circulado en torno a la trágica desaparición de Dean Reed. Sus amigos y familiares en Alemania aceptan la versión oficial, si bien algunos se inclinan por la hipótesis del suicidio sustentada principalmente por una supuesta nota de 17 páginas escritas a mano por el propio Dean Reed, que formaba parte de su expediente en los archivos de la Stasi. Quienes han visto el documento admiten que la letra era la suya pero es posible que fuese forzado a escribirla en contra de su voluntad.
Sus amigos y familiares en Estados Unidos, desde Will Rogers a su hija Ramona y su mejor amigo Johnny Rosenburg, se negaron a aceptar el accidente o el suicidio y ofrecieron hipótesis variadas sobre el trágico desenlace. Lo cierto es que murió ahogado en un lago poco profundo siendo un excelente atleta y consumado nadador, que pese a ser verano llevaba encima dos chaquetas y que la cartera que la policía germana entregó a su hija Ramona estaba seca en su interior, algo imposible si hubiera estado sumergida cinco días junto al cuerpo de Dean. En cuanto a la hipótesis del suicidio, nadie de quienes le conocieron admite que fuera posible, con o sin nota.
Dean estaba a punto de volver a su país a tratar de establecer una carrera en los Estados Unidos en cuanto terminase la que iba a ser su más importante película y con la que esperaba su consagración a nivel internacional como actor y director. Con el glasnost en pleno apogeo es impensable que Dean fuese un problema lo suficientemente serio para la KGB o la Stasi como para que lo eliminaran y la CIA o el FBI son candidatos más que dudosos a tener algún tipo de intervención en su muerte. Todo ello a menos que Dean supiese cosas peligrosas, que es más que posible, probable. Cosas sobre Chernobyl, o la corrupción descubierta años después, de los gobernantes del bloque, tanto en Moscú como en Berlín Oriental...
Fueran cuales fuesen las causas de su muerte, una cosa es cierta: Dean nunca renunció a su pasaporte americano ni a su nacionalidad. Gritó a cuantos quisieron oírle que no era un traidor sino un patriota y que no era la gente en América, sino el sistema, el que estaba "enfermo". Para los extremistas fue un traidor, para otros simplemente un fraude, mediocre como músico, como actor y como director. Para muchos millones de muchos países, un rebelde y valiente defensor de los ideales más altruistas y los principios más admirables de paz y justicia social. Fue, sin duda, un personaje extraordinario y su vida una experiencia tan fascinante como, al final, trágica.
Tom Hanks prepara cinta sobre Dean Reed
El actor inicia en enero su próximo rodaje del cantante estadounidense, Dean Reed
CIUDAD DE MÉXICO, México, dic, 31, 2007.- Tom Hanks comenzará en enero a filmar la cinta que narrará la historia de una estrella de rock, Dean Reed.
La película se titulará Comrad Rockstar y se grabará en Berlín, informó el diario BZ de la capital alemana.
A Hanks le pertenecen los derechos sobre la historia del "Elvis rojo", que fueron adquiridos a su viuda, Renate Blume.
Dean Reed murió en 1986 y fue conocido por su trabajo en 20 películas y 13 discos, fue considerado durante largo tiempo el estadounidense más querido del régimen comunista alemán.
La historia de Dean Reed es una triste tragedia pero también un viaje fantástico, una aventura extraordinaria en un tiempo y en un lugar que, aunque próximos en la geografía y en la historia, son hoy tan remotos para las nuevas generaciones que es como si nunca hubieran existido.
Su paso por Hollywood fue efímero pero lo suficientemente significativo para que aprendiese a actuar frente a las cámaras, lo calificara como una "casa de putas" y conociera al hombre que más profundamente le influenciaría en su vida. Nunca fue una "estrella" de Hollywood, entre otras cosas porque se negó a serlo, pero nunca fue otra cosa que una "estrella" de Hollywood para sus legiones de admiradores en Sudamérica, Europa y, sobre todo, la Unión Soviética donde fue más popular que Elvis Presley y tanto como los Beatles. Pero no sólo una "estrella" de Hollywood, sino algo más, mucho más, de hecho por cuanto este hombre hermoso de dorada cabellera, perfectos dientes blancos, sonrisa generosa y ojos azulísimos era alguien muy especial, alguien a quien le interesaba la paz social, la justicia y el amor (eran los primeros años 60), más que ninguna otra cosa... quizás exceptuando el éxito, la fama, los aplausos que, dijo muchas veces, "son como una droga, los necesito".
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De Colorado a Hollywood
Dean Cyril Reed nació el 22 de septiembre de 1938 en el pueblo de Wheat Ridge, "la capital mundial de los claveles", según la inscripción a la entrada del pueblo situado a pocos kilómetros de Denver, en el estado de Colorado, muy cerca de las espléndidas Montañas Rocosas. Durante sus años juveniles Dean aprendió a tocar la guitarra y como le gustaba cantar lo hacía cada vez que se presentaba una oportunidad. Habiendo llegado incluso a hacerlo ante un público local con cierto éxito, muchos de sus amigos le aconsejaron que se fuera a Hollywood donde probablemente no tardaría en encontrar trabajo grabando discos y actuando en películas y en televisión. Su padre se oponía a ello, pues quería que estudiase una carrera "como sus hermanos". Dean tenía dos hermanos y su padre siempre se los ponía como ejemplo, aunque uno de ellos era más pequeño que él, porque ellos iban a estudiar carreras y "llegar a algo", mientras que él no conseguiría nada persiguiendo sueños fantásticos.
(...)
Dean Reed, el "Elvis rojo"
La historia de Dean Reed es una triste tragedia pero también un viaje fantástico, una aventura extraordinaria en un tiempo y en un lugar que, aunque próximos en la geografía y en la historia, son hoy tan remotos para las nuevas generaciones que es como si nunca hubieran existido.
Se enfrentó a las dictaduras, al gobierno de su propio país y fue encarcelado en cinco de esos países incluido el propio. Llenó estadios con capacidad para decenas de miles de personas en 32 países, cantó para Noriega, Arafat y los pueblos originarios de Chile. Cantó en Cuba y en Tashkent. Y escribió, dirigió y protagonizó varias películas, desde "spaghetti-westerns" hasta dramas antiamericanos rodados en Rumania. Cuando el rock'n'roll estaba prohibido en Rusia, él lo llevó a una juventud sedienta que pagaba fortunas en el mercado negro por malísimas copias de copias en casete de los discos de los Beatles. Para millones era un idealista muy ingenuo y para otros un mediocre que se aprovechaba de las circunstancias políticas para obtener un triunfo que en ninguna otra parte hubiera conseguido nunca y por el que estaba dispuesto a pagar el precio de ser considerado un traidor a su país. Para la mayoría era un ídolo guapo y bueno que no dudaba en defender su idealismo aun a costa de poner en peligro no sólo su carrera sino su vida. Fuese lo uno o lo otro, o un poco de todo, su experiencia vital fue, por encima de todo, una fascinante aventura.
De Colorado a Hollywood
Dean Cyril Reed nació el 22 de septiembre de 1938 en el pueblo de Wheat Ridge, "la capital mundial de los claveles", según la inscripción a la entrada del pueblo situado a pocos kilómetros de Denver, en el estado de Colorado, muy cerca de las espléndidas Montañas Rocosas. Durante sus años juveniles Dean aprendió a tocar la guitarra y como le gustaba cantar lo hacía cada vez que se presentaba una oportunidad. Habiendo llegado incluso a hacerlo ante un público local con cierto éxito, muchos de sus amigos le aconsejaron que se fuera a Hollywood donde probablemente no tardaría en encontrar trabajo grabando discos y actuando en películas y en televisión. Su padre se oponía a ello, pues quería que estudiase una carrera "como sus hermanos". Dean tenía dos hermanos y su padre siempre se los ponía como ejemplo, aunque uno de ellos era más pequeño que él, porque ellos iban a estudiar carreras y "llegar a algo", mientras que él no conseguiría nada persiguiendo sueños fantásticos.
Pero si algo era Dean Reed era un soñador y por ello se decidió a hacer el viaje e intentarlo. Tenía 20 años y con muy poco más que lo puesto y un descapotable muy usado que le habían comprado para su 18 cumpleaños, el joven Dean Reed se fue a Hollywood. En el camino, recogió a un autoestopista que le dijo que si le daba algo de ropa y le pagaba la pensión por una noche le daría un contacto que le sería muy útil cuando llegara a Hollywood. Dean era tan ingenuo que se lo creyó y le dio al desconocido su único par de pantalones vaqueros extra y le pagó la pensión. El contacto que le dio el vagabundo resultó ser no sólo fiable sino que correspondió a uno de los ejecutivos de la casa de discos Capitol, que muy pronto le contrató para que grabara con ellos su primer disco.
La belleza física de Dean Reed y su afable sonrisa sin duda eran la tarjeta de presentación idónea en el Hollywood de los últimos años 50 y Dean no tardó en encontrar un agente y en ser contratado por la Warner Brothers para su Escuela de Estrellas. En esta escuela, las futuras estrellas de las pantallas se formaban baja la dirección de Paton Price mientras ganaban experiencia haciendo papelitos de extra o extra "con frase" en películas y series de televisión. También servían como elementos decorativos cuando personajes importantes visitaban el estudio o debían acompañar a otras futuras estrellas en estrenos y celebraciones sociales. Además de enseñarles a actuar, hacer esgrima y lucir su palmito, el estudio les pagaba lo suficiente para vivir decentemente hasta que les llegara su gran oportunidad.
A Dean le llegaría muy pronto, pero él la rechazaría debido a sus convicciones políticas alimentadas por Paton Price, que tenía una bien ganada fama de pacifista bastante radical, si bien no lo suficiente como para que le crease problemas de empleo. Price era un hombre de gran intensidad que ejercía una enorme influencia sobre sus alumnos, tanto en la escuela como fuera de ella, y el idealista Dean Reed era más que sensible a esa influencia que se complementaba con sus sentimientos naturales de justicia e igualdad. Y anti violencia. Su posición al respecto le llevó a rechazar la posibilidad de protagonizar una serie de televisión del género del Oeste de las que tanto proliferaban en la televisión de la época, porque se negaba a llevar un arma encima en la pantalla. Dean Reed, pese a que su posición era más que precaria en esos comienzos, no estaba dispuesto a hacer concesiones con respecto a su ideología.
En las clases de la Warner, Dean estudió al lado de los Everly Brothers, Jean Seberg y Don Murray, entre otros famosos, y en las oficinas de su agente conoció a una bella secretaria llamada Patty con la que pronto establecería un romance que acabaría en boda poco después. Pese a ello, Dean no estaba contento en Hollywood y por ello cuando le dijeron que una de las canciones de su primer disco, "My Summer Romance" era número uno en Chile, no se lo pensó dos veces y sin decir nada a nadie se fue a Santiago, pagándose su propio billete de avión, a ver de cerca el éxito que tan desesperadamente deseaba. Era a finales de 1961, apenas tres años desde que se fue de White Ridge en busca de la fama. Ahora, siquiera en este pequeño y remoto país del Cono Sur, era al menos conocido. De hecho había batido en popularidad al mismísimo Elvis Presley en una encuesta de una cadena de radio. Dean Reed tenía que ver aquello en persona. Pero cuando llegó a Santiago, Reed no estaba preparado para lo que le esperaba: Miles, varios miles de jovencitas esperaban gritando su nombre a las afueras de su hotel a la mañana siguiente de su llegada. Cuando salió a la calle se le echaron encima gritando y él apenas tuvo tiempo de meterse en el coche que habría de llevarle a la emisora. Dean Reed había probado lo que él consideraría tan adictivo como una droga que descubrió necesitaba y ya nunca sería el mismo.
Tampoco estaba Dean preparado para las muestras de animosidad contra su condición de ciudadano norteamericano que presenciaba en todo momento. O las pintadas con "Yankee go home" en las paredes. Dean descubre la política y es una nueva droga sin la que ya no podrá vivir. Decide ser el americano bueno que pide a su audiencia que escriba al presidente Kennedy para que prohíba las armas nucleares. La izquierda intelectual de los Víctor Jara y Pablo Neruda le abre los brazos de par en par porque Dean llena estadios y enardece a las multitudes con sus versiones de temas de Joan Baez y levantando el puño gritando "¡Venceremos!". Esta nueva realidad, donde no sólo es una estrella para las multitudes sino en la que puede expresar su más exaltado idealismo político-social, es un mundo mucho más atractivo para Dean que el Hollywood "casa de putas" que ha dejado atrás. Nunca volverá.
De Sudamérica a Rusia
Es un cantante mediocre pero es americano y puede cantar rock, cosa que enardece a la juventud. Y sobre todo es guapo, muy guapo. Y las adolescentes de toda Sudamérica se le entregan sin reservas y con notable agresividad, mientras que los varones le aceptan por sus convicciones políticas que le llevan a denunciar presiones por parte de su gobierno para que deje de apoyar causas contrarias a la política exterior, como atentados contra su libertad de expresión. Dean está lanzado y apoya todas las causas izquierdistas, desde las condiciones de los indios amazónicos hasta el régimen castrista en Cuba. Pronto se instala en Buenos Aires junto a Patty, donde tiene su propio programa de televisión y coprotagoniza la película "Mi primera novia", donde Evangelina Salazar le prefiere al entonces súper ídolo gaucho Palito Ortega. Pero sus actividades políticas empiezan a crearle serios problemas con la violenta ultraderecha argentina que le amenaza constantemente. Su vida puede estar corriendo peligro, pero eso es algo que a Dean nunca le había preocupado lo suficiente como para impedir la defensa de sus ideales en cualquier lugar del planeta
El Elvis rojo
Sus triunfos en Rusia le convertirían en una verdadera leyenda viviente para una juventud que abría sus brazos a todo lo que viniese de fuera, desde los "spaghetti-westerns" a la música aunque fuera de mediocres artistas españoles o de cualquier otro país europeo. Lo que esa juventud quería, por encima de todo, era a los Beatles y a los rockeros americanos, pero no podía tener ni a unos ni a otros y se tenía que conformar con cualquier cosa de fuera que les llegara. Las jóvenes no sólo rusas sino de todo el bloque oriental se insinuaban sin reparo alguno a cuantos artistas extranjeros visitaban sus países, ya fuera un feo cantante con gafas de concha pero muy buena voz o un gordo y viejo actor popular por sus papeles mejicanos en "westerns" rodados en Almería. En ese ambiente, el ángel rubio de hermosa sonrisa, pantalones ajustados y soñadores ojos azules que además de ser americano de verdad cantaba rock'n'roll era mucho más de lo que ninguna de esas jóvenes hubiera podido esperar nunca. El triunfo alcanzó niveles que el propio Dean Reed nunca hubiera podido imaginar. Estadios con más de 60 mil admiradoras y admiradores gritando a pleno pulmón eran la norma, no la excepción. Sus discos se venderían inmediatamente en cantidades nunca antes alcanzadas en los países del bloque soviético. Dean Reed era el "Elvis Presley rojo" y el Partido Comunista soviético le utilizaba a placer en su propaganda, cosa que a Reed no le importaba porque su ideología era definitivamente marxista y se identificaba con un régimen que le trataba con mucho cuidado y que evidentemente no le permitía ver de cerca el lado corrupto del sistema y de la sociedad y le permitía además hacer lo que quisiera con absoluta libertad.
Su matrimonio con Patty llegó al final cuando en el festival de cine de Leipzig, en 1971, Dean conoce a la modelo Wiebke. Aunque ella estaba casada, la pareja entabla una tórrida relación amorosa que acaba en boda poco después de que Dean viaje a Santo Domingo, siguiendo los consejos de su amiga Jane Fonda que le dice que Santo Domingo es el lugar mas rápido del mundo para obtener un divorcio. Poco después la pareja se construye una casa al lado de un lago en Schmockwitz, un pequeño pueblo bastante próximo al Muro de Berlín que Dean cruza con gran frecuencia para viajar a Sudamérica, Cuba y los Estados Unidos, además del resto de Europa.
Con Patty tuvo una hija, Ramona, y con Wiebke otra, Natasha, pero este segundo matrimonio duraría muy poco ya que durante el rodaje de "Kit & Co" Reed conoce a la bella actriz Renate Blume y Wiebke pasa a ser una buena amiga que, extrañamente, se mudará solamente a unos cientos de metros de la casa que compartió con Dean, lo cual dará pábulo a los rumores de que Wiebke era Stasi (Servicio Secreto de la Alemania Oriental) y que había recibido la orden de vigilar a Dean lo más cerca posible. Y nada más cerca que su casa y su cama. Cierto o no, un tercio de la población germano oriental eran informadores de la Stasi, por lo que la hipótesis de que Wiebke lo era también no sorprende a nadie aunque nunca se haya confirmado tal suposición.
Renate, finalmente, fue su tercera esposa y aportó al matrimonio un hijo de una relación anterior Alexander, que Dean adoptó legalmente.
(...)
Una muerte sospechosa
La noche del día anterior al comienzo del rodaje del film, Dean Reed despareció misteriosamente mientras se disponía a pasarla en la casa del productor de la película que vivía al lado del estudio. Cinco días después, el 17 de junio de 1986, su cuerpo desfigurado tras cinco días en el agua, apareció en el lago al lado de su casa. Era un lago poco profundo y Reed era un consumado nadador. Las circunstancias de la muerte eran sospechosas y la policía germano oriental investigó el caso minuciosamente pero concluyó que se había tratado de un accidente porque no se descubrieron indicios de violencia ni ninguna nota póstuma que indicase intención de quitarse la vida, por lo tanto debía de tratarse de un accidente.
Tras su fallecimiento, todo tipo de rumores e hipótesis (incluyendo la inevitable en estos casos, que aún permanece vivo y no era suyo el cadáver rescatado del lago) han circulado en torno a la trágica desaparición de Dean Reed. Sus amigos y familiares en Alemania aceptan la versión oficial, si bien algunos se inclinan por la hipótesis del suicidio sustentada principalmente por una supuesta nota de 17 páginas escritas a mano por el propio Dean Reed, que formaba parte de su expediente en los archivos de la Stasi. Quienes han visto el documento admiten que la letra era la suya pero es posible que fuese forzado a escribirla en contra de su voluntad.
Sus amigos y familiares en Estados Unidos, desde Will Rogers a su hija Ramona y su mejor amigo Johnny Rosenburg, se negaron a aceptar el accidente o el suicidio y ofrecieron hipótesis variadas sobre el trágico desenlace. Lo cierto es que murió ahogado en un lago poco profundo siendo un excelente atleta y consumado nadador, que pese a ser verano llevaba encima dos chaquetas y que la cartera que la policía germana entregó a su hija Ramona estaba seca en su interior, algo imposible si hubiera estado sumergida cinco días junto al cuerpo de Dean. En cuanto a la hipótesis del suicidio, nadie de quienes le conocieron admite que fuera posible, con o sin nota.
Dean estaba a punto de volver a su país a tratar de establecer una carrera en los Estados Unidos en cuanto terminase la que iba a ser su más importante película y con la que esperaba su consagración a nivel internacional como actor y director. Con el glasnost en pleno apogeo es impensable que Dean fuese un problema lo suficientemente serio para la KGB o la Stasi como para que lo eliminaran y la CIA o el FBI son candidatos más que dudosos a tener algún tipo de intervención en su muerte. Todo ello a menos que Dean supiese cosas peligrosas, que es más que posible, probable. Cosas sobre Chernobyl, o la corrupción descubierta años después, de los gobernantes del bloque, tanto en Moscú como en Berlín Oriental...
Fueran cuales fuesen las causas de su muerte, una cosa es cierta: Dean nunca renunció a su pasaporte americano ni a su nacionalidad. Gritó a cuantos quisieron oírle que no era un traidor sino un patriota y que no era la gente en América, sino el sistema, el que estaba "enfermo". Para los extremistas fue un traidor, para otros simplemente un fraude, mediocre como músico, como actor y como director. Para muchos millones de muchos países, un rebelde y valiente defensor de los ideales más altruistas y los principios más admirables de paz y justicia social. Fue, sin duda, un personaje extraordinario y su vida una experiencia tan fascinante como, al final, trágica.
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http://www.esmas.com/espectaculos/cine/690871.html
http://www.estudiocaos.com/molodoi64/deanreed.html