Autitos a cuharita o a "mano control"
Si tenes como yo más de 30 seguro lo jugaste!!! En esto no tenía rival...
En la cuadra de la calle Carranza, en mi querido barrio de Paternal, no había con que darle a mi Torino de Nugil a mediados de los 70’s.
Básicamente se trataba de carreras de autos de plástico inflado, de entre 12 a 15 cm. (escala 1/32 más o menos). Estos se cortaban por debajo y se rellenaban con masilla, plastilina o bulones.
Se reemplazaba su tren delantero por una cucharita pequeña. Esto le daba un recorrido realmente largo. Un buen “lanzador“ podía llegar, (siempre y cuando los ejes y ruedas lo soporten), hasta media cuadra (50 mts. aprox.).
El peso podía favorecer al auto en “tiradas” largas, pero lo perjudicaba en circuitos donde se pintaban curvas cerradas, lo importante era lograr un buen equilibrio.
Por lo general pintábamos con tiza los circuitos y usábamos el reglamento “el que se va de pista, vuelve atrás”. También teníamos la temporada de verano. Se corría en la playa y los autos utilizados eran los F-1 (sin cucharita). Me acuerdo de la Ferrari de Giles Villeneuve y el lotus verde del Lole con las calcos de Essex.
Como nos encariñábamos con los autos y le buscábamos "el desarrollo" para que pique más, a pesar que no había mucho para innovar, pero nos gustaba creer que si.
Lo loco de esto, es que jugábamos en plena calle ... hoy sería imposible hacerlo.
Había una gran variedad de modelos y sus precios eran muy accesibles: Torino, Peugeot 504, Fiat 600, Cupe 1600, Torino Liebre, y muchos más. Mi favorito era el Torino 380W de Nugil.
Hace poco participé de una carrera en Parque Rivadavia, era emocionante ver a Padres e hijos corriendo en equipo, chicos de 10 o 12 años que crecieron con el videogame disfrutar de ese momento. Por supuesto que no faltaron las peleas y discusiones, la idea era pasarla bien y si se podía ganar... mejor.
Dicen que hay un techo donde están todas las pelotas que colgamos en el barrio, un cajón lleno de las figus que capturo nuestra maestra y existe una habitación con miles de cucharitas de café y postre que nuestras madres todavía buscan.
A veces recorro en mi auto aquella calle Carranza de mi infancia,
miro ese asfalto roto y emparchado donde dibujábamos la pista,
quiero detener mi marcha, pero el bondi 109 me hace luces,
quiero reconocer ese pedacito de calle tan familiar para mí,
quiero bajarme y jugar con mi autito en esa pista imaginaria,
pero me doy cuenta que tal vez ya estoy grande para eso.
mis viejos amigos ya no están, seguramente los llamaron para comer.
Vuelvo a mi casa, enciendo la PlayStation, me siento en mi cómodo sofá, conecto los parlantes y mientras pasa la presentación del Toca Driver pienso en voz alta:
“que lindo fue ser el protagonista de mi propia vida”.
Imágenes y texto propio : www.gusti-toys.com.ar