La sociedad en la que vivimos es cada día más exigente. Tanto en la vida comercial como profesional se requiere una preparación especial.
Para muchos el jardín de infantes y el pre-escolar son los dos primeros desafíos importantes que deben afrontar los niños para realizar un aprendizaje eficaz.
Pero esperar hasta ese instante para la estimulación de los niños puede resultar un error. En este sentido la tarea de los padres no debe ser pasiva.
Muchos creen que la vida misma va desarrollando la capacidad intelectual de los niños. Ciertos chicos llegan a la escuela sin saber tomar un lápiz, con un conocimiento limitado de vocabulario y algunos prácticamente sin saber hablar. Estos comportamientos por lo general no se deben a un retraso del niño, sino por una falta de educación. Para incrementar las habilidades de los niños se debe hacer desde un principio, y los primeros meses son decisivos.
Para que un niño sea más inteligente no es necesario sentarlo desde pequeño a una computadora o enseñarle los números antes de que él quiera aprenderlos. Según opinan los psicólogos no existe un solo tipo de inteligencia. Un niño puede ser hábil para las matemáticas, otro para el fútbol y otro para la música.
No olvidemos que la INTELIGENCIA consiste en la capacidad de adaptación a situaciones nuevas empleando los recursos del pensamiento
En la vida del niño es esencial el aprendizaje. Nadie nace sabiendo como ver, oír, hablar o sentir. Se debe incentivar a los niños para que puedan adquirir esos conocimientos y así logren pensar.
La incentivación constante ayuda a nuestro cerebro a responder activamente ante las nuevas experiencias.
La estimulación es la clave:
La inteligencia es algo que se va desarrollando de la misma forma en que lo hace el cuerpo. El crecimiento de la inteligencia comienza desde el primer día de vida, y es necesario alimentarla a diario desde ese mismo momento. Es evidente que ningún padre alimentaría a su hijo a partir de los cinco años. Sin embargo, a veces pasan los años sin que nadie se preocupe por darle a los niños “alimentos” para su inteligencia. Solamente se preocupan desde que empieza a ir a la escuela: entonces ya se perdió mucho tiempo.
El “alimento” es lo que los psicólogos denominan estimulación. Incentivar a los niños a que realicen ciertas actividades es la clave para que el día de mañana puedan responder con rapidez en el campo que se lo haya educado.
Es importante tener en cuenta que la “alimentación” es similar en muchos aspectos a la del cuerpo. A cada edad el niño necesita y puede asimilar distintas cosas: al mes de vida, puede tomar leche, no comer carne. Paralelamente, puede sujetar el dedo de su madre entre sus manitos, pero no un lápiz para escribir. No exija al niño más de lo que su mente y su cuerpo pueden rendir.
Las cuatro áreas fundamentales:
Para que un niño tenga un normal desarrollo psíquico, es importante que no solo se estimule su intelectualidad. Con este objeto, se definen cuatro áreas de desarrollo para lograr en el recién nacido una estimulación diferenciada en cada uno de los campos.
¨ Trabajar el área de la motricidad gruesa, ayudará a que el niño adquiera fuerza muscular, controlar sus movimientos y conocer su cuerpo y el mundo que lo rodea.
¨ Una estimulación adecuada en el área del lenguaje hará que el niño aprenda a comunicarse con los demás a través de las palabras. Nos detenemos en este campo, destacando la importancia de estimular particularmente el lenguaje desde una temprana edad. Al nacer, el niño posee más fonemas de los que habitualmente utilizamos en nuestra vida cotidiana. Cuando comienza a emitir los primeros sonidos, el bebé experimenta todas las variaciones y combinaciones posibles, pero a través de su desarrollo va descartando los que no escucha. El niño imita lo que percibe a su alrededor. A través de los años forma las conexiones que procesan el sonido.
¨ Estimular el área de coordinación intersensorial hará que el niño coordine lo que vea con lo que haga, lo que oiga con lo que vea, etc.
¨ La cuarta área que todo chico deberá dominar es la social: así descubriendo la gente que lo rodea, el niño podrá adaptarse a la vida cotidiana.
Evalúe si el plan da resultados:
Cuando el niño cumpla un mes deberá dominar sin inconvenientes estos puntos:
¨ Emitir ruidos con la boca
¨ Chupar sin problema
¨ Fijar la mirada (aunque sea por un lapso muy corto) ante algo que se coloque delante suyo
¨ Si le pone un dedo sobre su mano, deberá poder apretarlo
¨ Seguir con la mirada algo que ustedes le muestren y muevan lentamente
¨ Tratar de mantener erguida la cabecita cuando se la endereza.
¨ Responder de alguna forma a los ruidos
La evolución de la Inteligencia:
La incentivación constante ayuda a nuestro cerebro para responder activamente ante las nuevas experiencias.
¿Qué pasaría si a un bebé en vez de educarlo, lo aislamos? Algunos experimentos de laboratorio llevados a cabo con diversas especies, que el aislamiento y las privaciones dan por resultado la limitación de las denominadas “rutas cerebrales”.
Para comprobar las dificultades que puede generar la falta de educación y vida social, podemos citar un resonante caso ocurrido hace más de setenta años. En esa oportunidad el hombre fue protagonista involuntario de una investigación. En 1920, se comprobó que en la India vivían dos niños perdidos para la civilización y criados por lobos. La historia –similar a la que años más tarde se convertía en la de Tarzán- demuestra que, pese que a poder alimentarse, éstos “niños lobos” posiblemente hayan padecido limitaciones en su desarrollo intelectual.
Esta experiencia revela que el aprendizaje, es decir el proceso mediante el cual adquirimos información acerca de nuestro mundo, puede transformar y mejorar nuestro cerebro y modificar el rumbo de nuestras vidas.
No debemos olvidar la estimulación afectiva del bebé. El cariño y el amor son dos valores que el recién nacido aprecia y percibe y que, sin dudas, facilitan el aprendizaje.
