Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha desarrollado un sistema para almacenar energía a partir de la pulpa de manzana desechada procedente de la fabricación de sidra y jugos. La pulpa de manzana se utiliza en la preparación de carbones activados que se destinan a conducir la corriente de los supercondensadores eléctricos, unos dispositivos que, por su gran capacidad de carga, podrían sustituir a las actuales baterías eléctricas. Teresa Alvarez Centeno, directora del proyecto en el Instituto Nacional del Carbón de Oviedo, España, afirma: "Hemos demostrado que con la gasificación de la pulpa de manzana con vapor de agua obtenemos materiales con un rendimiento similar a los existentes". La ventaja es que no contamina porque en su elaboración no se emplean productos químicos agresivos. El proceso de gasificación desarrollado por el
CSIC
consiste en calentar la pulpa de manzana a baja temperatura y en ausencia de oxígeno y, posteriormente, poner el material resultante en contacto con dióxido de carbono, vapor de agua u oxígeno, lo que aporta porosidad. Los poros proporcionan al material una mayor superficie para almacenar energía.
Esta nota salió en la revista Muy Interesante del mes de diciembre de 2007.
En la página del CSIC , buscando en la sección noticias , encontré la nota completa, que transcribo a continuación:
Oviedo, J. N.
La química ovetense Teresa Álvarez Centeno, que trabaja en el Instituto Nacional del Carbón -con sede en Oviedo, en La Corredoria-, ha desarrollado un nuevo sistema para almacenar energía eléctrica a partir de pulpa de la manzana procedente de la fabricación de sidra y zumos.
Los resultados de laboratorio demuestran que este proceso, patentado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) -al que pertenece el Instituto Nacional del Carbón- junto con la Universidad de Neuch"tel (Suiza), es más sencillo, barato y menos contaminante en comparación con otros procedimientos similares que se utilizan en la actualidad.
La pulpa de la manzana se utiliza para preparar carbones activados, material de carbono de gran porosidad, utilizado principalmente como absorbente para separar gases y líquidos. Los carbones activados se destinan, a su vez, a conducir la corriente de los supercondensadores eléctricos, dispositivos que por su gran capacidad de carga podrían llegar a sustituir a las actuales baterías eléctricas.
Teresa Álvarez Centeno ha dirigido este proyecto de investigación, y resume su importancia: «Hemos demostrado que con la gasificación de pulpa de manzana con vapor de agua obtenemos materiales con un rendimiento similar a los existentes en el mercado».
La principal ventaja del nuevo sistema respecto a los ya existentes es, según Centeno, su reducida capacidad contaminante, derivada de que en su elaboración no se utilizan productos químicos agresivos.
Otros métodos dirigidos a la obtención de carbones activos a partir de residuos vegetales utilizan procesos de activación química. Estos agentes químicos, que son muy agresivos y requieren un proceso posterior de lavado, impiden que el sistema se pueda extrapolar a gran escala desde el punto de vista medioambiental.
El proceso de gasificación desarrollado por el CSIC consiste en calentar la pulpa de la manzana a baja temperatura y en ausencia de oxígeno, para evitar que se queme, y posteriormente poner el material resultante en contacto con dióxido de carbono, vapor de agua u oxígeno, lo que le aporta porosidad. Los poros proporcionan al material una mayor superficie para almacenar energía.
El método desarrollado por este equipo del Consejo añade a sus ventajas medioambientales un ahorro económico, ya que permitiría reutilizar un residuo, la pulpa de la manzana que generan las industrias de fabricación de sidra y zumos. Las empresas productoras de este residuo se ahorrarían el coste de eliminarlo, y las empresas productoras de este carbón activado obtendrían a cambio materia prima de forma fácil y económica.
La técnica ha sido patentada en España y está en trámites para obtener la patente internacional. Existen muchas empresas interesadas en que este sistema se desarrolle de forma industrial, según han indicado fuentes del Instituto Nacional del Carbón. Entre las entidades que se han puesto en contacto con ellos al respecto se encuentra alguna asociación de sidreros asturianos.
El principal reto al que se enfrenta la I+D en el campo de los supercondensadores es que además de ser técnicamente muy prometedores resulten competitivos desde el punto de vista económico. En este sentido este proyecto plantea la investigación en la preparación y optimización de carbones activos obtenidos a partir de la pulpa de manzana con una estructura porosa adecuada para ser utilizados como electrodos de supercondensadores. El nuevo procedimiento proporciona alternativas al aprovechamiento del residuo de la pulpa de la manzana, desarrolla un método de activación que presenta cambios sustanciales respecto a los procedimientos habituales y prepara carbones activados que presentan un alto valor añadido y las mejores perspectivas comerciales.
Fuente
Esta nota salió en la revista Muy Interesante del mes de diciembre de 2007.
En la página del CSIC , buscando en la sección noticias , encontré la nota completa, que transcribo a continuación:
Oviedo, J. N.
La química ovetense Teresa Álvarez Centeno, que trabaja en el Instituto Nacional del Carbón -con sede en Oviedo, en La Corredoria-, ha desarrollado un nuevo sistema para almacenar energía eléctrica a partir de pulpa de la manzana procedente de la fabricación de sidra y zumos.
Los resultados de laboratorio demuestran que este proceso, patentado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) -al que pertenece el Instituto Nacional del Carbón- junto con la Universidad de Neuch"tel (Suiza), es más sencillo, barato y menos contaminante en comparación con otros procedimientos similares que se utilizan en la actualidad.
La pulpa de la manzana se utiliza para preparar carbones activados, material de carbono de gran porosidad, utilizado principalmente como absorbente para separar gases y líquidos. Los carbones activados se destinan, a su vez, a conducir la corriente de los supercondensadores eléctricos, dispositivos que por su gran capacidad de carga podrían llegar a sustituir a las actuales baterías eléctricas.
Teresa Álvarez Centeno ha dirigido este proyecto de investigación, y resume su importancia: «Hemos demostrado que con la gasificación de pulpa de manzana con vapor de agua obtenemos materiales con un rendimiento similar a los existentes en el mercado».
La principal ventaja del nuevo sistema respecto a los ya existentes es, según Centeno, su reducida capacidad contaminante, derivada de que en su elaboración no se utilizan productos químicos agresivos.
Otros métodos dirigidos a la obtención de carbones activos a partir de residuos vegetales utilizan procesos de activación química. Estos agentes químicos, que son muy agresivos y requieren un proceso posterior de lavado, impiden que el sistema se pueda extrapolar a gran escala desde el punto de vista medioambiental.
El proceso de gasificación desarrollado por el CSIC consiste en calentar la pulpa de la manzana a baja temperatura y en ausencia de oxígeno, para evitar que se queme, y posteriormente poner el material resultante en contacto con dióxido de carbono, vapor de agua u oxígeno, lo que le aporta porosidad. Los poros proporcionan al material una mayor superficie para almacenar energía.
El método desarrollado por este equipo del Consejo añade a sus ventajas medioambientales un ahorro económico, ya que permitiría reutilizar un residuo, la pulpa de la manzana que generan las industrias de fabricación de sidra y zumos. Las empresas productoras de este residuo se ahorrarían el coste de eliminarlo, y las empresas productoras de este carbón activado obtendrían a cambio materia prima de forma fácil y económica.
La técnica ha sido patentada en España y está en trámites para obtener la patente internacional. Existen muchas empresas interesadas en que este sistema se desarrolle de forma industrial, según han indicado fuentes del Instituto Nacional del Carbón. Entre las entidades que se han puesto en contacto con ellos al respecto se encuentra alguna asociación de sidreros asturianos.
El principal reto al que se enfrenta la I+D en el campo de los supercondensadores es que además de ser técnicamente muy prometedores resulten competitivos desde el punto de vista económico. En este sentido este proyecto plantea la investigación en la preparación y optimización de carbones activos obtenidos a partir de la pulpa de manzana con una estructura porosa adecuada para ser utilizados como electrodos de supercondensadores. El nuevo procedimiento proporciona alternativas al aprovechamiento del residuo de la pulpa de la manzana, desarrolla un método de activación que presenta cambios sustanciales respecto a los procedimientos habituales y prepara carbones activados que presentan un alto valor añadido y las mejores perspectivas comerciales.
Fuente