Pocos saben que el Interceptor fue el primer coche en incorporar tracción permanente en las cuatro ruedas y en tener un sistema antibloqueo de frenos. Tenía la particularidad de tener carrocería italiana, un motor norteamericano y un sistema de seguridad.

En el exterior lo más sobresaliente es la burbuja trasera, algo muy radical, para una marca muy conservadora, y de aquí en más, muchas marcas incorporaron este diseño en sus modelos.
En 1963, Jensen apunto a la moda que venia en Europa en aquellos años. Los pequeños constructores artesanales, como Bristol, Iso o Facel Vega, producían deportivos con carrocerías de diseño propio, movidos por enormes y potentes motores V8 estadounidenses. Así, Jensen lanzo al mercado el CV8, un cupe de cuatro plazas con carrocería de fibra y un motor Chrysler de 5,9 litros. El coche sin embargo, no funciono.

La carrocería de fibra encajaba mal con el chasis y los paneles de aluminio de las puertas y no resultaba agradable en el ámbito estético, así que los responsables de Jensen decidieron sustituirlo por un nuevo coche presentado en 1966 en el Salón del Automóvil de Londres y en donde se recupero el viejo nombre Interceptor de antes de la guerra. El chasis era el mismo que el CV8, entre otras cosas porque ese elemento era lo mejor del coche. Contaba con una suspensión independiente por brazos oscilantes en las ruedas delanteras y un puente trasero motriz rígido con diferencial autoblocante Salisbury y barra Panhard que combinaba elásticos longitudinales con amortiguadores hidráulicos. La solución era tan atrevida como eficaz, aunque en el ámbito dinámico lo mejor estaba por llegar.

El motor que se utilizo era el Chrysler de 6,2 litros asociado a una caja de cambios capaza de soportar el enorme par motor, en este caso, una Torqueflite de solo tres velocidades. En cuanto a la carrocería, Jensen se olvido de la fibra y fue a Italia para que Touring la construyera, siguiendo la tecnología superleggera, una bella carrocería con al que, como elemento mas destacado, aparecía la luneta trasera en forma de burbuja.

En 1968, Jensen decidió adoptar en su nuevo coche el sistema de transmisión inventado cinco años antes por Harry Ferguson y que no encontró mas acomodo que algunos intentos fallidos en la Formula 1. Ferguson había construido un diferencial central que repartía el par entre ambos ejes para conseguir así una mejor capacidad de tracción y una mayor seguridad.
Para Jensen no fue muy complicado realizar el cambio. Basto alargar en diez centímetros la distancia entre ejes para colocar el nuevo diferencial en el centro, y mantener el árbol de transmisión con una pequeña prolongación hasta el eje delantero.

No contentos con ello, en Jensen dotaron al Interceptor FF (Formula Ferguson) con otro invento, el sistema Dunlop Maxaret de antibloqueo de frenos (una especie de ABS mecánico), aplicado hasta entonces solo en aviones.
La maniobrabilidad, la estabilidad y la capacidad de tracción del FF, con su diferencial tarado con el 37% de par en las ruedas delanteras y el 63% en las traseras., fueron de largo las mejores de su época entre las coupes de lujo. Lo del sistema antibloqueo, por su lentitud de respuesta, ya era otra cosa. Esto comprometía la frenada pero mantenía la direccionalidad del coche en caso de urgencia.

El interior tenía el tradicional buen gusto británico, con el uso de lana, cuero para los asientos y las contrapuertas y toques de madera de raíz de nogal en la consola central. Era poco ergonómico, el volante estaba muy bajo, el salpicadero con líneas muy rectas y los asientos no ajustaban bien en las curvas. El equipamiento fue mejorando con lo años y llego a equipar dirección asistida, aire acondicionado y cierre centralizado, además de asientos con calefacción. Los ruedas eran de 15 pulgadas de diámetro, eran pequeñas.

El gran problema de FF, fue su precio. Era mucho más caro que el Interceptor normal, y los clientes no querían pagar el sobreprecio, así que mientras el de tracción trasera se vendía bien, del FF solo se produjeron un centenar de unidades, y la marca lo retiro en 1971. Cuando ya había adoptado en nuevo motor Chrysler de 7,2 litros que rendía 55 caballos mas, así como algunos elementos comunes de equipamiento con sus hermanos como la dirección asistida, el aire acondicionado, el cierre centralizado o las ruedas de mayor tamaño.

Dimensiones: 4,775 m. de largo, 1,778 m. de ancho, 2,776 m. entre ejes y 1.760 kg de peso en vació.
Prestaciones: Velocidad máxima 225 km/h, aceleración de 0-100 km/h en 7,3 segundos y un consumo promedio de 19 litros/100 km.

Jensen, sin embargo, se encontró con problemas para sobrevivir al fallar el proyecto de realizar un Jensen Healey de dos litros deportivo. Así en 1974 siguió sacando partido al Interceptor al presentar una versión descapotable elegante, que mantenía las cuatro plazas. Este coche se vendió bien y algo menos que una versión llamada coupe que rea un descapotable con techo duro traslucido.
Finalmente, Jensen dejo de Fabricar el Interceptor en 1975. De este bello automóvil, solo 320 unidades fueron FF, el coche que abrió la vía a la tracción integral en los deportivos y que sin saberlo ni pretenderlo, fue uno de los coches más revolucionarios de la década del 60.