Se le llama "curar el mate" al proceso que se lleva a cabo para preparar el recipiente donde tomaremos la infusión de la yerba mate para protegerlo de la humedad y los hongos. De más está decir que el curado se realiza en mates de calabaza o madera, no siendo necesario en los de vidrio, cerámica, metal o plástico. Todo el mundo tiene una manera de curar el mate, algunas correctas, y otras incorrectas. Si el curado del mate se hace mal, el mismo queda inutilizable e irrecuperable, arruinando el sabor de la yerba. Según Karla Johan, sommelier especializada en yerba mate, los procesos de curado se pueden dividir según el material del mate y el uso que se le dará. Calabaza tipo pera. El recipiente denominado "pera" o "poro", por su forma parecida al fruto de la pera, es utilizado para mate dulce en el campo. Para curarlo hay que colocar tres cucharaditas de azucar impalpable dentro del recipiente y agregarle un brasita encendida. Despues se llena con yerba usada cubierta de agua caliente (hervida). Repetimos el proceso de yerba usada y agua hervida cinco veces más. Finalmente terminamos de curar el mate cebándolo. Calabaza tipo galleta. De forma chata, como si fuera una esfera aplastada, y con paredes interiores muy lisas. Suele ser considerado el recipiente por excelencia para bebedores de mate amargo. Adquiere el nombre de "galleta" ya que su forma es similar a la de un pan de campo denominado así. Necesita tenñer una base donde apoyarse. Cuando lo consumimos tenemos que sostenerla con las dos manos. Para curar el recipiente de mate amargo, hay que llenar la calabaza con yerba húmeda usada y volcarle agua caliente (hervida). Se deja reposar por doce horas y luego hay que cambiar la yerba, despegando el hollejo de la calabaza con una cucharita. Se repite este proceso tres o cuatro veces. Mate de madera. Los jesuitas impusieron el uso de estos mates por razones de higiene. Las maderas más utilizadas son algarrobo torneado, naranjo, cinamomo, cocobolo, palo santo, palo de rosa, quebracho, y roble. El gran defecto de los mates construidos con esta madera, es que no podían ser utilizados diariamente porque las paredes del mate se corgaban de humedad y había que dejarlos secar completamente. Para curarlos debemos untarlos con un tenor graso (manteca, aceite, grasa vacuna), cubrirlos con yerba hasta el borde superior y agregar agua caliente (hervida). Se deja descansar por un término de doce a veinticuatro horas (según la capacidad del mate), luego se cambia la yerba por yerba usada nueva y se vuelve a agregar agua hervida. Este proceso se realiza dos o tres veces. Pasado este tiempo, el mate está listo para utilizar. Fuente: http://www.karlajohan.com.ar/ (no me deja agregarla)
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