quinta historia
el panteon
Bueno, en los panteones se encuentran las historias más espeluznantes de todo el mundo, por lo que esta historia está dedicada al un panteón que esta a unas calles de mi casa, el cual tuve la suerte y la desgracia de ir a visitar a las 12 de la noche con mi hermano y uno de sus amigos.
El panteón no estaba vigilado en esa época, recuerdo que tenía como 15 años de edad, mi hermano mayor me había contado muchas historias que giraban en torno a este panteón, la primera trata de una mujer que todas las noches está sentada en su tumba, es una mujer muy hermosa, pero que cuando te acercas a ella sientes un frio espectral, la verdad no era ni la mitad de lo que habíamos imaginado, pues llegamos a la tumba de la susodicha, en la cual había un cuadro en donde estaba una carta de suicidio, mi hermano, yo y su amigo la vimos, lo poco que leímos decía que ella se quitaba la vida porque así lo quería y que no le echaba la culpa a nadie, al reverso de la carta, se dibujo a ella misma como un ángel, al ver su foto en vida, mi hermano, como cualquier hombre que le gustan las mujeres lindas dijo:
Que lástima, era tan bella, como me hubiera gustado conocerla para hacerla mi novia –
En eso sentimos como el aire estaba enfriándose más, de pronto vimos como alguien se acercaba, pensábamos que era el velador y la verdad nos fuimos a ocultar a una de las criptas que estaba apartada de la tumba, para que no nos viera, lo que contare, hace que se me congele la sangre, ya que vimos como una mujer que emitía luz como una luciérnaga, se acerco a la tumba y la verdad, nos sorprendimos mas cuando mi hermano la vio y quedó como hipnotizado, queriéndose acercar a ella, yo y su amigo lo agarramos y evitamos que pasara eso, la chica fantasma volteo hacia nosotros y con una sonrisa se desvaneció en la oscuridad, cuando mi hermano regreso en si nos dijo que ella no era mala y que en su trance vio la razón de su suicidio:
Sólo puedo decir que ella no era feliz con su vida, no me quiso decir porque, pero ella prefiere estar en este lugar y me dijo que gracias por el cumplido, que ella también le hubiera gustado salir conmigo –
Después de ese contacto aterrador, nos fuimos a la siguiente leyenda que se cuenta en mi colonia, sobre un niño que murió hace años y que en su tumba solo hay una pelota roja desinflada y vieja, pero que dicen muchos veladores que trabajan en ese lugar, que el niño en las noches siempre juega a la pelota e invita a las personas a jugar con él, fuimos a ese lugar y al llegar a la tumba de el niño fantasma, no sé qué paso, pero me perdí, en medio de las tumbas divise una pequeña imagen de una persona, pensé que era mi hermano que me estaba buscando y le grite:
hermano, aquí estoy –
De pronto, una voz de un pequeño me dijo:
hola, ¿quieres jugar conmigo? –
Eso hizo que se me helara la sangre y más cuando vi claramente que un niño con algo circular se acercaba, el pánico se apoderó de mi y no supe que paso después, pero al ser despertado por mi hermano, este me dijo que había quedado inconsciente en la tumba de el niño de la pelota roja, la verdad me sorprendí al ver su tumba, ya que la pelota que estaba en ese lugar era vieja y desinflada, les conté lo que paso, ellos me dijeron que no me preocupara y que por suerte, no me había pasado nada grave, la verdad mi hermano y yo nos queríamos ir, pero su amigo nos dije que todavía faltaba mucho que ver, a lo que nos guio a un lugar en donde se entierran a las familias, con todo y sus pertenecías, llegamos a esos lugares, pero su amigo nos dijo que viéramos solo de lejos, ya que podía ser peligroso, en eso, vimos como todas las criptas familiares estaban iluminadas como si hubiera velas en su interior y en esta se escuchaba música, la cual era muy rítmica y melodiosa como si hubiera una fiesta, al terminar de ver y escuchar todo, se nos puso la piel fría y los vellos del cuerpo se nos erizaron, en eso el amigo de mi hermano nos llevo a una cripta en la cual no había luz, en eso él le dijo a mi hermano:
esta cripta es de mi familia, prométeme que me iras a ver de vez en cuando muera –
Mi hermano se lo prometió y después nos fuimos a buscar la entrada a unas catacumbas que están en ese panteón, al llegar entramos y fuimos a buscar la tumba del demonio, que según dicen, los padres franciscanos lo encerraron para así poder evangelizar y ayudar a los nativos que Vivian en esos lugares, al llegar a la tumba, vimos como había una piedra enorme con unos grabados en forma de cruz, al verla sentí mucho temor, pero de pronto se escucho como empezaba a agitarse la piedra, a lo que su amigo de mi hermano grito:
quiere salir y apoderarse del cuerpo de alguno de ustedes, corran, corran con todas sus fuerzas a la salida –
Corrimos con mucha rapidez, pero al salir ya no encontramos a su amigo, pensábamos que tal vez se perdió en ese lugar o temíamos lo peor, mi hermano quería ir a buscarlo, pero le dije que no que era peligroso, que mejor llamáramos a la policía, en eso salíamos de el panteón para llamar a la policía, cuando, le hablaron de su celular, al contestar mi mama le dijo algo que se le helo la sangre y yo la verdad no pude dormir de lo que dijo:
quien es –
mama, dice que mi amigo, el que estaba con nosotros, acaba de morir en un hospital cercano a un accidente que tuvo en el taxi que iba al ir a este lugar –
¿Cómo era posible eso? La verdad lo vimos ese día y estaba más vivo que nosotros, pero la verdad, después de analizarlo bien, ¿Cómo sabia de las criptas familiares y porque la había hecho que le prometiera eso a mi hermano?, después de ir al velorio, mi hermano y yo decidimos no comentar de esto con nadie, después de un mes, mi hermano soñó a su amigo, el cual le dijo que lo fuéramos a ver ese día, fuimos en la tarde, vimos su cripta y le dejamos flores y cigarros, los cuales le gustaba mucho fumar, inexplicablemente sentimos como un viento cálido nos acariciaba, tal vez era el dándonos las gracias.
Después, le dije a mi hermano que fuéramos a dejar la pelota que le había comprado al niño fantasma, era roja y muy bonita, se la deje en su tumba y en un rezo le di las gracias por conocerlo y por protegerme, por último, mi hermano me dijo que fuéramos a la tumba de la chica fantasma, a la cual fue a dejarle una rosa roja y acercándose a su retrato le dio un beso en la mejilla, dejándole a un lado de la carta de suicidio, una carta, después de eso me dijo:
Llegaremos a un acuerdo, cada vez que mi amigo lo sueñe y me diga que vengamos a verlo, tu iras a ver a tu amigo y yo a mi novia, ya que en sueños yo también la soñé y tuvimos una cita, creo que si no hubiera muerto, ella hubiera sido tu cuñada –
Yo accedí, desde ese entonces, cada vez que mi hermano sueña a su amigo, el va a ver a su novia fantasma y yo a mi amigo fantasma, él le llevaba cuando era soltero serenata, flores, chocolates y perfumes, además de que siempre llevaba una carta, la cual nunca supe que decían, yo en cambio le llevaba a mi amigo pelotas, juguetes que ya no usaba y mis rezos para que ya no penara y encontrara el camino a la luz.
En la actualidad, a pesar de que mi hermano está casado, va a visitar a su novia, mis sobrinas lo toman a bien, ya que a ellas y a mi cuñada las llevó para que su novia las conociera, yo en cambio, solo lleve a una amiga para que conociera a mi amigo, pero cada vez los sueños son menos recurrentes, tal vez porque su amigo ya está en la gloria de dios o sencillamente ya no quiere que lo visitemos, pero, 9 años después de lo sucedido, he roto mi promesa, para decirles que después de la muerte, hay otra vida parecida a la nuestra, para algunos esto les causa miedo, para otros, no les interesa en lo absoluto, pero para mí me reconforta saber que aun después de muerto, veré a mis seres queridos de nuevo.
sexta historia
la belleza del averno
Todo se apacentaba en una noche donde solo minutos antes calló una lluvia torrencial, todo el ambiente estaba húmedo, la temperatura descendía los grados bajo cero, y la luna llena se ponía sobre sus cabezas, eran dos vampiros con trajes de cuero negro, botas, y abrigos, de nombre Adam y Alice quienes merodeaban la noches, en busca de sus peores enemigos, los Lupinos o mas reconocidos como “hombres Lobo”…corrían con velocidad sobrehumana buscando, asechando, y asesinando al primero que les viera a sus ojos rojos.
Al llegar a la calle Bain en el centro de la ciudad…se adentraron en un callejón donde sus eternos rivales estaban esperándoles para una sanguinaria batalla, entre la jauría de esas sucias bestias aparece Batossai el jefe de la manada y viejo amigo de Alice… quien para enardecer a los suyos comenzó aullar como grito de victoria…La pareja de vampiros peleó arduamente pero se dieron cuenta que eran demasiado para solo 2 vampiros y se tuvieron que dar a la fuga. 10 de 30 de la manada les perseguía encabezados por Batossai quien gritaba: “Alicee!!! …VAMOS A JUGAR COMO CUANDO ERAMOS NIÑOS!! JAJAJAJAJAJAJA y gritaba y reía con una voz gutural parte de esas bestias.
El par de vampiros seguían huyendo de sus feroces enemigos, Batossai para atraer la atención de Alice gritaba: “ALICE SOMOS IGUALES TU NO ERES SOLO VAMPIRESA…SABES QUE ENTUS VENAS HAY SANGRE DE DEMONIO…SABES QUE DESAS ASESINAR…Y ACABAR CON TODA LA UBANIDAD…ERES UNA BESTIA Y YO SOY EL UNICO QUE TE CDOMPRENDE!!
Adam seguía corriendo pero Alice poco a poco se fue deteniendo, sabia que lo que su amigo de antaño era verdad…que ella no solo era un vampiro si no que también llevaba sangre de un demonio y la sangre de un humano en sus venas, muy traumatizada y con Adam una cuadra mas lejos ella se quedo de rodillas en el suelo con la vista baja pensando: “ es verdad…” … Batossai ordenada en aullidos a los otros 10 alejarse…porque el quería darle una mordida…o mas bien el golpe de gracia a su vieja amiga… Adam corrió donde su amiga y desenfundando dos revolvers de color negro como su chaqueta, apuntaba a Batossai y gritaba: “DEJALA EN PAZ BESTIA”!!
Batossai sin hacer caso dijo: “Si Te acercas o haces algo, mandare a mis 10 hombres mitad lobo para que la despedacen ante tus ojos”. Se le acercó…le susurró algo al oído…mientras ella se hallaba inmóvil por la conmoción de recordar lo que mas dolor le trae no hacia nada… La horrenda bestia acercó sus mandíbulas abiertas para sacarle un pedazo de carne del cuello… pero algo lo hizo detenerse… el ambiente se enturbió… Alice lo miró… y ya no era solo un vampiro… era un demonio… sus ojos parecían dos llamaradas incandescentes del infierno, su enemigo se alejó un poco y ella comenzó a gritar de dolor… como si en su espalda saliera algo. Todo era dantesco…
Ya no era una vampiro…era una belleza diabólica…La diosa de la muerte que salió del infierno…Alice ahora poseía alas negras sus ojos eran incandescentes llamaradas en aquella oscuridad…y su mano derecha en vez de uñas unas afiladas y largas garras que parecían dagas. Adam se hallaba atónito sin poder hacer nada… Alice solo batió sus alas…y con una velocidad que superaba a al de su estado de vampiro…apareció al sentido contrario donde se hallaba…en menos de una fracción de segundo …Aparecían todos los cuerpos de los hombres lobo regados en el piso, con sus estómagos abiertos …
Battosai rió fuertemente: JAJAJAJAJA NO LOGARSTE HACER NADa…pero su risa se detuvo cuando puso su mano en el pecho y se dio cuenta que su corazón le fue arrancado y cayó muerto instantáneamente…Adam miró a Alice asustado pero vio que ella perdía la fuerza vital mientras guardaba sus alas negras como esa noche…y la muchacha quien dejaba su estado de demonio volvía a ser un vampiro…un vampiro que perecía. El la sostenía en sus brazos preocupado porque su amiga a quien en secreto amaba moria sin remedio… entre sollozos ese joven vampiro le decia: “Alice…no me dejes…porfavor…he guardado esto en secreto pero te amo desde que la noche eterna nos unió”… Ella en sus últimos momentos de vida dijo: “A..a..adam…yo…tam…”…y soltó la mano de su amado sin poder completar su frase…falleciendo en los brazos de la única persona quien la había amado en aquella sobrenatural vida….Quedando solamente aquel joven vampiro en una masacre entre bestias del averno…
septima historia
ser espectral
Ahora el horror porta una nueva cara...
A pesar de que el auto de Marco Antonio llevaba las luces encendidas, una extraña bruma invadió por completo los carriles de la avenida Observatorio, al poniente del Distrito Federal. De esa pesada niebla, la silueta bien torneada de una figura femenina apareció de pronto en la acera.
¡Que raro! pensó el joven conductor al ver que pasaba la una de la mañana y la zona además de ser oscura, también peligrosa.
Sin saber por qué, Marco redujó la velocidad y decidió orillarse para indagar el motivo de que una chica, de buen cuerpo y seguramente también muy hermosa, estaba en el peligro que representa la gran cuidad.
¿Te ocurre algo? preguntó intrigado mientras bajaba el vidrio de la ventanilla.
Sin embargo, no recibió respuesta; la joven le dio la espalda, blanca, misma que terminaba en un par de caderas anchas.
Levantó la mano y le hizo una seña para que la siguiera. Pensando en un problable romance, Marco descendió del auto y decidió comenzar una conversación.
¿Quieres que te lleve algún lugar? lanzó una invitación directa, pero ella sólo se volteó mostrando una negrísima mirada, penetrante y seductora.
Sin decir nada, guiñó el ojo derecho; su rostro estaba cubierto con fino velo blanco, extendió sus manosinvitándolo a que la siguiera a las oscuras calles de la colonia.
¡Mejor vamos a tomar un café! exclamó al descubrir que en verdad, estaba frente a una hermosa mujer.
Nuevamente, el misterio de esa dama lo obligó actuar sin pensar en que ese fugaz encuentro pudiera tener un final trágico. Comenzó a seguirla por los intrincados laberintos urbanos; al paso de ambos, los perros no paraban de ladrar entre un nube de vapor que no dejaba ver los dos cuerpos en su totalidad.
¡Espera por favor!, gritó un tanto cansado, pues el paso de la mujer era rápido y sin rumbo fijo ¡no te voy hacer nada, sólo quiero platicar contigo!
Tras caminar varias cuadras, Marco se percató que se encontraban muy cerca de uno de los tanto cementerios de la zona. Decidió detenerse y regresar a su auto.
¡Tú ganas!, dijo respirando exaltado ¡mejor me regresó a mi coche!
¡Faltan unos cuantos metros! respondió ella con voz hueca y perdida, a pesar de que se podía distinguir que en verdad, era voz de mujer.
Marco fue invadido por un intenso frío, logrando paralizar los musculos de las piernas.
Sin dejar de dar la espalda, ella prosiguió su marcha, pero ahora más lenta. Raros rugidos emanaron de su respiración y una extraña luz grisácea cubrió el escultural cuerpo.
¿Te sientes bien? preguntó extrañado al escuchar esos espantosos sonidos.
¡Ya llegamos! respondió con una voz gruesa y cavernosa, justo a la entrada del camposanto.
Seducido por las formas femeninas, Marco posó sus manos en las caderas de la mujer que estaba tiesa y fría, como si se tratara de un muerto.
¡Estás helada! exclamó sintiendo un enorme nudo en la garganta.
El joven aventurero no se percató de que esas finas y delicadas manos se habían transformado en unas garras asquerosas, con uñas chuecas, enormes y bien afiladas.
¡Abrázame más! propusó aquel ente diabólico mientras lentamente se daba la vuelta para estar frente con su nueva víctima.
¡Dime quién eres! agregó él, envolviendo la gélida cintura de dama.
Un escalofriante grito salió de la garganta del muchacho al ver que esa delicada silueta se había transformado en un ser infernal. El rostro de un ser de ultratumba, putrefacto y descarnado, no paraba de lanzar grotescas carcajadas, mientras los enormes dientes escupían un hediondo aliento.
Como pudo, Marco escapó de esas fuertes garras que se clavaron en su espalada y corrió sin rumbo para ponerse a salvo. Para su desgracia, atravesó sin fijarse una ancha avenid, quedando a merced de un camión que circulaba por el lugar. El chofer frenó y trató de esquivarlo, el golpe fue inevitable, dejando el cuerpo de él tirado en medio de la calle, con las ropas llenas de sangre...
¿Dónde estoy? preguntó con voz débil, mientras miraba con pesadez sus brazos llenos de agujas y mangueras.
¡En el hospital! respondió su hermano que por fin, respiró a varios días después del accidente ¡Te atropelló un camión y casi te mueres!
¡Fue por esa mujer...!
¿Cuál mujer? preguntó extrañado al escuchar la versión ¡Te encontraron a las afueras del panteón!, estabas solo
A penas cerró los ojos, las imágenes de ese ente sepulcral danzaron siniestramente en su memoria, alterando su pulso y llevándolo aferrarse a las sábanas.
¡Cálmate!, suplicó el hermano, tratando d explicar lo sucedido esa zona es muy peligrosa, ayer se mató un joven en su auto; perdió el control y se estrelló contra un poste...
Te puedo asegurar que yo sé lo que ocasionó su muerte respondió con voz pesada, recordando al espantoso fantasma que recorre esa zona del poniente de la megaurbe.
octava historia
la cosa al final del pasillo
Nunca hubiera pensado que en un lugar como en donde trabajo (un centro de investigación) iba a toparme con eso, pero allí estaba, al final del pasillo. Justo frente a mí.
Tenía la idea de que tarde o temprano me iba a encontrar con algo similar, pero no esperaba que fuera a ser verdad, y menos tan pronto.
Debía de haberme dado cuenta cuando encontré ese libro, pero me pareció estúpido como ahora me parece todo el asunto.
No sé, nunca me pareció lógico ya que el doctor Gómez era un investigador serio. Uno de los más productivos de todo el lugar, era de verdad estúpido que él tuviera en su poder un libro de ese tipo, algo de magia negra. ¿Qué diablos hace un libro de magia negra en un laboratorio de investigación? ¡Absurdo! Así como esas macetas con un moño rojo en las plantas.
Pero yo vi el libro en el escritorio del doctor. Ni siquiera le estaba buscando a él, era a su asistente a quien yo buscaba, ya que ella había quedado de prestarme un reactivo que necesitaba.
Cuando llegué me dijo que la esperara en el despacho del doctor porque estaba platicando de algo más o menos privado, le dije que después volvía pero ella me insistió en que me quedara.
Al entrar en el despacho, fue cuando lo vi, Era un libro muy antiguo al parecer por el color de las tapas. Me llamó la atención enseguida, era como si el maldito libro me llamara. No tenía nada impreso en la portada. De hecho, cuando lo abrí, pude ver que no tenía nada impreso, estaba todo escrito a mano en unas hojas amarillentas y una tinta descolorida pero legible.
No estaba escrito en ningún idioma que yo conociera. Pero en la primera página tenía un rótulo en un lenguaje que sí entendí: “Vermis Misteries”.
“¿Qué diablos es el misterio de los gusanos?” pensé “Gómez ni siquiera trabaja con lombrices o vermicomposta ni nada que se le parezca”. Hasta donde yo sabía hacía investigación sobre el efecto de ciertas drogas para prolongar la vida y juventud de las ratas.
Lo que me dejó sorprendido, no fue el libro en sí, ni siquiera el hecho de que fuese sumamente antiguo, sino lo que el libro me hacía sentir. Lo primero que sentí, era una fuerte atracción hacia el libro, como si en él hubiera un secreto muy importante de que necesitara enterarme, y pronto. Pero en cuanto lo abrí me sentí lleno de repugnancia, con solo ver las palabras escritas, se me antojaba que se trataba de algo malsano, repugnante, ominoso. Algo por completo antinatural.
Ni siquiera era capaz de leer las palabras, pero de solo verlas escritas en ese libro, me hacía sentir que había algo por completo equivocado al respecto. Sentí ganas de quemarlo, pero opté por dejarlo tal y como lo había encontrado.
Finalmente me dieron el reactivo por el que había ido y me fui sin dejar de pensar en el libro.
¿Vermis Misteries? – Me preguntó Rolando cuando le hablé del libro – Me suena, me suena. ¡Ah, si! ¡Ya me acordé! Pero, ¿Dónde me dijiste que lo leíste?
¿Por qué? – Repliqué – De hecho, no lo leí, solo lo vi.
Pues es que ese libro no existe.
¿Cómo que no existe? Apenas ayer lo vi.
Pues ha de ser una imitación. Existen varias versiones del Necronomicón pero ese libro tampoco existe, es una “leyenda”. Lo inventó un escritor de terror y pues hubo quienes creyeron en su existencia hasta el grado de escribirlo.
Pero esto no era un libro comercial, era muy antiguo como para ser la invención de un escritor moderno. Le di la información a mi amigo y él agregó que los fanáticos de esas cosas hacían imitaciones muy buenas.
Bueno, de todos modos, ¿De qué se supone que habla? – Pregunté.
No estoy muy seguro, creo que se trata de magia negra, algo así como la manera de resucitar muertos o como volver de la muerte y cosas por el estilo.
Bueno Rolando, gracias por tu ayuda, nos vemos luego.
Sale, nos vemos.
No me preocupe o trate de no preocuparme más por el asunto. Pero debí de haberlo hecho, aunque ni aún así hubiera podido evitar lo que finalmente ocurrió.
Las cosas comenzaron a suceder poco después de que yo viera el libro. El laboratorio en el que trabajo se encuentra cerca del laboratorio del doctor Gómez, así que en ocasiones me entero de lo que ocurre cuando alguien se pone difícil. Nada que el doctor Gómez no sea capaz de controlar.
Lo que escuche ese día, no era una discusión con un estudiante problemático, me pareció que estaba gritándole a su asistente. Pero no estaban peleando, al parecer estaban persiguiendo una rata que se había fugado.
¡Me mordió! ¡Con una chingada!
¡Agárrala! ¡Se está escapando!
Decidí salir a ayudarles pues me llevaba bien con ellos, pero cuando salí al pasillo y vi la rata a la que seguían, me detuve. Al parecer, era una rata común y corriente, de esas ratas blancas de laboratorio de no sé que cepa. Al principio intenté seguirla, pero la rata me vio directamente a los ojos y cambió todo.
No puedo negarlo, tuve miedo. Ya que los ojos de esa rata no eran los ojos de un animal normal. Ni siquiera los ojos de un animal enfermo o enloquecido. No tenían ningún brillo. Eran los ojos de un animal muerto.
Pero el maldito bicho se movía como si estuviera vivo, así que cuando sus perseguidores salieron, poco acostumbrados a correr como estaban, no lograron darle caza.
¿Eso qué era? – Les pregunté.
Solo una rata.
No quise saber más.
Poco después, fui a entregar un material que me prestaron pero no estaba ni el doctor ni su asistente ni el técnico, así que le dije a uno de sus estudiantes que iba a dejarles el material con una nota en el despacho del doctor.
Cuando entré, allí estaba el libro, justo al lado de la bitácora del doctor.
Nuevamente me sentí atraído por el libro y pude darme cuenta que alguien lo había estado leyendo, incluso tenía una hoja dentro para señalar una página.
Pero no pude evitar echarle un ojo a la bitácora del doctor. Allí me enteré del incidente de la rata desde otro punto de vista.
Habían estado dándole un tratamiento que no explicaba correctamente, algo raro en el doctor
“Esa sustancia que el libro describe es capaz de hacerlo, la rata comenzó a moverse después de 24 h. Me mordió cuando la estaba revisando y escapó. Debo tomar tratamiento.”
No me atreví a leer más.
El día siguiente fue cuando noté algo raro en el doctor. Su piel se notaba afectada, tenía las ojeras aún más marcadas que de costumbre y los ojos vidriosos. Cuando le pregunté sí le ocurría algo, respondió con evasivas.
Ese mismo día, el doctor Gómez murió.
Ocurrió un par de horas después de que yo hablara con él. Escuché un grito proveniente del pasillo y pude darme cuenta que algo no marchaba, porque un rumor comenzó a escucharse y enseguida un griterío. Todo se volvió un caos en cuestión de segundos. Y cuando salí al pasillo, alguien me dijo que Gómez había muerto.
Vi su cadáver. No puedo decir que me haya espantado, pero lo que vi, no me resultó agradable. El cuerpo del doctor no era (o al menos no parecía) un cadáver reciente. Su piel estaba verdosa, y su cabello se desprendía con facilidad de su cabeza y sus ojos parecían a punto de disolverse.
Su asistente insistió firmemente en que lo dejaran en el laboratorio antes de ser llevado a un hospital, solamente la escucharon cuando dijo que eso le había pedido el doctor y nadie se opuso pues al parecer, nadie quería contradecir la voluntad de un difunto reciente.
El asunto resultó penoso… Penoso, vergonzoso y espantoso, porque cuando finalmente iban a retirar el cadáver del doctor, este había desaparecido.
Su asistente tuvo muchos problemas ya que se le acusó de haberle hecho algo al cadáver. Ya que ella pidió que dejáramos solo al cadáver en el laboratorio, aunque hubo quienes se opusieron ya que querían acompañar los restos mortales del doctor, pero nuevamente volvió a usarse el argumento de que “era la última voluntad del doctor”, así que se dejó el cadáver sobre una de las mesas y se cerró la puerta del laboratorio.
Veinte minutos después, cuando volvió a abrirse, el cadáver del doctor no estaba allí. Por fortuna para su asistente, ella estuvo todo ese tiempo en un laboratorio contiguo, hecha un mar de lágrimas. Nadie pudo probar que ella robó el cadáver del doctor, especialmente porque hubo quienes se quedaron haciendo guardia frente a la puerta del laboratorio. De la misma forma en que nadie pudo demostrar que ella robó el cadáver, tampoco nadie fue capaz de encontrarlo por más que se le buscó, solo quedaba un montón de mugre y un penetrante olor a putrefacción.
El centro completo tuvo problemas con la policía, la investigación duró meses sin obtener resultados. Solo unos cuantos supimos como acabó todo, y espero que no vuelva a ser testigo de algo tan atroz.
Esa noche me quedé porque uno de los equipos estaba teniendo problemas y se me pagó para que me quedara a vigilarlo, así que estaba yo entrando y saliendo constantemente del laboratorio y fue entonces cuando lo vi.
Algo avanzaba hacia mí desde el final del pasillo. A lo lejos, tenía un enorme parecido con el fallecido doctor Gómez, así que me acerqué a verlo. Pero me detuve por el pestilente olor a podrido que despedía. Fue por ese que comencé a sentir miedo. Y por algún motivo, supe que a pesar de su gran parecido con el doctor, no era él.
¿Ocurre algo? – Le pregunté
La cosa que tenía delante de mí, comenzó a agitarse y a farfullar algo sin sentido, hasta que finalmente entendí lo que decía, era la voz del doctor la que me dijo:
No puedo… No puedo controlarlos… ¡Huye, antes que sea tarde! ¡Vete!
Me quedé allí parado sin entender qué ocurría cuando el ser que tenía frente a mi se agitó y comenzó a reír, al principio despacio y muy por lo bajo, después con fuerza hasta que su risa se tornó en carcajadas, no la risa de alguien feliz, sino la risa de alguien que ha perdido la razón.
Soltando un alarido, me atacó. Me embistió con su hombro y me derribó.
Un espantoso detalle se me reveló en ese momento, que el rostro de la cosa que tenía frente a mí, no estaba formada por una sola pieza, sino de varios fragmentos. Gusanos fue la primera palabra que me vino a la mente.
“¡Esta cosa me va a matar!” Pensé y comencé a moverme para alejarme,
¿Podrían dejar de hacer tanto escándalo? – Reclamó alguien que salió de un laboratorio cercano.
Su rostro cambió de pronto de la furia a la más pura expresión de terror. La puerta del laboratorio se cerró.
Yo ya estaba de pie en ese momento, dispuesto a pelear, de pronto escuché un disparo y observé como se formaba un agujero en el cuerpo de la cosa. En el otro extremo del pasillo, el vigilante apuntaba con su arma.
¡Es mejor que te detengas! – Gritó.
La cosa comenzó a reír, se dejó caer al suelo y se fragmentó en una miríada de gusanos. El vigilante le disparó, pero las balas eran inútiles contra la inmunda legión de gusanos que se arrastraba por el pasillo.
¡Maldita sea! – Clamó el vigilante y salió en busca de algo, me pareció, por más balas.
Regresé al laboratorio pues se me había ocurrido algo.
Cuando salí al pasillo, la repugnante masa de gusanos había vuelto a unirse, pero aún no del todo, así que aproveché y le lancé un banco provocando que los gusanos volvieran a separarse, sin pausa, le vacié por completo la botella con alcohol que había sacado del laboratorio y le prendí fuego.
Entonces llegó el vigilante junto con otros dos.
Usted lo vio, ¿verdad? – me preguntó.
Si – Respondí – Y espero no volver a verlo.
Dígales que sí es cierto.
Pregúnteles usted – Dije yo – de donde salieron esos gusanos.
Uno de ellos tomó el extintor pero no se lo permití. No quería que uno solo de esos gusanos quedara vivo. Aunque se sentía un olor espantoso, no podía permitir que uno solo escapara.
Media hora después, levanté las cenizas y las enterré.
Nunca dije nada, por más que el vigilante habló de lo que había visto esa noche.
La asistente del doctor me contó que él le había pedido ayuda para inocular a las ratas con algo, ella no sabía qué, y que una de las ratas, a su parecer, había muerto, y un día después, estaba moviéndose dentro de la jaula. Cuando la sacó el doctor para revisarla, la rata lo mordió y escapó.
Me dijo que no sabía nada acerca del libro, de hecho, no había vuelto a verlo.
Estoy preocupado por la desaparición del libro, pero hay algo que me tiene más inquieto: Debo estar al pendiente de las ratas.
el panteon
Bueno, en los panteones se encuentran las historias más espeluznantes de todo el mundo, por lo que esta historia está dedicada al un panteón que esta a unas calles de mi casa, el cual tuve la suerte y la desgracia de ir a visitar a las 12 de la noche con mi hermano y uno de sus amigos.
El panteón no estaba vigilado en esa época, recuerdo que tenía como 15 años de edad, mi hermano mayor me había contado muchas historias que giraban en torno a este panteón, la primera trata de una mujer que todas las noches está sentada en su tumba, es una mujer muy hermosa, pero que cuando te acercas a ella sientes un frio espectral, la verdad no era ni la mitad de lo que habíamos imaginado, pues llegamos a la tumba de la susodicha, en la cual había un cuadro en donde estaba una carta de suicidio, mi hermano, yo y su amigo la vimos, lo poco que leímos decía que ella se quitaba la vida porque así lo quería y que no le echaba la culpa a nadie, al reverso de la carta, se dibujo a ella misma como un ángel, al ver su foto en vida, mi hermano, como cualquier hombre que le gustan las mujeres lindas dijo:
Que lástima, era tan bella, como me hubiera gustado conocerla para hacerla mi novia –
En eso sentimos como el aire estaba enfriándose más, de pronto vimos como alguien se acercaba, pensábamos que era el velador y la verdad nos fuimos a ocultar a una de las criptas que estaba apartada de la tumba, para que no nos viera, lo que contare, hace que se me congele la sangre, ya que vimos como una mujer que emitía luz como una luciérnaga, se acerco a la tumba y la verdad, nos sorprendimos mas cuando mi hermano la vio y quedó como hipnotizado, queriéndose acercar a ella, yo y su amigo lo agarramos y evitamos que pasara eso, la chica fantasma volteo hacia nosotros y con una sonrisa se desvaneció en la oscuridad, cuando mi hermano regreso en si nos dijo que ella no era mala y que en su trance vio la razón de su suicidio:
Sólo puedo decir que ella no era feliz con su vida, no me quiso decir porque, pero ella prefiere estar en este lugar y me dijo que gracias por el cumplido, que ella también le hubiera gustado salir conmigo –
Después de ese contacto aterrador, nos fuimos a la siguiente leyenda que se cuenta en mi colonia, sobre un niño que murió hace años y que en su tumba solo hay una pelota roja desinflada y vieja, pero que dicen muchos veladores que trabajan en ese lugar, que el niño en las noches siempre juega a la pelota e invita a las personas a jugar con él, fuimos a ese lugar y al llegar a la tumba de el niño fantasma, no sé qué paso, pero me perdí, en medio de las tumbas divise una pequeña imagen de una persona, pensé que era mi hermano que me estaba buscando y le grite:
hermano, aquí estoy –
De pronto, una voz de un pequeño me dijo:
hola, ¿quieres jugar conmigo? –
Eso hizo que se me helara la sangre y más cuando vi claramente que un niño con algo circular se acercaba, el pánico se apoderó de mi y no supe que paso después, pero al ser despertado por mi hermano, este me dijo que había quedado inconsciente en la tumba de el niño de la pelota roja, la verdad me sorprendí al ver su tumba, ya que la pelota que estaba en ese lugar era vieja y desinflada, les conté lo que paso, ellos me dijeron que no me preocupara y que por suerte, no me había pasado nada grave, la verdad mi hermano y yo nos queríamos ir, pero su amigo nos dije que todavía faltaba mucho que ver, a lo que nos guio a un lugar en donde se entierran a las familias, con todo y sus pertenecías, llegamos a esos lugares, pero su amigo nos dijo que viéramos solo de lejos, ya que podía ser peligroso, en eso, vimos como todas las criptas familiares estaban iluminadas como si hubiera velas en su interior y en esta se escuchaba música, la cual era muy rítmica y melodiosa como si hubiera una fiesta, al terminar de ver y escuchar todo, se nos puso la piel fría y los vellos del cuerpo se nos erizaron, en eso el amigo de mi hermano nos llevo a una cripta en la cual no había luz, en eso él le dijo a mi hermano:
esta cripta es de mi familia, prométeme que me iras a ver de vez en cuando muera –
Mi hermano se lo prometió y después nos fuimos a buscar la entrada a unas catacumbas que están en ese panteón, al llegar entramos y fuimos a buscar la tumba del demonio, que según dicen, los padres franciscanos lo encerraron para así poder evangelizar y ayudar a los nativos que Vivian en esos lugares, al llegar a la tumba, vimos como había una piedra enorme con unos grabados en forma de cruz, al verla sentí mucho temor, pero de pronto se escucho como empezaba a agitarse la piedra, a lo que su amigo de mi hermano grito:
quiere salir y apoderarse del cuerpo de alguno de ustedes, corran, corran con todas sus fuerzas a la salida –
Corrimos con mucha rapidez, pero al salir ya no encontramos a su amigo, pensábamos que tal vez se perdió en ese lugar o temíamos lo peor, mi hermano quería ir a buscarlo, pero le dije que no que era peligroso, que mejor llamáramos a la policía, en eso salíamos de el panteón para llamar a la policía, cuando, le hablaron de su celular, al contestar mi mama le dijo algo que se le helo la sangre y yo la verdad no pude dormir de lo que dijo:
quien es –
mama, dice que mi amigo, el que estaba con nosotros, acaba de morir en un hospital cercano a un accidente que tuvo en el taxi que iba al ir a este lugar –
¿Cómo era posible eso? La verdad lo vimos ese día y estaba más vivo que nosotros, pero la verdad, después de analizarlo bien, ¿Cómo sabia de las criptas familiares y porque la había hecho que le prometiera eso a mi hermano?, después de ir al velorio, mi hermano y yo decidimos no comentar de esto con nadie, después de un mes, mi hermano soñó a su amigo, el cual le dijo que lo fuéramos a ver ese día, fuimos en la tarde, vimos su cripta y le dejamos flores y cigarros, los cuales le gustaba mucho fumar, inexplicablemente sentimos como un viento cálido nos acariciaba, tal vez era el dándonos las gracias.
Después, le dije a mi hermano que fuéramos a dejar la pelota que le había comprado al niño fantasma, era roja y muy bonita, se la deje en su tumba y en un rezo le di las gracias por conocerlo y por protegerme, por último, mi hermano me dijo que fuéramos a la tumba de la chica fantasma, a la cual fue a dejarle una rosa roja y acercándose a su retrato le dio un beso en la mejilla, dejándole a un lado de la carta de suicidio, una carta, después de eso me dijo:
Llegaremos a un acuerdo, cada vez que mi amigo lo sueñe y me diga que vengamos a verlo, tu iras a ver a tu amigo y yo a mi novia, ya que en sueños yo también la soñé y tuvimos una cita, creo que si no hubiera muerto, ella hubiera sido tu cuñada –
Yo accedí, desde ese entonces, cada vez que mi hermano sueña a su amigo, el va a ver a su novia fantasma y yo a mi amigo fantasma, él le llevaba cuando era soltero serenata, flores, chocolates y perfumes, además de que siempre llevaba una carta, la cual nunca supe que decían, yo en cambio le llevaba a mi amigo pelotas, juguetes que ya no usaba y mis rezos para que ya no penara y encontrara el camino a la luz.
En la actualidad, a pesar de que mi hermano está casado, va a visitar a su novia, mis sobrinas lo toman a bien, ya que a ellas y a mi cuñada las llevó para que su novia las conociera, yo en cambio, solo lleve a una amiga para que conociera a mi amigo, pero cada vez los sueños son menos recurrentes, tal vez porque su amigo ya está en la gloria de dios o sencillamente ya no quiere que lo visitemos, pero, 9 años después de lo sucedido, he roto mi promesa, para decirles que después de la muerte, hay otra vida parecida a la nuestra, para algunos esto les causa miedo, para otros, no les interesa en lo absoluto, pero para mí me reconforta saber que aun después de muerto, veré a mis seres queridos de nuevo.
sexta historia
la belleza del averno
Todo se apacentaba en una noche donde solo minutos antes calló una lluvia torrencial, todo el ambiente estaba húmedo, la temperatura descendía los grados bajo cero, y la luna llena se ponía sobre sus cabezas, eran dos vampiros con trajes de cuero negro, botas, y abrigos, de nombre Adam y Alice quienes merodeaban la noches, en busca de sus peores enemigos, los Lupinos o mas reconocidos como “hombres Lobo”…corrían con velocidad sobrehumana buscando, asechando, y asesinando al primero que les viera a sus ojos rojos.
Al llegar a la calle Bain en el centro de la ciudad…se adentraron en un callejón donde sus eternos rivales estaban esperándoles para una sanguinaria batalla, entre la jauría de esas sucias bestias aparece Batossai el jefe de la manada y viejo amigo de Alice… quien para enardecer a los suyos comenzó aullar como grito de victoria…La pareja de vampiros peleó arduamente pero se dieron cuenta que eran demasiado para solo 2 vampiros y se tuvieron que dar a la fuga. 10 de 30 de la manada les perseguía encabezados por Batossai quien gritaba: “Alicee!!! …VAMOS A JUGAR COMO CUANDO ERAMOS NIÑOS!! JAJAJAJAJAJAJA y gritaba y reía con una voz gutural parte de esas bestias.
El par de vampiros seguían huyendo de sus feroces enemigos, Batossai para atraer la atención de Alice gritaba: “ALICE SOMOS IGUALES TU NO ERES SOLO VAMPIRESA…SABES QUE ENTUS VENAS HAY SANGRE DE DEMONIO…SABES QUE DESAS ASESINAR…Y ACABAR CON TODA LA UBANIDAD…ERES UNA BESTIA Y YO SOY EL UNICO QUE TE CDOMPRENDE!!
Adam seguía corriendo pero Alice poco a poco se fue deteniendo, sabia que lo que su amigo de antaño era verdad…que ella no solo era un vampiro si no que también llevaba sangre de un demonio y la sangre de un humano en sus venas, muy traumatizada y con Adam una cuadra mas lejos ella se quedo de rodillas en el suelo con la vista baja pensando: “ es verdad…” … Batossai ordenada en aullidos a los otros 10 alejarse…porque el quería darle una mordida…o mas bien el golpe de gracia a su vieja amiga… Adam corrió donde su amiga y desenfundando dos revolvers de color negro como su chaqueta, apuntaba a Batossai y gritaba: “DEJALA EN PAZ BESTIA”!!
Batossai sin hacer caso dijo: “Si Te acercas o haces algo, mandare a mis 10 hombres mitad lobo para que la despedacen ante tus ojos”. Se le acercó…le susurró algo al oído…mientras ella se hallaba inmóvil por la conmoción de recordar lo que mas dolor le trae no hacia nada… La horrenda bestia acercó sus mandíbulas abiertas para sacarle un pedazo de carne del cuello… pero algo lo hizo detenerse… el ambiente se enturbió… Alice lo miró… y ya no era solo un vampiro… era un demonio… sus ojos parecían dos llamaradas incandescentes del infierno, su enemigo se alejó un poco y ella comenzó a gritar de dolor… como si en su espalda saliera algo. Todo era dantesco…
Ya no era una vampiro…era una belleza diabólica…La diosa de la muerte que salió del infierno…Alice ahora poseía alas negras sus ojos eran incandescentes llamaradas en aquella oscuridad…y su mano derecha en vez de uñas unas afiladas y largas garras que parecían dagas. Adam se hallaba atónito sin poder hacer nada… Alice solo batió sus alas…y con una velocidad que superaba a al de su estado de vampiro…apareció al sentido contrario donde se hallaba…en menos de una fracción de segundo …Aparecían todos los cuerpos de los hombres lobo regados en el piso, con sus estómagos abiertos …
Battosai rió fuertemente: JAJAJAJAJA NO LOGARSTE HACER NADa…pero su risa se detuvo cuando puso su mano en el pecho y se dio cuenta que su corazón le fue arrancado y cayó muerto instantáneamente…Adam miró a Alice asustado pero vio que ella perdía la fuerza vital mientras guardaba sus alas negras como esa noche…y la muchacha quien dejaba su estado de demonio volvía a ser un vampiro…un vampiro que perecía. El la sostenía en sus brazos preocupado porque su amiga a quien en secreto amaba moria sin remedio… entre sollozos ese joven vampiro le decia: “Alice…no me dejes…porfavor…he guardado esto en secreto pero te amo desde que la noche eterna nos unió”… Ella en sus últimos momentos de vida dijo: “A..a..adam…yo…tam…”…y soltó la mano de su amado sin poder completar su frase…falleciendo en los brazos de la única persona quien la había amado en aquella sobrenatural vida….Quedando solamente aquel joven vampiro en una masacre entre bestias del averno…
septima historia
ser espectral
Ahora el horror porta una nueva cara...
A pesar de que el auto de Marco Antonio llevaba las luces encendidas, una extraña bruma invadió por completo los carriles de la avenida Observatorio, al poniente del Distrito Federal. De esa pesada niebla, la silueta bien torneada de una figura femenina apareció de pronto en la acera.
¡Que raro! pensó el joven conductor al ver que pasaba la una de la mañana y la zona además de ser oscura, también peligrosa.
Sin saber por qué, Marco redujó la velocidad y decidió orillarse para indagar el motivo de que una chica, de buen cuerpo y seguramente también muy hermosa, estaba en el peligro que representa la gran cuidad.
¿Te ocurre algo? preguntó intrigado mientras bajaba el vidrio de la ventanilla.
Sin embargo, no recibió respuesta; la joven le dio la espalda, blanca, misma que terminaba en un par de caderas anchas.
Levantó la mano y le hizo una seña para que la siguiera. Pensando en un problable romance, Marco descendió del auto y decidió comenzar una conversación.
¿Quieres que te lleve algún lugar? lanzó una invitación directa, pero ella sólo se volteó mostrando una negrísima mirada, penetrante y seductora.
Sin decir nada, guiñó el ojo derecho; su rostro estaba cubierto con fino velo blanco, extendió sus manosinvitándolo a que la siguiera a las oscuras calles de la colonia.
¡Mejor vamos a tomar un café! exclamó al descubrir que en verdad, estaba frente a una hermosa mujer.
Nuevamente, el misterio de esa dama lo obligó actuar sin pensar en que ese fugaz encuentro pudiera tener un final trágico. Comenzó a seguirla por los intrincados laberintos urbanos; al paso de ambos, los perros no paraban de ladrar entre un nube de vapor que no dejaba ver los dos cuerpos en su totalidad.
¡Espera por favor!, gritó un tanto cansado, pues el paso de la mujer era rápido y sin rumbo fijo ¡no te voy hacer nada, sólo quiero platicar contigo!
Tras caminar varias cuadras, Marco se percató que se encontraban muy cerca de uno de los tanto cementerios de la zona. Decidió detenerse y regresar a su auto.
¡Tú ganas!, dijo respirando exaltado ¡mejor me regresó a mi coche!
¡Faltan unos cuantos metros! respondió ella con voz hueca y perdida, a pesar de que se podía distinguir que en verdad, era voz de mujer.
Marco fue invadido por un intenso frío, logrando paralizar los musculos de las piernas.
Sin dejar de dar la espalda, ella prosiguió su marcha, pero ahora más lenta. Raros rugidos emanaron de su respiración y una extraña luz grisácea cubrió el escultural cuerpo.
¿Te sientes bien? preguntó extrañado al escuchar esos espantosos sonidos.
¡Ya llegamos! respondió con una voz gruesa y cavernosa, justo a la entrada del camposanto.
Seducido por las formas femeninas, Marco posó sus manos en las caderas de la mujer que estaba tiesa y fría, como si se tratara de un muerto.
¡Estás helada! exclamó sintiendo un enorme nudo en la garganta.
El joven aventurero no se percató de que esas finas y delicadas manos se habían transformado en unas garras asquerosas, con uñas chuecas, enormes y bien afiladas.
¡Abrázame más! propusó aquel ente diabólico mientras lentamente se daba la vuelta para estar frente con su nueva víctima.
¡Dime quién eres! agregó él, envolviendo la gélida cintura de dama.
Un escalofriante grito salió de la garganta del muchacho al ver que esa delicada silueta se había transformado en un ser infernal. El rostro de un ser de ultratumba, putrefacto y descarnado, no paraba de lanzar grotescas carcajadas, mientras los enormes dientes escupían un hediondo aliento.
Como pudo, Marco escapó de esas fuertes garras que se clavaron en su espalada y corrió sin rumbo para ponerse a salvo. Para su desgracia, atravesó sin fijarse una ancha avenid, quedando a merced de un camión que circulaba por el lugar. El chofer frenó y trató de esquivarlo, el golpe fue inevitable, dejando el cuerpo de él tirado en medio de la calle, con las ropas llenas de sangre...
¿Dónde estoy? preguntó con voz débil, mientras miraba con pesadez sus brazos llenos de agujas y mangueras.
¡En el hospital! respondió su hermano que por fin, respiró a varios días después del accidente ¡Te atropelló un camión y casi te mueres!
¡Fue por esa mujer...!
¿Cuál mujer? preguntó extrañado al escuchar la versión ¡Te encontraron a las afueras del panteón!, estabas solo
A penas cerró los ojos, las imágenes de ese ente sepulcral danzaron siniestramente en su memoria, alterando su pulso y llevándolo aferrarse a las sábanas.
¡Cálmate!, suplicó el hermano, tratando d explicar lo sucedido esa zona es muy peligrosa, ayer se mató un joven en su auto; perdió el control y se estrelló contra un poste...
Te puedo asegurar que yo sé lo que ocasionó su muerte respondió con voz pesada, recordando al espantoso fantasma que recorre esa zona del poniente de la megaurbe.
octava historia
la cosa al final del pasillo
Nunca hubiera pensado que en un lugar como en donde trabajo (un centro de investigación) iba a toparme con eso, pero allí estaba, al final del pasillo. Justo frente a mí.
Tenía la idea de que tarde o temprano me iba a encontrar con algo similar, pero no esperaba que fuera a ser verdad, y menos tan pronto.
Debía de haberme dado cuenta cuando encontré ese libro, pero me pareció estúpido como ahora me parece todo el asunto.
No sé, nunca me pareció lógico ya que el doctor Gómez era un investigador serio. Uno de los más productivos de todo el lugar, era de verdad estúpido que él tuviera en su poder un libro de ese tipo, algo de magia negra. ¿Qué diablos hace un libro de magia negra en un laboratorio de investigación? ¡Absurdo! Así como esas macetas con un moño rojo en las plantas.
Pero yo vi el libro en el escritorio del doctor. Ni siquiera le estaba buscando a él, era a su asistente a quien yo buscaba, ya que ella había quedado de prestarme un reactivo que necesitaba.
Cuando llegué me dijo que la esperara en el despacho del doctor porque estaba platicando de algo más o menos privado, le dije que después volvía pero ella me insistió en que me quedara.
Al entrar en el despacho, fue cuando lo vi, Era un libro muy antiguo al parecer por el color de las tapas. Me llamó la atención enseguida, era como si el maldito libro me llamara. No tenía nada impreso en la portada. De hecho, cuando lo abrí, pude ver que no tenía nada impreso, estaba todo escrito a mano en unas hojas amarillentas y una tinta descolorida pero legible.
No estaba escrito en ningún idioma que yo conociera. Pero en la primera página tenía un rótulo en un lenguaje que sí entendí: “Vermis Misteries”.
“¿Qué diablos es el misterio de los gusanos?” pensé “Gómez ni siquiera trabaja con lombrices o vermicomposta ni nada que se le parezca”. Hasta donde yo sabía hacía investigación sobre el efecto de ciertas drogas para prolongar la vida y juventud de las ratas.
Lo que me dejó sorprendido, no fue el libro en sí, ni siquiera el hecho de que fuese sumamente antiguo, sino lo que el libro me hacía sentir. Lo primero que sentí, era una fuerte atracción hacia el libro, como si en él hubiera un secreto muy importante de que necesitara enterarme, y pronto. Pero en cuanto lo abrí me sentí lleno de repugnancia, con solo ver las palabras escritas, se me antojaba que se trataba de algo malsano, repugnante, ominoso. Algo por completo antinatural.
Ni siquiera era capaz de leer las palabras, pero de solo verlas escritas en ese libro, me hacía sentir que había algo por completo equivocado al respecto. Sentí ganas de quemarlo, pero opté por dejarlo tal y como lo había encontrado.
Finalmente me dieron el reactivo por el que había ido y me fui sin dejar de pensar en el libro.
¿Vermis Misteries? – Me preguntó Rolando cuando le hablé del libro – Me suena, me suena. ¡Ah, si! ¡Ya me acordé! Pero, ¿Dónde me dijiste que lo leíste?
¿Por qué? – Repliqué – De hecho, no lo leí, solo lo vi.
Pues es que ese libro no existe.
¿Cómo que no existe? Apenas ayer lo vi.
Pues ha de ser una imitación. Existen varias versiones del Necronomicón pero ese libro tampoco existe, es una “leyenda”. Lo inventó un escritor de terror y pues hubo quienes creyeron en su existencia hasta el grado de escribirlo.
Pero esto no era un libro comercial, era muy antiguo como para ser la invención de un escritor moderno. Le di la información a mi amigo y él agregó que los fanáticos de esas cosas hacían imitaciones muy buenas.
Bueno, de todos modos, ¿De qué se supone que habla? – Pregunté.
No estoy muy seguro, creo que se trata de magia negra, algo así como la manera de resucitar muertos o como volver de la muerte y cosas por el estilo.
Bueno Rolando, gracias por tu ayuda, nos vemos luego.
Sale, nos vemos.
No me preocupe o trate de no preocuparme más por el asunto. Pero debí de haberlo hecho, aunque ni aún así hubiera podido evitar lo que finalmente ocurrió.
Las cosas comenzaron a suceder poco después de que yo viera el libro. El laboratorio en el que trabajo se encuentra cerca del laboratorio del doctor Gómez, así que en ocasiones me entero de lo que ocurre cuando alguien se pone difícil. Nada que el doctor Gómez no sea capaz de controlar.
Lo que escuche ese día, no era una discusión con un estudiante problemático, me pareció que estaba gritándole a su asistente. Pero no estaban peleando, al parecer estaban persiguiendo una rata que se había fugado.
¡Me mordió! ¡Con una chingada!
¡Agárrala! ¡Se está escapando!
Decidí salir a ayudarles pues me llevaba bien con ellos, pero cuando salí al pasillo y vi la rata a la que seguían, me detuve. Al parecer, era una rata común y corriente, de esas ratas blancas de laboratorio de no sé que cepa. Al principio intenté seguirla, pero la rata me vio directamente a los ojos y cambió todo.
No puedo negarlo, tuve miedo. Ya que los ojos de esa rata no eran los ojos de un animal normal. Ni siquiera los ojos de un animal enfermo o enloquecido. No tenían ningún brillo. Eran los ojos de un animal muerto.
Pero el maldito bicho se movía como si estuviera vivo, así que cuando sus perseguidores salieron, poco acostumbrados a correr como estaban, no lograron darle caza.
¿Eso qué era? – Les pregunté.
Solo una rata.
No quise saber más.
Poco después, fui a entregar un material que me prestaron pero no estaba ni el doctor ni su asistente ni el técnico, así que le dije a uno de sus estudiantes que iba a dejarles el material con una nota en el despacho del doctor.
Cuando entré, allí estaba el libro, justo al lado de la bitácora del doctor.
Nuevamente me sentí atraído por el libro y pude darme cuenta que alguien lo había estado leyendo, incluso tenía una hoja dentro para señalar una página.
Pero no pude evitar echarle un ojo a la bitácora del doctor. Allí me enteré del incidente de la rata desde otro punto de vista.
Habían estado dándole un tratamiento que no explicaba correctamente, algo raro en el doctor
“Esa sustancia que el libro describe es capaz de hacerlo, la rata comenzó a moverse después de 24 h. Me mordió cuando la estaba revisando y escapó. Debo tomar tratamiento.”
No me atreví a leer más.
El día siguiente fue cuando noté algo raro en el doctor. Su piel se notaba afectada, tenía las ojeras aún más marcadas que de costumbre y los ojos vidriosos. Cuando le pregunté sí le ocurría algo, respondió con evasivas.
Ese mismo día, el doctor Gómez murió.
Ocurrió un par de horas después de que yo hablara con él. Escuché un grito proveniente del pasillo y pude darme cuenta que algo no marchaba, porque un rumor comenzó a escucharse y enseguida un griterío. Todo se volvió un caos en cuestión de segundos. Y cuando salí al pasillo, alguien me dijo que Gómez había muerto.
Vi su cadáver. No puedo decir que me haya espantado, pero lo que vi, no me resultó agradable. El cuerpo del doctor no era (o al menos no parecía) un cadáver reciente. Su piel estaba verdosa, y su cabello se desprendía con facilidad de su cabeza y sus ojos parecían a punto de disolverse.
Su asistente insistió firmemente en que lo dejaran en el laboratorio antes de ser llevado a un hospital, solamente la escucharon cuando dijo que eso le había pedido el doctor y nadie se opuso pues al parecer, nadie quería contradecir la voluntad de un difunto reciente.
El asunto resultó penoso… Penoso, vergonzoso y espantoso, porque cuando finalmente iban a retirar el cadáver del doctor, este había desaparecido.
Su asistente tuvo muchos problemas ya que se le acusó de haberle hecho algo al cadáver. Ya que ella pidió que dejáramos solo al cadáver en el laboratorio, aunque hubo quienes se opusieron ya que querían acompañar los restos mortales del doctor, pero nuevamente volvió a usarse el argumento de que “era la última voluntad del doctor”, así que se dejó el cadáver sobre una de las mesas y se cerró la puerta del laboratorio.
Veinte minutos después, cuando volvió a abrirse, el cadáver del doctor no estaba allí. Por fortuna para su asistente, ella estuvo todo ese tiempo en un laboratorio contiguo, hecha un mar de lágrimas. Nadie pudo probar que ella robó el cadáver del doctor, especialmente porque hubo quienes se quedaron haciendo guardia frente a la puerta del laboratorio. De la misma forma en que nadie pudo demostrar que ella robó el cadáver, tampoco nadie fue capaz de encontrarlo por más que se le buscó, solo quedaba un montón de mugre y un penetrante olor a putrefacción.
El centro completo tuvo problemas con la policía, la investigación duró meses sin obtener resultados. Solo unos cuantos supimos como acabó todo, y espero que no vuelva a ser testigo de algo tan atroz.
Esa noche me quedé porque uno de los equipos estaba teniendo problemas y se me pagó para que me quedara a vigilarlo, así que estaba yo entrando y saliendo constantemente del laboratorio y fue entonces cuando lo vi.
Algo avanzaba hacia mí desde el final del pasillo. A lo lejos, tenía un enorme parecido con el fallecido doctor Gómez, así que me acerqué a verlo. Pero me detuve por el pestilente olor a podrido que despedía. Fue por ese que comencé a sentir miedo. Y por algún motivo, supe que a pesar de su gran parecido con el doctor, no era él.
¿Ocurre algo? – Le pregunté
La cosa que tenía delante de mí, comenzó a agitarse y a farfullar algo sin sentido, hasta que finalmente entendí lo que decía, era la voz del doctor la que me dijo:
No puedo… No puedo controlarlos… ¡Huye, antes que sea tarde! ¡Vete!
Me quedé allí parado sin entender qué ocurría cuando el ser que tenía frente a mi se agitó y comenzó a reír, al principio despacio y muy por lo bajo, después con fuerza hasta que su risa se tornó en carcajadas, no la risa de alguien feliz, sino la risa de alguien que ha perdido la razón.
Soltando un alarido, me atacó. Me embistió con su hombro y me derribó.
Un espantoso detalle se me reveló en ese momento, que el rostro de la cosa que tenía frente a mí, no estaba formada por una sola pieza, sino de varios fragmentos. Gusanos fue la primera palabra que me vino a la mente.
“¡Esta cosa me va a matar!” Pensé y comencé a moverme para alejarme,
¿Podrían dejar de hacer tanto escándalo? – Reclamó alguien que salió de un laboratorio cercano.
Su rostro cambió de pronto de la furia a la más pura expresión de terror. La puerta del laboratorio se cerró.
Yo ya estaba de pie en ese momento, dispuesto a pelear, de pronto escuché un disparo y observé como se formaba un agujero en el cuerpo de la cosa. En el otro extremo del pasillo, el vigilante apuntaba con su arma.
¡Es mejor que te detengas! – Gritó.
La cosa comenzó a reír, se dejó caer al suelo y se fragmentó en una miríada de gusanos. El vigilante le disparó, pero las balas eran inútiles contra la inmunda legión de gusanos que se arrastraba por el pasillo.
¡Maldita sea! – Clamó el vigilante y salió en busca de algo, me pareció, por más balas.
Regresé al laboratorio pues se me había ocurrido algo.
Cuando salí al pasillo, la repugnante masa de gusanos había vuelto a unirse, pero aún no del todo, así que aproveché y le lancé un banco provocando que los gusanos volvieran a separarse, sin pausa, le vacié por completo la botella con alcohol que había sacado del laboratorio y le prendí fuego.
Entonces llegó el vigilante junto con otros dos.
Usted lo vio, ¿verdad? – me preguntó.
Si – Respondí – Y espero no volver a verlo.
Dígales que sí es cierto.
Pregúnteles usted – Dije yo – de donde salieron esos gusanos.
Uno de ellos tomó el extintor pero no se lo permití. No quería que uno solo de esos gusanos quedara vivo. Aunque se sentía un olor espantoso, no podía permitir que uno solo escapara.
Media hora después, levanté las cenizas y las enterré.
Nunca dije nada, por más que el vigilante habló de lo que había visto esa noche.
La asistente del doctor me contó que él le había pedido ayuda para inocular a las ratas con algo, ella no sabía qué, y que una de las ratas, a su parecer, había muerto, y un día después, estaba moviéndose dentro de la jaula. Cuando la sacó el doctor para revisarla, la rata lo mordió y escapó.
Me dijo que no sabía nada acerca del libro, de hecho, no había vuelto a verlo.
Estoy preocupado por la desaparición del libro, pero hay algo que me tiene más inquieto: Debo estar al pendiente de las ratas.
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