A finales de noviembre el organismo aeronáutico español INTA desveló ante los medios de comunicación uno de sus proyectos: el HADA, vehículo híbrido entre avión y helicóptero, capaz de despegar en vertical y cambiar su configuración en el aire para volar como un avión. Este extraordinario aparato fue la estrella del pasado congreso de vehículos aéreos no tripulados o UAV, celebrado en Madrid.
Un mes antes, la prensa fue testigo en una base aérea israelí de la presentación del IAI EITAN, avión no tripulado del tamaño de un 737 y con una autonomía de 30 horas. A estos dos ejemplos podemos sumar el EADS "Barracuda", cuyo vuelo inaugural se efectuó con éxito en Mayo del pasado año en una base aérea española; el "Advanced UAV", vehículo modular volador no tripulado; y el "Sharc", helicóptero demostrador, presentado en el pasado salón aeronáutico de Le Bourget; y podríamos continuar enunciando más ejemplos de nuevos proyectos y prototipos de "UAV". El acrónimo en inglés de "Unmanned Air Vehicle" está en boca de la mayoría de los expertos y aparece cada vez más en las noticias de la prensa especializada, Tal es así que algunos se aventuran a decir que nos encontramos ante una verdadera revolución en la aeronaútica, la más importante de la su historia.
Puede que esta afirmación resulte exagerada, pero es evidente que algo está cambiando. Universidades y empresas están volcando numerosos esfuerzos en investigar y trabajar sobre esta tecnología a la utilización real a día de hoy de los UAV. El "Predator" es ya un veterano de las fuerzas armadas de los E.E.U.U., cuya exitosa actuación en el conflicto de Irak (solamente tres derribados) dio pie a otros países a incorporar estos aparatos en sus dotaciones. Tal es el caso de España, con el UAV SIVA, que fue visto en el pasado desfile del día de las fuerzas armadas. Israel, segundo líder mundial en esta tecnología, ha probado sobradamente la capacidad operativa de sus UAVs, reemplazando a los aviones convencionales de reconocimiento y de antidefensa ("Wild Weasel"
. Hungría ya vigila sus bosques con artefactos automáticos que detectan posibles focos de incendio. El establecimiento de las regulaciones del espacio aéreo de estos aparatos o eventos como el citado congreso internacional de UAV no hacen más que demostrar la importancia que está cobrando la tecnología UAV.
Pero, ¿Qué impulsó a emprender todo esto? Poder desempeñar misiones peligrosas que no entrañen riesgo para las tripulaciones. Tal es el caso de los vuelos de reconocimiento, donde los aviones debían adentrarse en territorio hostil durante horas a merced de los sistemas antiaéreos (Recordemos al piloto norteamericano Francis Gary Powers, cuyo U-2 fue abatido en la década de los sesenta sobre la URSS). Esto hizo plantear la posibilidad de utilizar aparatos controlados a distancia para estas tareas. Fue a finales de los años setenta cuando E.E.U.U. comenzó a trabajar en esta idea. En aquella época ya existían aparatos voladores teledirigidos, aunque eran empleados solamente como blancos móviles en los entrenamientos de los pilotos de caza. Sólo había que dotarles de un medio eficaz y fiable de control remoto y equiparlo con cámaras fotográficas o de televisión. Esto ya estaba probado en las sondas interplanetarias, controladas a miles de kilómetros desde la tierra, que recibían la información de sus mediciones. Así, empezaron a aparecer los primeros modelos de "RPV" o "Remote Piloted Vehicle", los antecesores de los UAV. Israel tardó poco en unirse esta iniciativa, y a día de hoy son los principales líderes de esta tecnología.
Los usuarios de los UAV vieron pronto sus ventajas. Por una parte, eliminando los sistemas de control e instrumentos, asiento eyectable o sistemas de oxígeno y presurización, el tamaño y por tanto el peso de los vehículos está determinado únicamente por los equipos necesarios para la misión, logrando aviones más pequeños y por tanto con menor demanda de potencia. Un avión más pequeño y con un motor que emita menos radiación infrarroja es menos detectable. Podrá también volar a baja cota maniobrando a gran velocidad. Otro elemento a considerar es que, dado su reducido tamaño, tampoco precisan de pistas preparadas o de pistas demasiado largas, incluso, existen rampas lanzadoras, que permiten hacer despegar un pequeño UAV desde un vehículo terrestre.
Otra consecuencia de eliminar el factor humano en el diseño de la aeronave es que se amplían las posibilidades de los diseñadores. Podemos ver hoy en día UAVs de muy diversas formas y tamaños: Helicópteros de fuselaje ovoide con doble rotor, artefactos minúsculos dotados de cuatro hélices, alas delta volantes, etc; algunos de los cuales hacen evocar a los viejos RC. Quizá, la más evocadora a los aeromodelos "de siempre" es la denominada "micro UAV", cuya envergadura no sobrepasa los 30 cm. Nada más lejos de la realidad. La mayoría de estos pequeños artefactos son empleados por unidades como la del cuerpo de marines de los E.E.U.U., que los utilizan para comprobar que una determinada área de actuación es segura, antes de que los soldados entren en ella.
Visto su enorme potencial y su probada capacidad, los especialistas no dejan de buscar más aplicaciones, ampliándola más allá del mundo militar. La idea de realizar trabajos aéreos sin peligro alguno es demasiado atractiva para dejarla de lado. Muchos recuerdan las operaciones de extinción del reactor de Chernobyl, en la que se lanzaron compuestos químicos para apagar el incendio desde un helicóptero, expuesto todo el tiempo a la mortal radiación. Poder intervenir en zonas catastróficas o en incendios forestales sin peligro. Aviones UAV para vigilancia de fronteras y costas, control de tráfico son muchas de las posibles tipos de UAVs que veremos en un futuro. También los científicos se han interesado en los UAV. Tal es así, que en marzo de 2007, una escuadrilla formada por pequeños y ligeros aviones no pilotados y autónomos voló en formación sobre el océano Índico, con objeto de medir determinados agentes contaminantes presentes en el aire y su efecto en la radiación solar. El experimento, financiado por la Fundación Nacional de las Ciencia de E.EU.U., la Agencia para el Océano y la Atmósfera y la NASA entre otras organizaciones demostró la eficacia de estos pequeños aparatos en su utilización con fines científicos.
Ese prometedor panorama de la tecnología UAV va más allá de los usos actuales. Hasta ahora hemos hablado de las virtudes de los UAV como excelentes plataformas de observación, recogida de datos y vigilancia. Ahora bien, se espera que los avances en sistemas de inteligencia artificial y de comunicaciones permitan mayor autonomía en los UAV y así dotar de mayores aplicaciones a los sistemas no tripulados en la aviación. Una de ellos consiste en el posible empleo de estos aparatos en el transporte de carga. Éstos podrían servir como medios de paquetería urgente. Otra aplicación muy importante sería emplear UAV no sólo en la detección, sino en la lucha contra incendios. Podríamos pensar en aviones, controlados a distancia con cierta capacidad de detección del fuego gracias a sensores de calor, que actuasen de manera continua en los focos. Volviendo al terreno militar, existen proyectos encaminados a llevar a cabo lo que se denomina UCAV o "Avión no tripulado de Combate", aviones capaces de llevar a cabo las mismas misiones que los actuales cazas. En este sentido, ya existen aviones no tripulados dotados con capacidad de ataque, pudiendo lanzar misiles a objetivos determinados. Los UCAV serán más capaces que los cazas actuales, al no estar limitados por las aceleraciones "G" que pueda soportar un humano, y por tanto con posibilidad de realizar maniobras impensables hasta la fecha. Cuando llegue ese día, la estirpe de pilotos de combate dejará paso a los aviones de caza automáticos. ¿Habrá comenzado entonces el fin de los aviadores? Quizás la aviación pilotada sea relegada a un mero deporte, de igual forma que ocurrió con la navegación a vela, pero muchos creemos que el hombre nunca abandonará su viejo sueño de conquistar los cielos, aquel que comenzó en las playas de Kitty Hawk poco más de un siglo.
Un mes antes, la prensa fue testigo en una base aérea israelí de la presentación del IAI EITAN, avión no tripulado del tamaño de un 737 y con una autonomía de 30 horas. A estos dos ejemplos podemos sumar el EADS "Barracuda", cuyo vuelo inaugural se efectuó con éxito en Mayo del pasado año en una base aérea española; el "Advanced UAV", vehículo modular volador no tripulado; y el "Sharc", helicóptero demostrador, presentado en el pasado salón aeronáutico de Le Bourget; y podríamos continuar enunciando más ejemplos de nuevos proyectos y prototipos de "UAV". El acrónimo en inglés de "Unmanned Air Vehicle" está en boca de la mayoría de los expertos y aparece cada vez más en las noticias de la prensa especializada, Tal es así que algunos se aventuran a decir que nos encontramos ante una verdadera revolución en la aeronaútica, la más importante de la su historia.
Puede que esta afirmación resulte exagerada, pero es evidente que algo está cambiando. Universidades y empresas están volcando numerosos esfuerzos en investigar y trabajar sobre esta tecnología a la utilización real a día de hoy de los UAV. El "Predator" es ya un veterano de las fuerzas armadas de los E.E.U.U., cuya exitosa actuación en el conflicto de Irak (solamente tres derribados) dio pie a otros países a incorporar estos aparatos en sus dotaciones. Tal es el caso de España, con el UAV SIVA, que fue visto en el pasado desfile del día de las fuerzas armadas. Israel, segundo líder mundial en esta tecnología, ha probado sobradamente la capacidad operativa de sus UAVs, reemplazando a los aviones convencionales de reconocimiento y de antidefensa ("Wild Weasel"

. Hungría ya vigila sus bosques con artefactos automáticos que detectan posibles focos de incendio. El establecimiento de las regulaciones del espacio aéreo de estos aparatos o eventos como el citado congreso internacional de UAV no hacen más que demostrar la importancia que está cobrando la tecnología UAV.
Pero, ¿Qué impulsó a emprender todo esto? Poder desempeñar misiones peligrosas que no entrañen riesgo para las tripulaciones. Tal es el caso de los vuelos de reconocimiento, donde los aviones debían adentrarse en territorio hostil durante horas a merced de los sistemas antiaéreos (Recordemos al piloto norteamericano Francis Gary Powers, cuyo U-2 fue abatido en la década de los sesenta sobre la URSS). Esto hizo plantear la posibilidad de utilizar aparatos controlados a distancia para estas tareas. Fue a finales de los años setenta cuando E.E.U.U. comenzó a trabajar en esta idea. En aquella época ya existían aparatos voladores teledirigidos, aunque eran empleados solamente como blancos móviles en los entrenamientos de los pilotos de caza. Sólo había que dotarles de un medio eficaz y fiable de control remoto y equiparlo con cámaras fotográficas o de televisión. Esto ya estaba probado en las sondas interplanetarias, controladas a miles de kilómetros desde la tierra, que recibían la información de sus mediciones. Así, empezaron a aparecer los primeros modelos de "RPV" o "Remote Piloted Vehicle", los antecesores de los UAV. Israel tardó poco en unirse esta iniciativa, y a día de hoy son los principales líderes de esta tecnología.
Los usuarios de los UAV vieron pronto sus ventajas. Por una parte, eliminando los sistemas de control e instrumentos, asiento eyectable o sistemas de oxígeno y presurización, el tamaño y por tanto el peso de los vehículos está determinado únicamente por los equipos necesarios para la misión, logrando aviones más pequeños y por tanto con menor demanda de potencia. Un avión más pequeño y con un motor que emita menos radiación infrarroja es menos detectable. Podrá también volar a baja cota maniobrando a gran velocidad. Otro elemento a considerar es que, dado su reducido tamaño, tampoco precisan de pistas preparadas o de pistas demasiado largas, incluso, existen rampas lanzadoras, que permiten hacer despegar un pequeño UAV desde un vehículo terrestre.
Otra consecuencia de eliminar el factor humano en el diseño de la aeronave es que se amplían las posibilidades de los diseñadores. Podemos ver hoy en día UAVs de muy diversas formas y tamaños: Helicópteros de fuselaje ovoide con doble rotor, artefactos minúsculos dotados de cuatro hélices, alas delta volantes, etc; algunos de los cuales hacen evocar a los viejos RC. Quizá, la más evocadora a los aeromodelos "de siempre" es la denominada "micro UAV", cuya envergadura no sobrepasa los 30 cm. Nada más lejos de la realidad. La mayoría de estos pequeños artefactos son empleados por unidades como la del cuerpo de marines de los E.E.U.U., que los utilizan para comprobar que una determinada área de actuación es segura, antes de que los soldados entren en ella.
Visto su enorme potencial y su probada capacidad, los especialistas no dejan de buscar más aplicaciones, ampliándola más allá del mundo militar. La idea de realizar trabajos aéreos sin peligro alguno es demasiado atractiva para dejarla de lado. Muchos recuerdan las operaciones de extinción del reactor de Chernobyl, en la que se lanzaron compuestos químicos para apagar el incendio desde un helicóptero, expuesto todo el tiempo a la mortal radiación. Poder intervenir en zonas catastróficas o en incendios forestales sin peligro. Aviones UAV para vigilancia de fronteras y costas, control de tráfico son muchas de las posibles tipos de UAVs que veremos en un futuro. También los científicos se han interesado en los UAV. Tal es así, que en marzo de 2007, una escuadrilla formada por pequeños y ligeros aviones no pilotados y autónomos voló en formación sobre el océano Índico, con objeto de medir determinados agentes contaminantes presentes en el aire y su efecto en la radiación solar. El experimento, financiado por la Fundación Nacional de las Ciencia de E.EU.U., la Agencia para el Océano y la Atmósfera y la NASA entre otras organizaciones demostró la eficacia de estos pequeños aparatos en su utilización con fines científicos.
Ese prometedor panorama de la tecnología UAV va más allá de los usos actuales. Hasta ahora hemos hablado de las virtudes de los UAV como excelentes plataformas de observación, recogida de datos y vigilancia. Ahora bien, se espera que los avances en sistemas de inteligencia artificial y de comunicaciones permitan mayor autonomía en los UAV y así dotar de mayores aplicaciones a los sistemas no tripulados en la aviación. Una de ellos consiste en el posible empleo de estos aparatos en el transporte de carga. Éstos podrían servir como medios de paquetería urgente. Otra aplicación muy importante sería emplear UAV no sólo en la detección, sino en la lucha contra incendios. Podríamos pensar en aviones, controlados a distancia con cierta capacidad de detección del fuego gracias a sensores de calor, que actuasen de manera continua en los focos. Volviendo al terreno militar, existen proyectos encaminados a llevar a cabo lo que se denomina UCAV o "Avión no tripulado de Combate", aviones capaces de llevar a cabo las mismas misiones que los actuales cazas. En este sentido, ya existen aviones no tripulados dotados con capacidad de ataque, pudiendo lanzar misiles a objetivos determinados. Los UCAV serán más capaces que los cazas actuales, al no estar limitados por las aceleraciones "G" que pueda soportar un humano, y por tanto con posibilidad de realizar maniobras impensables hasta la fecha. Cuando llegue ese día, la estirpe de pilotos de combate dejará paso a los aviones de caza automáticos. ¿Habrá comenzado entonces el fin de los aviadores? Quizás la aviación pilotada sea relegada a un mero deporte, de igual forma que ocurrió con la navegación a vela, pero muchos creemos que el hombre nunca abandonará su viejo sueño de conquistar los cielos, aquel que comenzó en las playas de Kitty Hawk poco más de un siglo.