La SGAE es, desde hace varios días, motivo de burla y escarnio en Internet, pero no debemos sucumbir a las tentaciones de mezclar este tema con el del canon digital (aunque se lo merezcan).
Prefiero no opinar sobre si Teddy Bautista y los demás implicados son culpables o inocentes; la presunción de inocencia es obligatoria en todos los casos hasta que el juez dictamine y, además, yo desconozco exactamente qué se cocinaba dentro de la SGAE, algo que probablemente sólo saben los implicados, quienes los están investigando, y unas pocas personas más.
No me ha gustado su gestión, por lo menos en el asunto del canon digital que es el que a mi me afecta, ya que creo firmemente que se trata de un impuesto arbitrario, injusto, excesivo e inmerecido de la forma en que se nos está aplicando a todos. Una forma de que la asociación y sus beneficiarios se lucren por un trabajo que no han hecho; ya me dirán ¡si cobran por las copias de GNU/Linux que yo y otros usuarios descargamos y “quemamos” en un CD o DVD!
Este impuesto está establecido por ley, y pese a ser injusto y tener mi derecho a decirlo, también reconozco que su gestión podría haber sido honrada, repartidos los dividendos que proporcionara conforme a la ley y los buenos usos y costumbres socialmente aceptados, y sin ninguna mácula de posible crimen. Si este se ha llegado a cometer, quiero disociar las dos caras que esta vez no son de una misma moneda: una es la recaudación de un impuesto que prevé la ley, aunque muchos consideremos que sea injusto, y la otra es la posterior malversación de los fondos conseguidos mediante dicha recaudación.
Es muy fácil hacer leña del árbol caído y hacer chistes sobre los acusados, pero la lucha contra el canon no debe ir por ahí, son -como he dicho- temas distintos. Debemos luchar por convencer a las autoridades pertinentes no sólo que el canon digital no es justo, si no que no es lícito.
Obviamente, y si se demuestra la culpabilidad de los acusados, sí querré que les caiga encima todo el peso de la ley, ya que habrán utilizado el dinero recaudado con un impuesto legal para lucrarse personalmente de forma ilícita. Mi dinero, tu dinero, su dinero, nuestro dinero, el de todos en definitiva. Y, como ciudadanos, no nos merecemos algo así.
No obstante, y pese a esta “súplica” que hago, admito que se lo merecen. Años de menosprecio, años de tomar al todo por la parte castigándonos por crímenes que otros han cometido, tienen ahora un colofón digno de un film de Billy Wilder del que es lícito reírse, pero repito: disociemos el cobro del canon de la malversación de fondos efectuada con el dinero recaudado.
El gobierno también debería plantearse no sólo su relación con SGAE y las competencias de esta, si no ya su propia existencia y si debería tomar las riendas de la protección del copyright y los derechos de autor como algo público. Una utopía en una sociedad global que está loca por las privatizaciones...
Copyleft 2011 www.imatica.org
Esta obra se encuentra sujeta a la siguiente licencia:
La difusión, reproducción y traducción de este texto se permite libremente en cualquier medio o soporte con las únicas obligaciones de mantener la presente licencia e incluir un enlace o referencia a la página en la que se encuentra el original dentro del servidor www.imatica.org . En medios audiovisuales se requiere la cita al medio www.imatica.org
Prefiero no opinar sobre si Teddy Bautista y los demás implicados son culpables o inocentes; la presunción de inocencia es obligatoria en todos los casos hasta que el juez dictamine y, además, yo desconozco exactamente qué se cocinaba dentro de la SGAE, algo que probablemente sólo saben los implicados, quienes los están investigando, y unas pocas personas más.
No me ha gustado su gestión, por lo menos en el asunto del canon digital que es el que a mi me afecta, ya que creo firmemente que se trata de un impuesto arbitrario, injusto, excesivo e inmerecido de la forma en que se nos está aplicando a todos. Una forma de que la asociación y sus beneficiarios se lucren por un trabajo que no han hecho; ya me dirán ¡si cobran por las copias de GNU/Linux que yo y otros usuarios descargamos y “quemamos” en un CD o DVD!
Este impuesto está establecido por ley, y pese a ser injusto y tener mi derecho a decirlo, también reconozco que su gestión podría haber sido honrada, repartidos los dividendos que proporcionara conforme a la ley y los buenos usos y costumbres socialmente aceptados, y sin ninguna mácula de posible crimen. Si este se ha llegado a cometer, quiero disociar las dos caras que esta vez no son de una misma moneda: una es la recaudación de un impuesto que prevé la ley, aunque muchos consideremos que sea injusto, y la otra es la posterior malversación de los fondos conseguidos mediante dicha recaudación.
Es muy fácil hacer leña del árbol caído y hacer chistes sobre los acusados, pero la lucha contra el canon no debe ir por ahí, son -como he dicho- temas distintos. Debemos luchar por convencer a las autoridades pertinentes no sólo que el canon digital no es justo, si no que no es lícito.
Obviamente, y si se demuestra la culpabilidad de los acusados, sí querré que les caiga encima todo el peso de la ley, ya que habrán utilizado el dinero recaudado con un impuesto legal para lucrarse personalmente de forma ilícita. Mi dinero, tu dinero, su dinero, nuestro dinero, el de todos en definitiva. Y, como ciudadanos, no nos merecemos algo así.
No obstante, y pese a esta “súplica” que hago, admito que se lo merecen. Años de menosprecio, años de tomar al todo por la parte castigándonos por crímenes que otros han cometido, tienen ahora un colofón digno de un film de Billy Wilder del que es lícito reírse, pero repito: disociemos el cobro del canon de la malversación de fondos efectuada con el dinero recaudado.
El gobierno también debería plantearse no sólo su relación con SGAE y las competencias de esta, si no ya su propia existencia y si debería tomar las riendas de la protección del copyright y los derechos de autor como algo público. Una utopía en una sociedad global que está loca por las privatizaciones...
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